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Cinco recuerdos de Sepang

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Este fin de semana, la caravana del Mundial de Fórmula 1 visita por decimonovena y última ocasión el circuito malayo de Sepang. Lo hará en plena batalla por el título entre Lewis Hamilton y Sebastian Vettel, ocupando ambos el principal foco de atención de este Gran Premio tan especial. Se trata de un trazado clásico en la F1 moderna, siendo el más antiguo de todos los diseñados por Hermann Tilke, teniendo lugar su debut en el siglo pasado de hecho.

Sus dos rectas paralelas, sus curvas rápidas y técnicas y su imprevisibilidad climatológica ha hecho de esta carrera, durante casi dos décadas, un evento entretenido para el aficionado. Sebastian Vettel es el piloto con más victorias en Malasia, con hasta cuatro triunfos -tres con Red Bull y uno con Ferrari-, seguido de Fernando Alonso, que consiguió ganar tres veces -con tres marcas distintas, por cierto-, y de Michael Schumacher, que se llevó la victoria en otras tres ocasiones. De estos 19 años de carreras en Malasia, hacemos una selección de los cinco momentos más importantes de la historia del Gran Premio.

1999: el regreso de una bestia

Era el año del estreno del circuito, y lo hacía en otoño, en la penúltima cita de la temporada, y con el título en juego. Era una temporada atípica, pues se esperaba una reedición del vibrante duelo por la corona de 1998 entre Hakkinen y Schumacher, pero el alemán sufrió un grave accidente en Gran Bretaña y se perdió seis carreras consecutivas. Eso parecía dejar el camino libre al finlandés, pero comenzó a cometer extraños errores, que dieron vida al compañero de equipo de ‘Schumi’, Eddie Irvine, que llegaba a Malasia a sólo dos puntos de su rival por el título. Y, además, allí regresaba Schumacher.

La vuelta del ‘Kaiser’ fue espectacular. Logró la pole el sábado por más de un segundo sobre todos sus rivales y en carrera se mostró más fuerte que nadie. Sin embargo, Schumacher hizo algo en las últimas vueltas a lo que no solía acostumbrar: dejar pasar a su compañero para ayudarle en la lucha por el título. Cedió la victoria a Irvine para que el irlandés llegase a Japón como líder del campeonato. Este gesto de Michael no sirvió para mucho, puesto que Hakkinen arrasó en Suzuka y se llevó su segundo Mundial consecutivo.

2003: cambio generacional

Cuatro años después de ese regreso triunfal de Schumacher, el alemán acumulaba ya cinco campeonatos y, retirado Hakkinen, estaba ausente de un gran rival. Pues en ese fin de semana en Malasia se consagraron los que serían sus dos rivales más fuertes en su última etapa como piloto. El sábado, un jovencísimo Fernando Alonso lograba la pole de forma totalmente sorprendente al volante del Renault R23, dejando atrás a su compañero Trulli y al propio Schumacher. Un día después, el alemán cometió un error en la salida, teniendo un toque con Button que le condicionó toda la prueba hasta acabar en sexta plaza.

Alonso no pudo completar su primera pole en su primera victoria, pero sí que llegó hasta el podio, finalizando en tercera plaza, siendo el más joven de la historia en conseguir tal hito. El triunfo fue para otro joven, Kimi Raikkonen, de sólo 23 años, que arrasó en la segunda mitad de la prueba para conseguir su primera victoria y alcanzar por primera vez el liderato del Mundial. Esta carrera supuso un cambio generacional, con Raikkonen y Alonso postulándose como el relevo directo al dominio de Schumacher. Así fue, pues, tras el último Mundial de ‘Schumi’, en 2004, el español y el finlandés se llevaron los tres siguientes.

2012: Alonso baila bajo la lluvia

Corrían ya otros tiempos, con Alonso y Raikkonen superando la treintena y con Hamilton y Vettel como nuevos pilotos emergentes. Ambos eran, de hecho, ya campeones del mundo, liderando los proyectos de McLaren y Red Bull. Por lo visto en la primera cita del curso, en Australia, ambos disponían de los coches que deberían disputarse la corona. Sin embargo, en Malasia, la lluvia hizo cambiar todos los planes. Alonso, con un Ferrari tan poco competitivo que ni siquiera estuvo en Q3 en Melbourne, asumió el rol de protagonista, logrando una de sus victorias más memorables.

El español salió al ataque desde la salida, colocándose líder tras el primer paso por los boxes, y encontrando sólo la oposición de un sorprendente Sergio Pérez, que, al volante de un Sauber, acarició el que hubiese sido su primer -y único hasta la fecha- triunfo en F1. Alonso tiró de veteranía para soportar el ritmo del mexicano y consiguió su tercera victoria en Malasia, tras las logradas en 2005, con Renault, y en 2007, con McLaren. Además, se colocaba líder de ese Mundial, haciendo creer a todo su equipo que era posible reducir las distancias con los coches más veloces. Y así fue, pues la historia es conocida por todos: Alonso peleó por ese Mundial hasta la última vuelta de Brasil, cediendo por tres puntos ante Vettel.

2013: Multi 21

Un año después, y con Vettel coronado tricampeón tres una épica y lluviosa tarde en Interlagos, el Mundial se preparaba para otro duelo entre el alemán y Alonso. Con Hamilton recién llegado a un Mercedes aún en construcción, todo hacía pensar que serían ellos dos los que se jugaran el título. Malasia, segunda cita del año, era una reválida para Vettel tras ceder ante Alonso en Australia. En Sepang, sin embargo, todo se le puso de cara desde el inicio, puesto que el español cometió un error en le primera vuelta, al tener un toque con Webber, y quedaba fuera de combate.

La pelea por el triunfo quedaba reservada a los dos pilotos de Red Bull, Vettel y Webber, que no guardaban una buena relación por entonces. El australiano lideraba y, a falta de pocas vueltas para el final, el equipo dio la orden a ambos de mantener sus posiciones para asegurar la mecánica. Vettel, tricampeón del mundo y líder de la escudería, no lo aceptó y atacó a su compañero. Se enzarzaron en una batalla en la que podrían haber acabado ambos fuera, y que se saldó con victoria para el alemán y enfado monumental del australiano. Tras este suceso, Webber no volvió a ganar una carrera y abandonó Red Bull y la F1 al final del curso.

2016: la suerte sonríe a Rosberg

El último gran momento del circuito de Sepang se vivió el pasado año, en plena carrera por el título entre Rosberg y Hamilton. El germano lideraba el campeonato con ocho puntos de ventaja sobre su compañero de equipo, pero Hamilton salía desde la pole en Malasia. Y en la primera vuelta todo se torció aún más para Nico: el Ferrari de Vettel se lo llevó puesto, hipotecando al máximo sus opciones de Mundial. Sin embargo, la suerte sonrió a Rosberg, que pudo seguir en carrera, remontando hacia las posiciones de puntos.

En cabeza rodaba cómodamente Hamilton, sabiéndose líder al término de la prueba. Hasta que todo cambió. Hasta que su infalible Mercedes se rompió a pocas vueltas del final, entregando la victoria al Red Bull de Ricciardo y medio Mundial a Rosberg, que acababa en el podio, tercero, cuando una hora antes maldecía a Vettel por haber arruinado el sueño de ser campeón del mundo por primera vez. Fue entonces, tras esta carrera, cuando Nico tomó una ventaja que le permitió gestionar el campeonato hasta su coronación, en la inolvidable carrera de Abu Dhabi.

 

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