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Los 5 ciclistas revelación de la temporada

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Una vez finalizada la temporada y tras haber seleccionado a los nueve mejores ciclistas del año, cabe destacar a los corredores que más han sorprendido en este 2015. Cinco ciclistas revelación que por su juventud, su potencial y sobre todo por sus actuaciones tanto en Grandes Vueltas como en clásicas, en montaña, contrarreloj, muros o pavés, se han convertido grandes apariciones en el pelotón.

Mikel Landa

Desde su debut en 2011 en el equipo Euskaltel siempre ha sido uno de los escaladores más prometedores y reputados del panorama del ciclismo español. Eso sí, pocos se esperaban que su salto de calidad fuera de tal envergadura como el conseguido esta temporada en la que ha cumplido 25 años. Tras conseguir un meritorio segundo puesto en el Trentino, se destapó de manera excepcional en el Giro: fue el mejor gregario para su compañero Aru en Astaná, llegó incluso a discutirlo el liderato del equipo, terminó en el tercer puesto del podio -tras Contador y Aru- y ganó dos etapas, incluida la reina en Aprica, culminando la carrera con su espectacular rendimiento en el Colle delle Finestre. Luego, en la Vuelta a España, volvió a ejercer de gregario esencial para Fabio Aru, ganó la etapa reina de Andorra y fue clave en el triunfo final del sardo en la etapa de Cercedilla. Un año excepcional, no exento de polémicas, que terminó con su pase al equipo Sky.

 

Tom Dumoulin

Con 24 años ya era uno de los mejores contrarrelojistas del pelotón -bronce en el Mundial- y en 2015 protagonizó un salto de calidad que ha ido mucho más allá de cualquier expectativa en un rodador de su enjundia. Ya sorprendió positivamente su esfuerzo por mantener el podio en el Tour de Suiza, y tras quedar fuera del Tour de Francia por una caída, la Vuelta a España es convirtió en la feria de muestras del potencial de un ciclista de sus características. Dominó la primera semana de la ronda española, ganando incluso la etapa en el repechón de la Cumbre del Sol y con su 1,85 de estatura se mantuvo casi hasta el final en los puestos punteros de la general. Cogió el maillot rojo en la crono de Burgos, como era de esperar, y solo la brutal penúltima etapa en Cercedilla le privó de ganar de manera esplendorosa una gran vuelta, quedando relegado a una, todavía meritoria, sexta posición. Un aviso para los próximos años.

 

Julien Alaphilippe

El hombre de las Árdenas. El ciclista que, aunque solo tiene dos años menos, se puede comparar más al estilo del campeón del mundo Peter Sagan. Aunque siempre había apuntado maneras desde muy joven y también en su año de neo profesional, el 2015 ha sido el de su salto a la fama en el mundillo ciclista. En especial gracias a su campaña de las Árdenas, en la que consiguió sendos segundos puestos, siempre por detrás de Valverde, en Flecha Valona y Lieja. Y poco después, precisamente con Sagan el francés protagonizó una agónica pugna entre los sprints y la montaña por llevarse el Tour de California. Versatilidad, constancia, velocidad y sobre todo la sensación de que es un ciclista que puede dominar las clásicas a corto plazo.

 

Tiesj Benoot

En su caso, el hombre de las clásicas de adoquines. El belga ha sido la gran aparición del ciclismo en 2015, especialmente en el ámbito de las carreras flamencas. Neo profesional, con solo 21 años consiguió ser gran protagonista en las carreas de primavera, con un espectacular quinto puesto en el Tour de Flandes, sumados a meritorias prestaciones en Harelbeke, Dwars door Vlaanderen o el Tour de Bélgica. Culminó su maravilloso debut en el ciclismo profesional con sendos Top-5 en Montréal y en la Paris-Tours. Probablemente el ciclista más prometedor de cara a suceder a los Boonen y compañía en las clásicas del pavés.

 

Ilnur Zakarin

Su explosión fue solo de un par de meses. Suficientes, eso sí, para impactar a todo aficionado al ciclismo. Tras una buena temporada con en Rusvelo con triunfos en carreras de Rusia y en el Tour de Azerbaiyán, el ruso dio el salto a Katusha… y de qué manera. Fue noveno en el País Vasco; se hizo un hueco en todas las portadas al vencer el Tour de Romandía, gracias a su tesón en la montaña y una atípica contrarreloj por estilo y resultado; y ganó una etapa en el Giro tras recorrer como un bólido en solitario el circuito de Imola y sus alrededores. Desde mayo, escaso protagonismo -cuarto en Polonia- pero ya se había hecho un hueco en la memoria, al menos por sorprendente, de muchos aficionados.

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