Fútbol Europeo

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Callejón late fuerte

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Faltan menos de dos semanas para que Vicente Del Bosque haga pública la convocatoria para los próximos compromisos de la selección española ante Bielorrusia y Alemania y a Callejón solo le falta llevarle personalmente los vídeos de sus partidos al seleccionador para que deje de obviarlo, le otorgue una primera oportunidad y le incluya entre los citados. El de Motril lo está pidiendo a viva voz. De forma manifiesta, rotunda y ostentosa. “Su momento con la selección va a llegar”, dice Benítez, para quien el ex madridista es “el mejor español que ha tenido el Calcio en los últimos veinte años”. Los números, por su parte, dicen exactamente lo mismo. Con 27 años, su momento tiene que ser ahora.

Actual capocannoniere con siete goles en ocho partidos en lo que va de temporada para un total de 22 tantos -más siete asistencias- en sus 45 partidos en Serie A. Cifras de delantero centro de los de pedigrí y caro precio para un José Callejón que es también el máximo goleador de los partenopei desde su llegada a Nápoles, que lleva cinco partidos consecutivos marcando -a uno de igualar el récord de Maradona en la campaña 1987/88- y que está siendo el alma y el faro de un Napoli lánguido y apagado desde que cayera eliminado en la previa de Champions ante el Athletic.

Su regularidad raya lo sobresaliente tras haber aterrizado a orillas del Vesubio como un suplente habitual que simplemente buscaba continuidad para desarrollar su fútbol. Callejón es a día de hoy una figura básica, constante y contínua dentro de los mecanismos de su equipo, el dardo que siempre hace diana y que ha dejado de lado de forma natural su encorsetamiento como mero lanzador de desmarques al espacio con una notable relación minutos-calidad bajo la tutela de Mourinho en Madrid, para convertirse en un jugador mucho más completo y especialmente decisivo.

A ello, Callejón ha ido sumando prestaciones en juego estático, capacidad para asociarse en posiciones interiores, para ser influyente entre líneas, para ser un ávido lector de líneas de pase, para residir en la frontera del fuera de juego y para convertirse en un definidor de élite con disparo patentado. Cruzado, raso, seco y casi siempre rubricado con el final feliz del gol. Una mecánica perfecta para un eficaz, específico y mortífero tiro que ha sido, hasta ahora, el mejor argumento de Rafa Benítez para conservar su cargo en el banquillo napolitano y, por momentos, el único.

Sin ser un dechado de virtudes técnicas, Callejón se está imponiendo como el futbolista más importante del Napoli a base de su inteligencia pilla, de su insistencia para buscar espaldas y su facilidad para ganarlas, de su disciplina y metros de esfuerzo en presión y en repliegue, de su altivez orgullosa y de su carácter ganador. Ese caudal ofensivo variopinto que sabe ser participativo y caer atrás para ofrecer apoyos pero al que le gusta más -mucho más- ser directo y que encuentra lo mejor de sí mismo gracias a su enorme facilidad de cara a gol, a su energía vertical, a su capacidad para castigar errores rivales y para buscar el arco también desde lejos y, sobre todo, gracias a su inmenso talento para pisar área por sorpresa y definir allí al primer toque, como hacen los mejores killers.

Callejón es un maestro delineante de una doble diagonal punzante y vertiginosa. La que, por un lado, acostumbra a realizar hacia el interior del área sin balón y la que, una vez dentro, esboza con su bota derecha en forma de chut hacia el palo largo del cancerbero rival. Rompedor, cortante.  Aunque la selección española parezca ahora un lugar reservado exclusivamente a los novatos procedentes de la sub-21, Callejón es el tipo de futbolista habituado a jugar por banda que tantas veces ha utilizado Del Bosque con Pedro o Navas para mezclar desborde y ruptura con el habitual juego de posesión de La Roja. Y ahora mismo no hay nadie en esa posición y con esas características en mejor estado de forma que el futbolista del Napoli.

Por su parte, Benítez está colocándolo ocasionalmente durante los últimos partidos en posiciones de segundo punta, casi a la misma altura que Higuaín, para enfatizar todavía más su olfato y su facilidad para colarse desde el pasillo hasta la cocina que comparten el central y el lateral zurdos del equipo oponente. Para ello y pese al fundamentalismo de su técnico en el 4-2-3-1 que profesa como si de una religión se tratase, el equipo se disfraza puntualmente con dos puntas y potencia asiduamente ataques por banda izquierda, donde Insigne retrocede para recibir. La innegable calidad del internacional azzurro es fantástica para el embuste, para atraer a Hamsik e Higuaín y así, dejar vía libre a “Calleti” por el otro costado. Un lugar hacia el que volcar en el momento preciso para que el español remate la faena como el certero finalizador que es.

Pese a sus histriónicas celebraciones que van desde un ballestero extasiado por sus propias poses hasta a un discóbolo engominado y contumaz, Callejón es un jugador autoexigente al máximo, que sabe poner a disposición del equipo sus aptitudes y su físico en los dos sentidos del juego y que pulula constantemente cerca del área para, en cuanto puede, soltar el picotazo. Características que se suman a todas las anteriores y por las que no cabe pensar otra cosa que no sea que el siete partenopeo puede encajar sin ningún tipo de problema en el engranaje de España. Un modelo de futbolista muy made in Benítez, responsable directo de haber elevado a la máxima potencia el rendimiento de su pupilo hasta el punto de que una próxima no-convocatoria por parte de Del Bosque sería una decisión altamente cuestionable y que dejaría en el ambiente un indudable regusto a injusticia.

“Batte forte il corazón quando segna Callejón”. Ese es el axioma que resuena cada vez más veces y cada vez más castellanizado en las gradas de un San Paolo descontento hasta la exasperación con el rendimiento colectivo pero fascinado con la frecuencia cardiaca que el de Motril ha venido imponiendo para mantener las constantes vitales de su equipo prácticamente en solitario. Y es que Callejón es, actualmente, el corazón del Napoli. Un corazón que late más fuerte y poderoso que nunca a ritmo de goles y que ha sido el encargado de mantener el sistema circulatorio de todo un equipo mediante el bombeo de su sangre. Sangre de La Roja.

 

 

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