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Chile: la pelota no se negocia

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La última vez que Chile debutó en Copa América en el Estadio Nacional de Santiago fue el 6 de julio de 1991. Entonces, el rival era Venezuela y la Roja era liderada por un Iván Zamorano que acabaría anotando cinco goles en el certamen. El primero de ellos lo hizo aquel mismo día, rematando con la cabeza un centro medido desde la izquierda, poniendo el 2-0 definitivo en poco más de media hora.

Anoche, 24 años después, Chile saltaba al césped del mismo escenario, ante más de 40.000 aficionados enfervorecidos gritando por un mismo sueño, el que se resiste desde hace casi un siglo: ganar la Copa América. La misma ambición comparte Sampaoli y su equipo, que salió contagiado por su público y con una intensidad propia del que tiene que remontar un resultado. Su rival, Ecuador, pasó el primer cuarto de hora sin poder salir siquiera de su campo.

La Roja jugó una buena primera parte, no hay duda. Pero el marcador seguía sin moverse y era difícil no hacerse la gran pregunta. ¿Qué sería de esta Chile con Zamorano? En realidad, Sampaoli lo tiene todo. Un gran portero, una defensa sólida, laterales con recorrido, centrocampistas que juegan bien la pelota, hombres con capacidad creativa, jugadores sacrificados y cracks reconocidos. Pero no tiene un goleador. Eso le pesó en el pasado Mundial y pudo pesarle ante una Ecuador que supo crear peligro a la contra en cuanto amainó el temporal.

 

 

Puesto que Chile no tiene un Zamorano, Vargas y Pinilla no están al cien por cien y Sampaoli sigue sin atreverse con Henríquez -casi 30 goles esta temporada con el Dinamo Zagreb-, Chile salió sin ‘9’ y confió su suerte en la dupla Alexis-Vidal, con el ‘mago’ Valdivia por detrás filtrando pases como rosquillas. El juego, por momentos, resultó exquisito. Pero las ocasiones fueron bastantes menos de las esperadas.

Ecuador supo aprovechar sus virtudes. Puede que no tenga un creador, pero sí jugadores con explosividad en bandas y dos puntas con movilidad y mucha dinamita. Enner Valencia fue un incordio constante, y Jefferson Montero, aunque en pequeñas dosis, creó peligro siempre que Isla dejó su banda descubierta. Cuando más parejo estaba el partido, llegó el penalti.

Arturo Vidal consigue internarse en el área, cuando aparece Miller Bolaños y le toca, lo suficiente como para que el jugador de la Juve note contacto y caiga. El árbitro no lo dudó, pero muchos todavía somos escépticos. El mismo que provocó el penal lo lanzó y lo materializó, poniendo el 1-0 para la Roja en un partido que merecía ganar en la primera parte, pero quizá no en la segunda.

 

 

Aunque Enner volvió a asustar con un remate al larguero, Chile puso el 2-0 definitivo en una buena jugada que acabó en pase de Alexis y gol de Vargas, que había entrado tras el descanso. El mismo resultado que hace 24 años, convertido por el que pretende ser el ‘9’ de Chile y el nuevo Zamorano.

Resulta curioso que Chile ganara el partido cuando menos lo mereció, cuando menos brilló su juego, ayudado por un penalti cuanto menos discutible y sufriendo por momentos ante una Ecuador que rozó el empate. ¿Buen juego o efectividad? Sampaoli lo tiene claro: “Intentar ganar la Copa América de cualquier manera nos abocaría a un fracaso estructural”. La pelota no se negocia.

 

 

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