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Bournemouth, cuando las segundas partes sí son buenas

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Dicen que las oportunidades hay que cogerlas cuando vienen. Cierto es, aunque también hay trenes que pasan más de una vez en la vida y que permiten a uno resurgir y reivindicarse cuando más lo necesita y resucitar cuando nadie lo espera.

Hace solo cuatro meses, una vuelta atrás, el Bournemouth caía en casa 0-1 ante el Newcastle en uno de esos encuentros que marcan el devenir de un equipo en la tabla. Un tanto de Ayoze Pérez fue suficiente para las ‘urracas’ para llevarse los tres puntos de Dean Court en la única ocasión de los de Steve McLaren en todo el choque. Los locales se vaciaron, pero se toparon una y otra vez con un brillante Rob Elliot, tercer portero del Newcastle aunque héroe inesperado por las lesiones de los dos primeros, Tim Krul y Karl Darlow.

Los ‘cherries’ las tuvieron de todos los colores, pero perdieron en casa y sumaron su séptimo encuentro consecutivo en Premier sin ganar, y en los que solo habían conseguido arañar un punto (y también en casa) ante el Watford. La opinión pública desahuciaba categóricamente al conjunto de Eddie Howe, hasta hacía solo unos meses alegre líder de la Championship con un trabajado estilo propio más que marcado.

A los visionarios del fútbol se les llenaba la boca descendiendo en noviembre a un equipo al que todavía le quedaba mucho por decir en Premier, aunque lastrado sobremanera por varios factores: la inexperiencia en la máxima categoría, la falta de eficacia a la hora de cerrar encuentros controlados pero que al final se iban, y sobre todo, una voraz plaga de lesiones.

Ya se sabe que a perro flaco todo son pulgas, y en el caso del Bournemouth no iba a ser menos. Al arquitecto del equipo, Harry Arter, lesionado desde junio, había que unir a los hasta entonces dos fichajes más caros de la historia del club (y que acababan de llegar): el prometedor lateral zurdo Tyronne Mings, y el extremo costamarfileño Max Gradel, que para más inri se desguazaban la rodilla el mismo día, en la cuarta jornada ante el Leicester, en un encuentro en el que también se lesionó el carrilero izquierdo titular Charlie Daniels y en el que por tanto Howe (dato curioso) se vio obligado a realizar sus tres sustituciones de manera forzada.

Pocas semanas después, Calum Wilson, la estrella del equipo y que estaba en todas las quinielas para formar en la nueva lista de la selección nacional de Inglaterra para los encuentros clasificatorios a la Euro ante Estonia y Lituania, se rompía también el ligamento cruzado de su rodilla derecha.  Por si fuera poco, el capitán, Tommy Elphick, se lesionaba de gravedad del talón de Aquiles y tenía que pasar por el quirófano, y de la misma zona también se resentía Marc Pugh, otro ídolo en esta ciudad lindante entre los condados de Dorset y Hampshire.

En total, siete bajas importantes y sin posibilidad de acudir al mercado a subsanar. Y ante el problema, Howe encontró soluciones. El inglés es un hombre con sus principios y sus ideas muy claras, que se debe a sus jugadores y que con su filosofía se ha ganado ser poco menos que un héroe en Bournemouth y en ‘su’ Bournemouth. Un hombre que sabe confiar y dar confianza y su plantilla lo sabe. Un hombre poco amigo de nombres, al que le trajeron en verano a la estrella ghanesa Christian Atsu y a la firme promesa argentina Tomás Andrade y que marcharon en invierno sin haber logrado debutar en Premier, y en enero a otro crack mundial en proceso como Juan Iturbe y que desde que llegó, solo ha sumado cincuenta y cinco minutos repartidos en dos de los diez partidos en que ha estado disponible.

En su lugar, Howe prefiere jugadores trabajadores y comprometidos. Con oficio y capacidades de esfuerzo y liderazgo y sobre todo con pasión y ganas de demostrar. Así, desplazó a uno de sus hombres de mayor confianza, el lateral diestro Simon Francis, al eje de la zaga para suplir a Elphick, y otorgó el flanco derecho al joven Adam Smith, que lleva muchos años trabajando en la sombra sin quejarse en busca de sorprender a Howe.

Para suplir a Arter y Gradel, el técnico le dio la batuta a Dan Gosling y Junior Stanislas, dos jugadores que habían llegado a Bournemouth el anterior verano, con contrastada experiencia en Premier y que comprobaron de primera mano que para Howe, los galones y trayectorias pasadas no son parte del presente. Entre los dos sumaron 827 minutos en Championship la pasada temporada. En esta, Gosling lleva 2032 y Stanislas (que además ha estado lesionado), 1220. Y han rendido con creces hasta llegar a convertirse en dos auténticos hombres de confianza para Howe.

Hombres de confianza como también son Charlie Daniels, Artur Boruc o Joshua King. El primero es el lateral zurdo de Howe por excelencia, y suena con mucha potencia para estar en la próxima lista de los ‘pross’. El segundo, un veterano al que muchos no veían ya con nivel para Premier y que está rayando a un alto nivel en la porteria ‘cherrie’. Y el tercero, todo un trotamundos del fútbol que con solo 24 años recién cumplidos ha militado en siete clubes diferentes en los últimos cinco años y que llegaba a Bournemouth buscando una nueva oportunidad. Una de esas promesas en alza de la cantera del Manchester United que parece abocada a la nada, un chico que solo hace unos meses dijo que en todo su tiempo en Manchester (donde llegó en 2008 como un crack del futuro y donde permaneció, cesiones incluidas, seis temporadas) Sir Alex Ferguson no le dirigió la palabra, y que la semana pasada dijo que Howe había sido sin duda el mejor entrenador con el que había trabajado nunca. Un delantero que ha vuelto a recuperar su hambre de gol y en quien Howe supo confiar para sustituir al lesionado Wilson.

Como también lo hizo en Benik Afobe, un punta con una historia muy similar a la de King (aunque siendo el Arsenal su club de origen en lugar del United), y que ha llegado a Bournemouth en el mercado invernal tras salirse la primera mitad de temporada en Championship, donde hizo 9 goles en 25 partidos con el Wolverhampton. Su hambre y esfuerzo por triunfar llevaron a Howe a convencer a la directiva de pagar casi 14 millones de euros por su fichaje en enero y convertir a Afobe en el traspaso más caro de la historia del Bournemouth. En diez partidos en Premier, el delantero (que forma en punta con King) suma cuatro tantos y sus goles han valido puntos muy importantes para los ‘cherries’.

Ahora, el Bournemouth es 13º en Premier con 38 puntos. Suma cuatro encuentros sin perder y tres victorias consecutivas, y está ya virtualmente salvado y trece puntos sobre el descenso. En este momento, Howe y los suyos tienen que estar acordándose de todos aquellos que les desahuciaban hace cuatro meses, que no daban un duro por un equipo que había perdido a hombres muy importantes y que no veía siquiera con opciones a su plantilla de luchar por mantenerse en Premier. Pero Howe si creyó, y los suyos, suplentes y titulares, también. Les convenció de luchar por la misma causa, por una salvación que sí era posible y que prácticamente ha logrado un bloque formado por la garra, experiencia y templanza de los Boruc, Surman, Cook, Francis, Daniels y compañía, la calidad de Ritchie, Gradel (que ha vuelto tras siete meses de lesión) o Arter, y sobre todo, las ganas de demostrar de Smith, Stanislas, King, Gosling o Afobe. Porque a veces, las segundas oportunidades también cuentan y las segundas partes son buenas.

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