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Chile y la historia declaran la guerra a Brasil

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Alejandro CENTELLASChile es el primer eslabón de la representación sudamericana que dio la sorpresa en este Mundial. Antes de comenzar el campeonato, la hipótesis era clara: Holanda y Chile se disputarían el segundo puesto, una vez que España se situase, con toda comodidad, en la cima de la clasificación. Los prejuicios refutaron la teoría cuando Chile ganó a Australia, mientras España se hacía el harakiri frente a Holanda, y cuando ganó a la vigente campeona del Mundo. Consiguió seis puntos inimaginables al principio de Mundial y se enfrentó a Holanda con la tranquilidad de tener la clasificación en el bolsillo.

Como de costumbre en el terreno deportivo, esta situación no se dio por casualidad. Chile cuenta con el sentimiento de lucha más arraigado del torneo que no excluye la calidad colectiva del grupo. El ingeniero Sampaoli ha diseñado un equipo competitivo sobre las vigas de sus grandes estrellas: Claudio Bravo, Vidal y Alexis. A partir de ahí, la maraña de futbolistas guerreros se mimetiza para formar un bloque intenso, casi infranqueable. La roja, en línea con sus colegas de continente, basa su juego en la fuerza y la velocidad. No diremos que muerde, por no caer en la analogía fácil de estos días, pero aboga por el contragolpe fulminante y la presión en tres cuartos de campo. Sin embargo, el quebradero de cabeza de esta Selección es la altura, en clara desventaja con el resto de combinados y en especial con la pareja Thiago-David Luiz de Brasil. Decimos esto siempre a priori, ya que se demostró contra España que la diferencia de estatura se supera con una buena dosis de psicología militar, de emparejamiento de los defectos propios con las virtudes del rival. Además, como ya se comentó en análisis anteriores, la parte centro-defensiva tiene fases de anarquía propias del carácter impetuoso de la Selección chilena.


Edu Vargas y Luiz Gustavo en el amistoso de Noviembre 2013 | Getty Images

Con todo y con esto, Chile saldrá a su partido de octavos como la Selección sorpresa que se enfrente a la clara favorita del campeonato. Los chilenos lo tienen claro y desafían a las apuestas. No temen al rival, temen su influencia: “¿Brasil?, Lo que me preocupa más es el arbitraje”, Alexis Sánchez dixit. El equipo de Sampaoli es consciente de que tiene poco que perder y todo por ganar. Apear a Brasil de “su” Mundial sería tirar la puerta abajo como pocas veces se haya visto. Sería el “Mineirazo”, si permiten el juego de palabras, del siglo XXI. Lo curioso es que, a la vista de las sensaciones de Chile y de Brasil, pensar en una posible victoria del equipo de Sampaoli no es tan descabellado. Si Brasil cuenta con Neymar como el guía de la canarinha, Chile cuenta con arsenal nuclear para frenar a la estrella del Barça y, una vez desactivado el engranaje de la anfitriona, con jugadores rápidos e incómodos como para dar la sorpresa. Aunque al circo de Chile le ha crecido un enano: Medel, que es seria duda para enfrentarse a Brasil por un desgarro miofascial en el muslo de su pierna izquierda, aunque reposar no entra en su diccionario y no se descarta verle en el once.

Aunque las estadísticas son la parte más teórica del fútbol y, por tanto, la más fría y objetiva en un deporte que a pocas razones lógicas atiende, no hay que hacer la vista gorda con la desfavorable situación histórica para los chilenos en los enfrentamientos Brasil-Chile. Tanto es así, que los números hablan por sí solos: según datos de la FIFA,  de los 68 partidos jugados entre ambas selecciones, tan solo 7 cayeron a favor de los chilenos y 48 a favor de los brasileños. En Francia 98 Chile cayó 4-1 frente a Brasil y en el último Mundial en Sudáfrica lo hizo por 3-0.¬ El fantasma carioca aterra a los chilenos y solo acabar con el fantasma es el camino para derrotar al miedo y, por qué no, figurar en la historia dorada de los Mundiales.

ALINEACIÓN PROBABLE
Bravo; Isla, Silva, Medel, Jara, Mena; Díaz, Aránguiz, Vidal; Vargas, Alexis.

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