Fútbol Europeo

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Cada liga busca su modelo perfecto

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Son las 12 del mediodía en el Coliseum. El sol cae perpendicularmente sobre un montón de sillas vacías, a las que ni Cristiano Ronaldo, ni su balón de oro, ni la tropa de increíbles jugadores que le acompaña es capaz de llenar. Poco importan los asientos vacíos y los miles de euros que se dejaron de cobrar en taquilla. A miles de kilómetros, un grandísimo número de aficionados asiáticos se acomodan frente a la televisión para ver, en primetime, a su equipo favorito. El horario es parte del plan de la LFP de acercarse al mercado asiático, una mina donde aún yacen millones de aficionados en un mercado al que los clubes españoles aún no han conseguido convertir su popularidad en ingresos.

En esa carrera, la English Premier League tiene una ventaja enorme. Desde hace años, el fútbol inglés entendió que si se limitaba únicamente al mercado británico alcanzaría su techo muy rápido. Así empezó la conquista de nuevos horizontes, una tarea que ha ido consiguiendo y que coronó en su último contrato televisivo en el que los ingresos por retransimisiones afuera del Reino Unido (26.294.817 libras a cada club) superan sensiblemente al del mismo concepto adentro de sus fronteras: 21.631.444 libras. La expansión mundial que ha logrado el campeonato inglés es hoy el modelo a seguir por otros grandes torneos europeos, como el español, que intentan adaptar sus horarios y sus contenidos para ser capaces de cautivar a aficionados lejos de sus fronteras.

Pero para lograr estar en la cima de las preferencias mundiales, el campeonato británico ha tenido que tomar caminos que no han sido sencillos. El primero de ellos fue a la hora de distribuir los ingresos televisivos. A diferencia del torneo español, la Premier reparte más del 60% (52.197.958 libras) de su contrato de retransmisiones equitativamente, dejando un porcentaje considerable a elementos variables como el rendimiento en la temporada o la cantidad de aficionados. Esto le permitió al Liverpool elevar sus ingresos el año pasado hasta 97 millones de libras sin dejar rezagado al último de la tabla, el Cardiff City, quien recibió menos del 25% de esa cifra: 62 millones de libras. Esa equidad a la hora de repartir lo que para muchos equipos es la principal vía de ingresos, permite que las entidades compitan con cierta paridad en el mercado y posteriormente en la cancha.

El segundo camino que decidió tomar la Premier fue el de establecer unos requisitos mínimos a la hora de firmar un futbolista extranjero, lo que elevó considerablemente el atractivo, y sensiblemente el nivel también, de los jugadores que llegaban cada vez que se abría el mercado. El resultado es hoy una liga mucho más equilibrada, en el que el equipo mejor valorado, Manchester United, tiene un plantel 11.8 veces mejor apreciado que su rival más débil este año, el Burnley. En España, por ejemplo, la diferencia entre el Real Madrid, el mejor valorado, y el Eibar, el que está de último en esa lista, es de 28.6 veces, casi el triple de la diferencia que hay en Inglaterra.

La Premier es una liga que hoy ha logrado venderse como la mejor competencia doméstica, aumentando cada año sus ganancias hasta llegar a los 2.9 billones de euros del curso pasado, donde establecieron, según la consultora Deloitte, un promedio de 36.695 aficionados en cada uno de los partidos del torneo, creciendo un 4% con respecto al año anterior e imponiendo un nuevo récord de asistencia.

Económicamente, la Premier es un éxito rotundo. Sin embargo, la contraparte de ese modelo lo sufre la selección inglesa, que desde el despegue del campeonato acumula una semifinal de Eurocopa, en la que fue local y cuatro cuartos de final, dos en los Mundiales de 2002 y 2006 y los otros en las Eurocopas de 2004 y 2012. Posiciones que no se corresponden con la calidad de un torneo de donde han salido al menos un finalista en seis de las últimas diez ediciones de la Liga de Campeones. Las razones de esto pueden ser muy variadas pero una de ellas es la cantidad de extranjeros que han llegado a la Premier seducidos por los distintos atractivos del circuito.

Este año, los 20 equipos de la Premier tienen inscritos en sus planteles 530 futbolistas de los cuales 355 (66.98%) son extranjeros. En los equipos punteros esta situación es aún más marcada. Entre Chelsea, Manchester City, Manchester United, Liverpool y Arsenal, los cinco equipos más potentes, solo hay 16 ingleses entre sus alineaciones habituales, lo que representa un bajísimo 29% de los 55 futbolistas que compiten cada fin de semana en las alineaciones de sus equipos más potentes. No obstante, en algunos clubes con menor presupuesto la brecha tampoco se reduce: el Southampton solo cuenta con tres ingleses entre su 11 habitual o el Stoke City que tiene 21 foráneos entre su plantel de 25.

 

El camino alemán

La Bundesliga no ha alcanzado aún el desarrollo económico del modelo inglés, el último año creció 8% para llegar a generar 2 billones de euros. Sin embargo, el éxito de su selección en el Mundial de Brasil, con solo seis de sus 23 convocados provenientes de alguna liga distinta a la alemana, ha resaltado aún más su manera de gestionar el campeonato.

A diferencia de la Premier, en el campeonato teutón el 52% de los futbolistas inscritos son alemanes, lo que le permite a su seleccionador tener casi el doble de opciones de futbolistas que su par inglés dentro de su propio torneo. No es casualidad que en el mismo período en el que Inglaterra tiene una semifinal de Europa como su mayor logro, Alemania ha jugado cuatro semifinales del mundo y dos finales, ganando la última de ellas a Argentina.

Al igual que en Inglaterra, Alemania reparte buena parte de su contrato televisivo equitativamente. Sin embargo, el modelo alemán se ha enfocado principalmente en cuidar a su aficionado, aumentando exponencialmente sus ingresos comerciales, sin depender principalmente de los ingresos televisivos. Si tomamos un equipo de segunda línea inglés, como el Tottenham, sus ingresos corresponden en 42% a lo que recibe de las retransmisiones. Comparado con un equipo de un nivel similar en Alemania como el Schalke, la TV es apenas el 32% de sus ingresos que se basan principalmente en el aspecto comercial (47%) en el que incluye el merchandising y los patrocinios.

Ese interés por el mercado local puede explicar, en cierta medida, el interés de los clubes de mantener un buen número de jugadores alemanes en sus planteles, lo que tiene una relación directa en la identificación que pueden sentir sus fanáticos con el equipo al que alientan cada fin de semana.

Para lograr llevar a cabo esta fórmula, los conjuntos alemanes han bajado los precios de sus boletos sacrificando significativamente los ingresos por ticketing que, para clubes como el Arsenal o el Manchester United representan 108 y 127 millones de euros respectivamente y para el Bayern y el Dortmund solo 87 y 57 millones respectivamente, no obstante, estos últimos compensan sus cuentas al llenar sus estadios y poder ofrecerse como potentes vías de conexión a las marcas que los patrocinan.

Eso le permite sembrar unas raíces más fuertes, sin depender de los ingresos de una industria como la televisiva, que en algún momento podría colapsar, bien sea por sus enormes costos o sencillamente por algún avance tecnológico que cambie las reglas actuales del mercado.

Al igual que el modelo inglés triunfa económicamente pero afecta el rendimiento de su selección, el alemán tampoco es perfecto ya que no ha sido capaz de mantener una paridad entre los dos grandes clubes y los más pequeños. En su informe, Deloitte mide el crecimiento de la Bundesliga en 2014 en un 8%, sin embargo avisa que en ese incremento el 80% corresponde al Bayern y al Dortmund, lo que cada año aumenta más la brecha entre unos y otros. Entre los principales tres contratos de patrocinio: Bayern, Wolfsburgo y Dortmund significan el 49% del ingreso por patrocinantes principales de todo el torneo. Esas diferencias han hecho que hoy el Bayern tenga un plantel 50% mejor valorado que el del Dortmund. En el caso del Schalke la brecha se abre hasta ser el doble y en el del Leverkusen es el triple. El extremo lo marca el modesto Paderborn, que tiene un plantel que solo si se multiplica por 22 iguala el valor que el del cuadro de Guardiola. Una diferencia que luego se plasma en el campo como el 6-0 que le endosaron al Werder Bremen en octubre o el 6-1 en casa del Wolfsburgo en marzo de la temporada pasada. Una diferencia que puede amenazar, a corto o mediano plazo, con la emoción que rodea un campeonato en el que la carrera puede llegar a servir solo para conocer quien llegará detrás del sempiterno campeón.

Detrás de estos dos modelos aún camina la liga española, que pese a tener al Real Madrid y al Barcelona, los dos clubes que más dinero generan en el mundo del fútbol, es apenas el tercer campeonato en ingresos. El Atlético es tercero con una diferencia sustancial, pese a que los últimos dos años ha crecido sostenidamente. La propuesta del Consejo Superior de Deportes de establecer, por ley, un reparto equitativo de los montos del contrato televisivo, cambiaría el escenario y podría generar cambios positivos para la salud del ecosistema. Para afrontar esto la LFP ha intentado, desde años hacer la torta más grande, para que cuando llegue el momento de picarla equitativamente, la mejora de los pequeños no signifique una gran pérdida para los grandes. El camino elegido parece más cercano al de la conquista universal de la Premier y no tanto al cultivo del mercado interno de la Bundesliga. Es por eso que para ir a ver al Real Madrid a Getafe había que retrasar la hora del almuerzo. Mientras en China acababan de cenar.

Francia e Italia le siguen el paso. El torneo galo generó en 2013 14% más dinero que el curso anterior, mientras Italia creció otro 6%. Sin embargo, el aumento de uno y otro se debe en un altísimo porcentaje al PSG y la Juventus, quienes crecen a una velocidad muy superior que la de sus rivales. Un fenómeno que, por lo visto en España, no termina beneficiando al colectivo en el mediano plazo. En el caso del Calcio, la fuerte tradición de sus clubes aún pesa mucho a la hora de negociar los contratos televisivos, el principal ingreso de la mayoría de los equipos. Sin embargo, el desarrollo de otras líneas de negocio o la expansión a otros mercados son procesos que caminan a una velocidad distinta que en otros países.

 

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