Sudamérica

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Chino Recoba, marche un olímpico

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“Uno aprende. De repente cuando sos joven no te das cuenta mucho de las cosas. Vivís los años distraídamente, como que no valorás y disfrutás todo lo que estás viviendo. Parece que nunca se va a terminar. Te calentás por cosas que no valen la pena…Hoy estoy sereno, tranquilo, disfrutando de lo que ya venía viviendo en Nacional. Fijate que en el primer partido me tocó entrar y a los 3 minutos hago el gol, como para que todos aquellos que de repente no querían que yo volviese me dieran una chance. Y desde ahí todo ha salido bien. Cuando las cosas se van dando, por algo es. Pero, la verdad, es que me la jugué” así hablaba Álvaro Recoba en su vuelta a Uruguay, la tierra que le vio nacer y el club de sus amores, donde fueron los primeros ojos que conocieron sus golpeos.

Con 38 años, el cuento del Chino no podía acabar mejor. Ni un final con guión escrito quedaría mejor. Nacional perdía en el 90′ frente a Peñarol en el clásico del fútbol uruguayo. La Tricolor conseguía empatar a través de Sebastián Fernández cuando el marcador alcanzaba el minuto 90. Con el tiempo cumplido, por encima del 94′, tiempo añadido del colegiado, 25 metros separaban al gol de Recoba. Era la última pelota de la tarde y la zurda estaba al servicio del espectador. Con el balón a las puertas del área, los pies de Recoba tenían el desenlace del clásico uruguayo. Un penalti con barrera en su tercer intento de la tarde, el país palpitaba entre colores. El balón fue adentro y Nacional quedaba a un paso de coronarse campeón del Apertura. Un triunfo agónico gracia a la zurda de Recoba. “Emocionante, brillante, espectacular, maestro” adjetivos de los locutores, otros no podían opinar, lloraban ante el último gran servicio del chino. En la vuelta a su tierra natal, este gol significaba amor de por vida, un juramento a la fidelidad.  Pablo Migliore, portero que no pudo detener el balón de Recoba aquella tarde, tiempo después confesó que fue el mejor gol que encajó en toda su carrera. “Mirá que me tiré eh. Ese era el tercer tiro libre que tiraba, tuvo uno que tiro afuera, el segundo lo tiró a mi palo y lo atajo. El tercero, que es este, dije ya, esta le pega a mi palo”.

Desde pequeño hasta su retirada, nadie pudo frenar el golpeo de Recoba, como su carácter. En 1994, con la camiseta de Danubio, un flaco de pelo largo que parecía pegarle muy bien ya despuntaba por Uruguay. Al año siguiente con motivo de preparación para la Copa América del 95, Uruguay se enfrentaba en un partido amistoso frente a España. Recoba maravilló al mundo y muchos aún recuerdan su sombrero a Fernando Hierro, un tipo duro de roer y un par de fintas del Chino que acabaron por despertar el interés de los grandes en él. En el entorno jugador, todos deducían que Álvaro acabaría fichando por Peñarol, motivo de las buenas relaciones de su representante, Paco Casal y el presidente de la entidad. Un conflicto en las negociaciones terminaron llevando a Recoba al eterno rival, Nacional. En sus dos años allí, se metió a la hinchada en el bolsillo; primero con el Clausura en 1996 y al año siguiente con el Apertura. Máximo goleador en su segunda temporada con 9 tantos, en su despedida, salió por la puerta grande y en volandas. Era el ídolo de Nacional. Tiempo más tarde, El Gráfico publicaba una carta donde Recoba agradecía el cariño del club y el amor de sus aficionados. Hasta los que le criticaron por su casi fichaje por Peñarol, comenzaron por aceptarlo y terminaron por amarlo. Tras eso, a finales de los 90′, su marcha a Europa, a uno de los campeonatos más potentes del momento.

Mayo 1997 - Ultimo partido de Recoba foto junto a Nelson Abeijon (Nacional 3-0 Liverpool) Fuente: Pueblotricolor.es

Mayo 1997 – Último partido de Recoba (Nacional 3-0 Liverpool) Fuente: Pueblotricolor.es

Era el día, 31 de Agosto de 1997, el debut más esperado había llegado. El público festejaba con pancartas y bengalas la llegada de Ronaldo. Tras su exitoso paso por el F.C.Barcelona, Moratti había conseguido hacerse con los servicios del jugador. El Fenómeno era neroazurro y debutaba ante el Brescia en el mismo día que Recoba que debía esperar en el banco. El Brescia daba la sorpresa y a 20 minutos del final, el Inter perdía en su feudo ante lo que Ronaldo no podía hacer nada. Ingresó Recoba y eclipsó a Ronaldo. Si en Nacional tardó unos días, en Milán le sobró con una tarde. Primero con un potente disparo de 30 metros y el segundo, de tiro libre, sin faltar a la cita. Con dos goles del Chino, el Inter remontaría. Nadie olvidaría el debut de Recoba en el día que lo hacía Ronaldo, estrella mundial.

 

Como el equipo tenía exceso de jugadores, fue cedido a préstamo al Venezia por seis meses. Tuvo una temporada memorable (10 goles en 19 partidos) antes de regresar al Inter. A su vuelta, mejoró su contrato. Fue el jugador mejor pagado del momento, le llegaron a comparar con Maradona y en la Serie A le conocieron por su golpeo y su facilidad para filtrear entre las defensas rivales. Allí se mantuvo desde la temporada 99/00 hasta agosto de 2007. En total marcó 66 goles y consiguió 5 títulos: Copa Italia (04/05) y (05/06), Supercopa de Liga (05) y dos Scudetto en 05/06 y 06/07. En agosto de 2007, pasó a préstamo al Torino, donde permaneció por una temporada. Después de 10 años en Italia, su última aventura en Europa fue en el Panionos de Grecia. Firmó un contrato por dos años, pero en la segunda temporada decidió rescindirlo. En esta última etapa en Europa, varias lesiones le hicieron recaer lo que condicionaron su vuelta a Uruguay.

Unas declaraciones de Osvaldo Giménez que ponían en boca de Recoba su deseo de fichar por Peñarol, palabras que pusieron patas arriba toda Uruguay. Tuvo que salir al frente, su padre, Raúl Recoba, para desmentir dichas declaraciones. Finalmente el jugador fichó por Danubio, club donde debutó. Esta decisión le hizo ganarse el odio de los dos grandes del fútbol uruguayo; unos por tradición, otros por temor a la traición.

charlatecnica.cl

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Tardó un año en volver a la que fue su casa y enfundarse la blanca de Nacional. Con un sueldo por debajo de lo normal, quiso volver a la que fue su amor. En su debut, otro estreno glorioso anotó ante River. Ningún debut le fue mal. Los que le insultaban por temor a la traición, ya decían “Bien, Chinito, bien”. Nunca la presión le fue buena compañera. En la Selección pese a mostrar buen nivel, las tantas confianzas depositadas en él, nunca se vieron cumplidas. Compararlo con Francescoli, su ídolo de la niñez quizás le quitó brillo. Anoche, el Parque Central de Montevideo vivió el último partido de Recoba. Leyenda nacional se despidió del fútbol entre humo y gritos de “olé, olé, Olé, Chino, Chino”. Una zurda incomprensible, llena de talento innato. Roscas imposibles y goles olímpicos. El planeta tierra pierde una de las mejores piernas de la historia, una zurda gloriosa.

 

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