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Chievo, el dique de la Serie A

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El barrio de Chievo (Ceo en veneto) con apenas 2500 habitantes está ubicado en una de las orillas del río Adige en el municipio de Verona. Este pequeño núcleo urbano, apenas situado a cuatro kilómetros del centro histórico de la ciudad, tiene un origen agrícola y rural que aprovecha las amplias zonas verdes y un dique que permite parar las aguas del río cuándo traen demasiado caudal. De hecho, dicha barrera es el símbolo de un barrio que ha seguido manteniendo su propia identidad hasta nuestros días. En el terreno futbolístico el equipo de fútbol que pasea el nombre de este distrito por todo el país también tiene una clara peculiaridad: ser uno de los equipos al que más cuesta hacer gol de toda Italia.

Una idea de juego que por séptimo año consecutivo ha llevado a evitar el descenso a Serie B a pesar de ser uno de los presupuestos más bajos de la categoría. Un principio basado en la contención del rival, algo que quizá no es muy vistoso para el espectador, pero a la vista está que si resulta efectivo. En este de barrio de Verona son consecuentes: si este estilo les permitió entrar en la máxima competición italiana en el 2001, para qué cambiar un plan que les ha llevado a que el próximo año sumen su 14ª participación en Serie A.

Su estilo tiene una explicación: sin presupuesto suficiente para atraer a grandes jugadores capaces de realizar un juego ofensivo, se apunta sobre un grupo trabajador con futbolistas en busca de minutos pero con la experiencia necesaria. Así, en la plantilla de este año se puede encontrar al eterno Sergio Pellissier que sigue anotando goles que deciden partidos con 36 años o en la portería a Albano Bizzarri que con 37 primaveras a sus espaldas se ha convertido en uno de los porteros más fiables de todo el campeonato. Si a esto le sumamos una línea defensiva con una media de más de 30 años, encontramos los ingredientes perfectos para que Rolando Marán haya construido el equipo más rocoso del campeonato italiano.

El éxito del actual entrenador del Chievo se debe a que conoce muy bien la idiosincracia de este equipo: jugó durante 9 años y debuto cómo segundo entrenador. Algo que le ha permitido, a pesar de coger el equipo en octubre sustituyendo Eugenio Corini, cambiar la dinámica del inicio de temporada para convertir a los gialloblù en la cuarta mejor defensa de Italia. Por detrás de ellos sólo los tres primeros en la clasificación: Juventus con 20 goles encajados, Roma 27, Lazio 34 y a continuación el Chievo con 35. Además, la diferencia defensiva con el cuarto de la tabla es abismal: el Napoli ha encajado 10 goles más que un equipo que ha luchado por la salvación durante toda la temporada. Está estadística no ocurre en ningún otro gran campeonato europeo.

 

Estos datos defensivos han permitido que la salvación se consiga a falta de cuatro jornadas para el final. Los números dicen que si el campeonato hubiera empezado en la 20ª jornada, el Chievo estaría luchando por meterse en competiciones europeas (séptimo con 24 ptos) superando a equipos cómo Roma (23), Genoa (22), Sampdoria (21) o Milan (20). Asimismo, con 13 goles recibidos en 16 partidos se convertiría en la tercera mejor defensa con sólo dos goles más que la poderosa Juventus.

Tácticamente el equipo está específicamente trabajado para que cualquier perdida de balón no deje al equipo desprotegido. De hecho los dos extremos no lo son tal, y cierran en rombo para dificultar elaborar la jugada al rival. De esta manera, normalmente Hetemaj y Birsa  realizan un trabajo de desgaste para evitar la inferioridad en el centro del campo. Con esa tela de araña plantada en la zona de creación a Marán no le hace falta cerrarse con 5 atrás, algo que puede aprovechar para lanzar contragolpes rápidos hacía Paloschi al que pueden acompañar Meggiorini o Pellisier.

Otro dato más que deja entrever lo difícil que es hacer gol al Chievo desde noviembre, es que sólo ha encajado más de un gol en 5 de 25 encuentros, contra Juventus, Napoli, Fiorentina, Empoli y Verona. Un dique que ha frenado a grandes delanteras cómo las de Inter, Lazio, Roma o Milan. Una verdadera tortura para los delanteros rivales que son incapaces de despegarse de las pegajosas marcas que propone Marán en su 4-4-2.

La victoria del Chievo es sin duda la victoria de una idea, su bloque defensivo con gladiadores permiter dar espacio a futbolistas como Meggiorini, Schelotto, Zukanović o incluso futbolistas más fríos como Birsa que se entregan a una causa donde jugadores con talento como Botta o Paloschi también pueden tener su sitio. Maran ha sabido encajar en el Bentegodi, una magnífica temporada que le puede llevar a banquillos más lujosos. En el barrio de Verona, a pesar de que se tengan que desprender de él, están tranquilos. No en vano desde que llegaron a la Serie A nadie ha finalizado un partido 0-0 más veces que ellos (56 ocasiones), su filosofía es inamovible y confían en que siga funcionando. 

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