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Charles Aránguiz, una vida de mentira

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El 11 de junio de 2015 iba a cambiar la vida de un futbolista que jugaría su primer partido de Copa América en su ciudad de origen, Santiago de Chile. En 2011, Aránguiz no fue llamado por el seleccionador de ‘La Roja’, pero el destino le tenía guardado su debut en la máxima competición de selecciones de Sudamérica en un lugar especial. Aquel día, la vida de Charles tomaría un punto de inflexión, aquel día nacería para el mundo un futbolista cuya carrera crecía de manera exponencial tras sobrevivir al desierto de Cobreloa, jugar en Argentina o Brasil, o vestir las camisetas de los dos clubes más importantes de su país. Aquel día, Aránguiz presentaría sus credenciales para cruzar el charco en busca de un futuro lleno de optimismo profesional.

La Copa América finalizó con Chile vencedor y Aránguiz incluido en el once ideal de la competición. El 4 de julio, Santiago volvería a ver a uno de los suyos anotando uno de los penaltis que le dieron a la anfitriona, el mayor título del fútbol sudamericano. Poco más de un mes después, y tras varias semanas recibiendo ofertas procedentes de Inglaterra o Francia, Charles decidió fichar por el Bayer Leverkusen, aconsejado por su compatriota Arturo Vidal, que también probó suerte en Europa mediante la vía alemana de las aspirinas. Leicester y Olimpique de Marsella, entre otros, se quedarían con las ganas de disfrutar de ‘El Príncipe’. El proyecto deportivo del club de Rudi Völler y Roger Schmidt, y un centro del campo necesitado de las características del internacional chileno, serían las claves para la llegada de Charles a las orillas del Rhin.

 

Junto al prometedor Çalhanoglu, el internacional alemán Lars Bender, o el reciente campeón del mundo, Christoph Kramer, ‘El Principe’ afrontaría su primera temporada en Europa con la ilusión del que debuta por primera vez. Su despliegue físico, así como su capacidad para filtrar pases entre líneas, su llegada desde segunda línea o su potente disparo a media distancia, ayudaría al Bayer Leverkusen a estar en lo más alto de la clasificación en Alemania. Mientras Bender fija su posición, Aránguiz se hace con un hueco en el equipo titular de Roger Schmidt, enamorado de la capacidad de sorpresa del chileno, el jugador revelación de la Bundesliga. Y en Europa, mientras tanto, clubes como Arsenal, Inter, o Juve, se tiran de los pelos tras ver la evolución del volante, cuya guinda la coloca el día en el que el Bayer 04 Leverkusen logra el pase de ronda en Champions venciendo al FC Barcelona gracias a un gol de ‘El Príncipe’.

Pero no, la vida es una mentira. Europa es más cruel de lo que algún día, Charles hubiese imaginado. El fútbol no entiende de oportunidades, al menos, no siempre que se esperan. Aránguiz pasó del cielo al infierno. Lo contado, no sucedió. Tocó la gloria, y creyó que había algo más tras ella. Pero no. La vida es capaz de sacudirte con la mayor bofetada cuando tu cara muestra la felicidad más absoluta, cuando crees que tu decisión te llevará al paraíso, cuando piensas que llegó tu hora, y sin embargo, el reloj se queda sin pilas 1 minuto antes de llegar a ella.

Antes de debutar en Alemania, ‘El Príncipe’ se lesionó el tendón de aquiles apartándole de los terrenos de juego varios meses. Aránguiz aún espera brillar en el continente donde las estrellas reinan bajo la música de Georg Friedrich Händel. La vida es una mentira que a veces, te regala dosis de realidad. La vida siempre se guarda una oportunidad para aquel que perdió todas sus esperanzas por caprichos del destino. La mentira, también tiene su fin. 

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