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CAN 2015, welcome to the jungle

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Pocas competiciones deportivas son tan ricas en cuanto a emoción, pasión, giros bruscos del destino y favoritismo difuso como lo es una fase de clasificación para la Copa de África (CAN). En ella, una super potencia de 180 millones de habitantes puede hincar la rodilla en casa frente a un rival que no se juega nada. Puede darse que una selección anuncie su retirada de la competición por falta de fondos y sus jugadores, comprometidos con la causa, sacan dinero de su bolsillo para defender al país. Incluso, se ha dado el caso, que un país sacudido por un brote de ébola feroz, vaya a jugar sus partidos como local en terreno neutral huérfano de su público en las gradas y se clasifique para la CAN en un acto de heroicidad demoledor. O cómo un equipo, después de un Mundial nefasto, ha hecho una limpieza general y ha cimentado un proyecto en base a los jóvenes talentos del país.

Por desgracia, África está históricamente acostumbrada a las perrerías del destino, a verse inmersa en situaciones límite por causas e intereses ajenos. Poco a poco, esa tendencia va cambiando y cada vez más los africanos empiezan a administrar sus propios recursos. Sin embargo, los golpes, esas perrerías del destino, florecen de vez en cuando con una fuerza incontrolable.

Hace tiempo que el ‘Continente Negro’ no respeta al favorito, no comulga con las jerarquías. Después de tres campeonatos consecutivos, Egipto, la mejor generación del fútbol africano de la historia, no clasificó para la Copa África 2012. El actual Rey queda fuera de la lucha por revalidar el trono: un hecho histórico. Ahora es Nigeria, actual campeón, quien saborea la hiel de ese desprecio por el orden establecido.

Nigeria lo tenía bien ayer: para estar en la siguiente CAN y seguir aferrado al trono, debía ganar Sudáfrica, un equipo que jamás ha ganado a las Super Águilas en competición oficial. Después de los problemas internos en la Federación, de tener al seleccionador Keshi trabajando sin contrato y las explosivas declaraciones de algunos futbolistas, ahí estaba Nigeria: a noventa minutos de levantarse de nuevo. Salió Keshi con Uche, Musa y Emenike arriba. Casi nada. Después de un inicio electrizante, el público de Uyo empezaba a impacientarse con los suyos porque el gol redentor no llegaba. Eso lo aprovechó Sudáfrica, esa máquina imparable de contragolpear diseñada por el técnico Mashaba que tiene a Rantie, nuevo ídolo Bafana, como artillero. En dos chispazos se adelantó Sudáfrica y Nigeria, herida de muerte sacó el orgullo, pero ya era tarde. El campeón estaba fuera. Otra vez.

En África, cuando el árbitro indica el inicio del partido, ya nada importa. El status, la riqueza del país, si tus jugadores son estrellas en Europa o las estadísticas entre ambos equipos no sirven de nada porque en el fútbol africano lo que importa es el ‘Aquí y ahora’. No hay espacio para la tradición. No existe resquicio para la misericordia. Bienvenidos a la jungla. Welcome to the Jungle.

Otros equipos, en circunstancias más adversas sí han logrado el objetivo de clasificar. Congo, de la mano del sempiterno Claude Le Roy (ésta será su 8ª CAN en los banquillos) y del irreverente Thievy Bifouma estarán en la gran cita del fútbol africano. O la RD Congo de los velocistas Bolasie, Kabananga y Bokila , demostrando que el fútbol alegre no está reñido con los buenos resultados. También ha destacado la aplastante autoridad de Cabo Verde, Senegal, Túnez, Gabón y Argelia.

 

 

Capítulo aparte merece la nueva hornada de cachorros en Camerún. Los Leones Indomables, en la era post-Eto’o, han rejuvenecido el equipo y ya se están recogiendo frutos. Cimentados en un eje defensivo brillante con Ondoa en la portería y N’Kolou más Mbia en el centro de la defensa, la estructura diseñada por Finke deja libertad para que Aboubakar, Njie y Choupo-Moting resuelvan los partidos arriba. Más allá del bochorno que se vivió ayer en Costa de Marfil cuando los locales, contra 10, empezaron a pasarse el balón entre ellos dado que el empate les servía, esta fase de clasificación ha sido un espectáculo. Un ejercicio de heroicidad de algunos y de mezquindad de otros. La ley del más fuerte. Un tributo al fútbol puro.

El 3 de diciembre se realizará el sorteo de los cuatro grupos en Malabo. Guinea Ecuatorial acoge de nuevo la competición después de tres años, ahora como único organizador. En ese torneo todos los precedentes serán papel mojado. Porque en África el ayer no sirve. Lo importante es el ‘Aquí y ahora’. Welcome to the Jungle!

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