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Casillas, un mes para corregir su mal de altura

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Redacción193 días (casi seis meses y medio) era el tiempo que llevaba Iker Casillas sin jugar con el Real Madrid, desde que se lesionara a finales de enero en un partido de Copa ante el Valencia y a su vuelta su entrenador, Jose Mourinho, decidiera mantener la confianza en Diego López, quien fuera fichado como su sustituto para acabar haciéndose dueño y señor de la portería. El meta sí volvió a disputar partido oficial con España en la Confederaciones, pero hasta el amistoso ante el Everton (semifinales de la International Champions Cup) no había vuelto a saber lo que era defender de corto el escudo del Real Madrid, equipo en el que lleva 23 años, desde 1990.

Cierto es que el meta no estuvo especialmente exigido frente a las huestes de Roberto Martínez, pero de nuevo sobre él se ciñó una densa sombra en lo que refiere a la defensa de las jugadas a balón parado, particularmente en una jugada, el gol anulado a Distin con 0-1 en el marcador, en la que, como tantas otras veces, se mantuvo sobre la línea de gol ante un envío lateral bombeado. La jugada, que precedió al 0-2 del Madrid, retrotrajo a Iker a los numerosos errores en este tipo de lances que la temporada pasada, quizá entre otros factores, acabaron relegándole a la suplencia antes incluso de su lesión, cuando Mourinho empezó a alinear a Antonio Adán –hoy con pie y medio fuera del equipo- justo antes de las vacaciones de Navidad.

Y es que Casillas, pletórico de reflejos y agilidad en sus mejores años, parece haber perdido a sus 32 ese halo explosivo de meta imbatible en las jugadas en espacios cortos que tanto le caracterizaba anteriormente. Así lo manifestó en momentos puntuales del pasado ejercicio, como en la jornada inaugural de Liga ante el Valencia, la derrota contra el Sevilla, la victoria sudando sangre ante el Valladolid –horripilante su desempeño en los dos tantos pucelanos- o, en el caso de salidas fallidas o a medias, ante el Dortmund en la fase de grupos.

Si bien es cierto que el juego aéreo nunca se ha contado entre sus extensas virtudes, no menos evidente fue que ha perdido ‘flor’ en las jugadas a balón parado y que quizá debería incidir en trabajar otro tipo de estrategia en ese tipo de balones, en los que no es tanto garantía la altura como la visión de la parábola.

Mourinho, para defender a Diego López en su día, destacó dos de los avales que hacen del gallego un digno competidor: su juego con los pies y, precisamente, su defensa en los balones aéreos, de largo el punto débil de Iker durante su carrera pero especialmente en el último año. El mostoleño mantiene, eso sí, intacta la posibilidad de pelear el puesto a Diego (titular en 4 de los 5 partidos de pretemporada) y de adueñarse de él, aunque conocerá, a tenor de estos precedentes, que ante cada error, ya camino de los 33 años, será examinado con lupa.

[Sigue toda la actualidad del Real Madrid en @RMSphera]

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