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Caos, emoción y diversión: bienvenidos al Giro

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El Giro de Italia podrá tener mil defectos, pero los tres sustantivos del título están muchas veces presentes en sus carreras. O al menos, en los últimos tiempos, más que en sus dos hermanas, Tour y Vuelta. Para gozo del espectador, claro. Ya se avisó en su día que esta carrera no era apta para aburridos y de momento se está cumpliendo el pronóstico.

La media montaña que desgraciadamente dejó de lado el Giro en la pasada edición, ha sido recuperada con gran tino en este 2015. Y su protagonismo, como era de prever, ha sido inmediato. Las reviradas carreteras y el constante sube y baja por los verdes alrededores de ese paraíso natural llamado Cinque Terre fueron el escenario perfecto. Por los mismos caminos en los que Menchov ganó el Giro 2009 contra el reloj, no hubo tregua para nadie en la cuarta jornada de competición.

Un recorrido adecuado es necesario, casi imprescindible, y la Corsa Rosa aprovecha al máximo los recorridos que ofrece la caprichosa orografía italiana. Pero sin la actitud de los ciclistas y un cierto descontrol desde los coches, no sería posible ver una etapa que ha sido una de las más divertidas en grandes vueltas del último lustro.

Con solo 150 kilómetros de etapa de Chiavari a La Spezia, se formó una numerosa fuga de 28 ciclistas donde estaban todos los equipos representados excepto Etixx, Trek, IAM y Katusha. El ciclista más destacado era Roman Kreuziger, segundo de a bordo en el Tinkoff de Contador, pero cuando la escapada tuvo el riesgo de convertirse en bidón, se puso a quemar sus naves… el propio Tinkoff. Cosas de que en este Giro, el propio irreverente e histriónico magnate ruso Oleg Tinkov, patrón del equipo, haya tomado las riendas de la dirección de sus ciclistas a pie de carretera, tras echar a Bjarne Riis.

 

Diversión, con Kreuziger que no entendía nada, constantes ataques en la fuga y un pelotón que quedó diezmado. Contador y Urán solos… y Fabio Aru, recuperado por lo visto de esos graves problemas estomacales, con ¡cuatro compañeros más otros dos que estaban en la fuga! Así, el Astana, con su licencia confirmada tras los escándalos de dopaje de hace unos meses, se encargó de echar abajo la fuga.

Luego ganó Davide Formolo, un chaval de 22 años, nuevo talento del ciclismo italiano -y van…- tras fugarse en solitario antes del último repecho. Su primer triunfo profesional en su debut en una grande. Aru, que atacó, Porte y Contador llegaron juntos, con el nuevo líder Simon Clarke, siempre del Orica GreenEdge. No así Rigoberto Urán, que perdió más de 40 segundos.

Si bien el día al final no tuvo consecuencias importantes para la clasificación general, el transcurso de la jornada dejó ese buen sabor de boca que cualquier espectador desea tras presenciar cerca de tres horas de puro ciclismo. Un caos, una diversión y una emoción que hoy por hoy parecen cada vez más en el olvido en este deporte. Siempre quedará el Giro… y solo acaba de empezar.

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