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Operación Central

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Jugar en el Barça no es sencillo y mucho menos lo es hacerlo de central. La exigencia es máxima y cualquier error cuesta su peso en oro: mientras que si un delantero falla el daño no es determinante, puesto que otros pueden resolver la papeleta, si un defensor no acierta el coste puede ser un gol en contra. Por ello, todos los grandes andan en busca de centrales sólidos que garanticen el mínimo de fallos y, por tanto, transmitan seguridad.

Tras Koeman y Puyol, Gerard Piqué ha asumido el rol de líder de la zaga azulgrana. Más o menos regular, lo que es indiscutible es que ha cumplido con creces lo que se esperaba de él cuando regresó por tan solo 5 millones de euros. En un mundo del fútbol, en que cualquier estrella cuesta de 40 millones para arriba, contratar un central como Piqué por ese precio es una bendición. Junto a él se han mantenido a lo largo de los años Mascherano (carácter y liderazgo) y Bartra (promesa), y desde la temporada pasada Mathieu (petición expresa de Luis Enrique) y Vermaelen. No obstante, ni el francés ni el belga terminan de convencer, Bartra no cuenta y a Mascherano los años le empiezan a pasar factura. Sumadas estas variables, el Barça se prepara para una nueva operación central, por enésima vez este siglo. Laporte, Stones o Marquinhos están entre las opciones más interesantes del mercado; los tres nacieron en mayo de 1994.

 

La idea sería sacrificar a dos defensores para traer un joven titular indiscutible. En este sentido, una de las opciones de mercado más interesante probablemente sería sacrificar a Mathieu (demasiado irregular) y Vermaelen (marcado por las lesiones) para traer a Laporte (ya consolidado, pese a sus 21 años) por 50 millones. De esta forma, el Barça se aseguraría una de las parejas de centrales más sólidas en el panorama europeo, además de tener como suplentes dos garantías como Bartra (siempre y cuando Lucho apueste definitivamente por él; en caso contrario, habrá llegado el momento de cambiar de aires en busca de minutos) y Mascherano; este último podría continuar ejerciendo su liderazgo en el vestuario y ayudando también en el mediocampo si Luis Enrique así lo deseara. En otras palabras, Luis Enrique contaría con una zaga compensada, competitiva y con proyección.

Opciones en sí hay muchas, pero el margen es mínimo. Tras desembolsar 40 millones en Vermaelen y Mathieu, el Barça debe ir a lo seguro. Laporte, Stones y Marquinhos garantizan presente y, sobre todo, futuro; al fin y al cabo, la afición debe concienciarse de que Mascherano cumplirá 32 años en junio y Piqué 29 la semana que viene.

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