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Casillas, el patito feo más determinante

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“El fotógrafo de la boda, el patito feo en El lago de los cisnes y el lunes en el conjunto de la semana. Ese es el portero, una figura tan necesaria como marginada en un mundo tan cruel e insensible como es el fútbol. Héroe ocasional, y cabeza de turco recurrente”. Así define Borja Pardo, director de Sphera Sports, la figura del guardameta en el prólogo del libro La soledad del portero de Santy Menor. En efecto, los porteros son los grandes incomprendidos del mundo del fútbol. Y, si no, que se lo digan a Casillas.

Que un jugador que ha defendido como pocos la camiseta del Madrid y de España sea más recordado por su etapa final que por todo lo que ofreció anteriormente y sus éxitos es triste. Se suele decir que la fama es efímera, reflexión que los deportistas viven en primera persona.

Iker Casillas llegó al Madrid como un niño, a los 9 años, y se marchó con 34 al Porto siendo un emblema del club. Los inicios no fueron fáciles, pero el trabajo y esfuerzo diario le llevaron a alcanzar su meta. “Un día había un anuncio en un periódico, buscaban chavales del 81 en el Real Madrid. El primer partido que hice fue horrible, fue en el Torneo Social. Después de jugar seis o siete partidos, me eligieron en el Madrid y formé parte del Benjamín de fútbol 7. Éramos 300 chavales y el único que ha llegado al equipo he sido yo”, explicó a Bertín Osborne. Debutó con 18 años en San Mamés y se convirtió en el guardameta más joven en jugar y ganar una Liga de Campeones: “La Octava”. Durante más de una década fue absolutamente intocable, pero con la llegada de Mourinho todo cambió y llegaron los problemas.

En concreto, la temporada 2012/13 marcó un antes y un después en su etapa blanca. Una lesión, a finales de enero, frente al Valencia en Copa del Rey le abrió las puertas a Diego López, que aprovechó la oportunidad y de qué manera. Cuando El Santo volvió, ya no recuperó la titularidad en ninguna de las tres competiciones. De hecho, esta batalla supuso el primer gran problema para Carlo Ancelotti, nuevo entrenador a final de temporada, quien tuvo que elegir entre ambos: al final Diego López se encargó de la Liga y Casillas de Copa y Liga de Campeones. Casualidades de la vida, el Madrid ganó ambos trofeos del KO. En su última campaña como blanco, Casillas volvió a la portería en la competición doméstica y en el global de la temporada encajó 46 goles en 47 partidos, 0,98 por encuentro.

 

Para analizar el alcance de su declive le mejor es centrarse en los datos. Gracias a un informe de Salvador Carmona en El Español pudimos ver la evolución de su porcentaje de paradas en la Liga Española desde la temporada 2008/09 hasta su marcha a Portugal en 2015: 72.2%, 76.4%, 72.2%, 72.1%, 66%, -, 69.5%, respectivamente. Por tanto, en este sentido, sí se comprueba un bajón con el paso del tiempo: para ponerlo en contexto, Casillas ocupó la décima plaza en porcentaje de paradas la pasada campaña, a más de 10 puntos de Bravo (79.80%). Y, comparado con De Gea, posible próximo guardameta blanco, el cancerbero del United tuvo un porcentaje de paradas de 71.90%.

Que Casillas, por tanto, desde la llegada de Mourinho, ya no era el de antes es cierto. Algo, por otro lado, entendible, si tenemos en cuenta que los años pasan factura y que nadie es capaz de rendir siempre al mismo nivel. Pero de eso a tratarlo con desprecio como se le trato desde determinados sectores del madridismo e, incluso, del propio club hay un tramo; sectores que incluso hoy en día prefieren criticar su etapa final, antes que alabar todo lo que dio por el Madrid, que no fue poco. Es cierto que muchos pueden preguntarse porque no dio un paso al lado si sabía que ya no estaba en su mejor momento, pero no menos cierto es que todos a los que nos gusta el fútbol y alguna vez lo hemos jugado sabemos que sufres mucho más viéndolo desde fuera que no desde dentro. Los futbolistas siempre quieren ayudar a ganar a su equipo y hacerlo, además, sobre el terreno de juego.

Toda opinión es válida y, evidentemente, respetable, pero creo que negar que Casillas es una leyenda del Madrid y de la selección española y que, pase lo que pase, ha aportado muchas más cosas positivas que negativas en su trayectoria para ambos equipos, es no querer ver la realidad. Y es que fue y es uno de los mejores porteros de la historia, como así lo atestiguan los datos: 5 Ligas, 3 Ligas de Campeones, 2 Eurocopas, 1 Mundial y 5 veces elegido mejor portero del mundo por la IFFHS. Y, todo ello, siendo además decisivo. Cuidemos a nuestras leyendas.

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