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Llegó, vio y venció: gracias por todo, Claudio

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Robert Fernández: “Tenemos un principio de acuerdo con el Manchester City por Claudio Bravo. Debemos fichar un portero”. Las palabras del secretario técnico del Fútbol Club Barcelona se clavaron como espadas en los corazones de la afición culé. Claudio Bravo se va, es un hecho.

El portero chileno recaló en la Ciudad Condal el 25 de junio de 2014. El día de apagar las hogueras de San Juan, el incendio en la portería blaugrana estaba más candente que nunca. El adiós del probablemente mejor portero de la historia del Barça, Víctor Valdés, y la pobre temporada 13-14 favoreció un ambiente de crispación entre la parroquia culé, sedada a base de títulos de las despedidas de algunos de sus pilares fundamentales: primero Guardiola, Puyol, ahora Valdés. No se imaginaban que a Xavi le quedaría tan solo un año…

Con la mencionada temporada aun en curso, 19 de mayo de 2014, el Barcelona oficializó la llegada del prometedor portero alemán, Marc-André Ter Stegen. Un fichaje calificado como de secretaría técnica, atribuido personalmente al por entonces director deportivo Andoni Zubizarreta, diana de todo de tipo de dardos envenenados de críticas. Precisamente ese día, también fue oficial lo que era un secreto a voces: Luis Enrique sería el nuevo técnico del primer equipo.

Una temporada en blanco en lo que a trofeos importantes se refiere, una de las peores a título individual de Leo Messi -quizá la peor desde su explosión con Pep– y el adiós de dos mitos: Puyi y Victor, no motivó especialmente al asistente asiduo al Camp Nou. Aderezado con la décima madridista y la cruel derrota de Leo en la final del Mundial de Brasil, la campaña 14-15 apuntaba a tragedia. Cuando te acostumbran al mejor champagne del mundo y el caviar, el resto te sabe a poco.

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El entrenador asturiano apostó por Claudio Bravo para competir con el guardameta alemán. Se dijo que él mismo avaló el fichaje y se encargó de convencer al chileno. Tanto fue así que el portero en el debut del Barça de Lucho en partido oficial ante el Elche fue Bravo. No obstante, la Copa y la Champions tendrían el sello de Ter Stegen. En enero de 2015, en la antigua casa de Bravo, en Anoeta, el proyecto de Luis Enrique parecía venirse abajo; derrota, el Real Madrid de Ancelotti encadenó más de 20 partidos consecutivos sin perder -incluido el Clásico ante el Barça- y un vestuario roto. O eso parecía. Porque como todo buen film, el final fue inesperado. Y Claudio Bravo agente principal de que sucediera.

El Barça pudo revertir la situación y se alzó con el segundo triplete de su historia. Una delantera letal formada por Messi, Suárez y Neymar, un entrenador que pudo entender lo que un vestuario de tanta responsabilidad requería y desde entonces, 8 títulos de 10 y el techo aun por colocar. En lo que a Claudio Bravo atañe; ha sido el portero titular en las dos ligas del Barça, en el torneo de la regularidad, donde tienes que demostrar y rendir domingo tras domingo. Y en su situación particular, asumiendo que iba a ser suplente en el resto de competiciones y nunca, por ejemplo, podría disputar una final de Champions (salvo lesión de Ter Stegen).

Su papel no fue nada fácil. Tenía la dura labor de hacer olvidar a Víctor Valdés e iba a estar a los pies de los caballos durante los primeros meses de competición, ya que las primeras rondas de Copa y la Fase de Grupos de Champions League no entraña especial dificultad. Y Claudio Bravo rindió de forma impresionante. Las estadísticas nunca mienten; 19 tantos encajados en 37 partidos de La Liga 14-15, 23 goles recibidos en 32 encuentros ligueros, uno de Supercopa y la final del Mundialito en la campaña 15-16, mejor porcentaje de goles recibidos por partidos jugados que Ter Stegen, dos Trofeos Zamora, innumerables paradas salvadoras y conseguir algo que es muy difícil: ganarse el cariño y respeto del Camp Nou. La afición culé lo quiere y vetaría su salida. Hay quien requiere de años para lograrlo, y muchos se quedaron en el intento. Pero su salida es inevitable. Fichará por el City y Jasper Cillessen será sus sutituto.

Querido Claudio,

El Camp Nou te quiere. Tanto te quiere, que te apoya y respeta en tu decisión de abandonar el club. Ha habido canteranos que fueron pitados en su vuelta al campo con otra camiseta, incluso estrellas mundiales centro de insultos, mofas y amenazas. Has sido importante, muy importante, vital, en dos de las mejores temporadas de la larga historia de este club. Si algún día tienes que volver defendiendo a otro equipo, te darás cuenta de todo lo que has logrado aquí. Y sobre todo gracias. Gracias por tus paradas, por tu humildad, por tu sencillez, por los servicios prestados hasta cuando ya sabías que te ibas a ir. Marc y tú sois dos grandes porteros y únicamente la edad ha precipitado una decisión que ningún aficionado quería imaginar, créeme. Mucha suerte en tu nueva etapa, te la mereces. El Camp Nou siempre será tu casa.

 

Att: El 99’9% de la afición del Fútbol Club Barcelona. El resto son haters.

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