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Big Three históricos – Capítulo III, División Sureste

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La División Sureste nos trae hasta tres equipos campeones. Dos franquicias con mucho recorrido y otras tres relativamente jóvenes. Y también viene con varios de los mejores Big Threes que hayamos podido disfrutar nunca…

ATLANTA HAWKS

Los Hawks llegan a la NBA desde la NBL, cuando esta se fusiona con la BAA. Siendo los Tri-Cities, juegan playoffs en su primer curso, dirigidos por Red Auerbach. Pronto se mudan a Milwaukee, donde son un equipo de relleno que jamás alcanza las eliminatorias. Eso sí, antes de despedirse de la ciudad, arriba al equipo Bob Petit, primera gran superestrella de la franquicia, uno de los mejores jugadores de su época y absolutamente élite en la historia de la competición.

En 1955 se mudan a St. Louis, y de la mano de su figura se plantan en final de conferencia. En el curso siguiente llegan al grupo dos jugadores clave: Ed Macauley, procedente de Boston Celtics en un traspaso que permitiría a los del trébol hacerse con Bill Russell, y el rookie Cliff Hagan. Con ellos, a punto están de llevarse el gato al agua, alargando hasta los siete duelos un final que los enfrentaría a los mencionados Celtics. Sería en 1958 cuando tocasen el cielo con los dedos, en la que sería revancha del año anterior. Seis partidos para destronar al gran equipo de su era.

La pronta retirada de Macauley (30 años), fue suplida por Clyde Lovellettee. Tras coincidir en pista un año, el primero sería entrenador del segundo en un nuevo asalto al trono verde. Siete partidos de nuevo en 1960, en una temporada superlativa del trío Petit – Haggan – Lovellette. En 1961, con Lenny Wilkens ya a bordo, alcanzarían el mismo escalón, pero solo resistieron 5 enfrentamientos. Tras dos años sin ser parte del cuadro final, pese a disfrutar de un gran roster, los Hawks volverían en 1963 y 64 a la final de conferencia. En 1965 se retiraría Petit, cerrando los años de mayor esplendor de la franquicia, pese a que cierta inercia y la poca rivalidad en el oeste, los llevara a otras cuatro presencias en esa misma década.

En 1968 el equipo mudó su sede a Atlanta. Lou Hudson y Walt Bellamy fueron los referentes hasta la llegada, en 1970, del mejor jugador universitario de siempre: Pete Maravich. Sin embargo, Hudson y Maravich no hicieron buenas migas, y el enfrentamiento de este último con Cotton Fitzsimmons, coach entonces, provocó la salida del jugador rumbo a los Jazz. Durante un tiempo, los Hawks pasaron a ser comparsa, con apariciones estériles en playoffs, que casi siempre acababan en la primera estación.

En 1982 aterriza en la ciudad Dominique Wilkins. Y con él regresa la esperanza. Con Mike Fratello como piloto de la nave, Kevin Willis y Doc Rivers se convierten en escuderos de lujo de la gran estrella. En 1988 logran llevar a los Celtics a los siete partidos en semifinales de conferencia. Los propietarios, viendo cerca el anillo, fichan a Moses Malone para apuntalar la plantilla. El batacazo es terrible. En los tres años de Malone jamás superan la primera ronda. En 1993, Lenny Wilkens, ahora entrenador, da un golpe de timón prescindiendo de Wilkins, a quien envía a los Clippers. Forma un grupo aguerrido en torno a Steve Smith y Mookie Blaylock y los hace competir de nuevo. Pero solo Mutombo y Laettner aportan algo más que ganas.

Con la llegada del nuevo siglo el equipo se descompone, y pasa su peor racha histórica (hasta ocho años sin pisar playoffs). Mike Woodson rescata a la escuadra del vacío y a partir del trío Joe Johnson – Josh Smith – Al Horford regresan a la élite. Y Mike Budenholzer daría una vuelta de tuerca para convertirlos en 2015 en alternativa irreal (el este vive bajo el yugo de LeBron James). Un mes perfecto y cuatro jugadores en el All Star (Horford, Millsap, Teague y Korver) hablan de un trabajo bien ejecutado. Hoy Atlanta es un equipo que se mantiene arriba, pero de escasos recursos. El pretendido Big Three de este año ha hecho aguas. Dwight Howard, flamante fichaje, es una versión mucho menor de lo esperado.

BIG THREE: Bob Petit – Cliff Hagan – Clyde Lovellettee

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1959-60): 71.7 puntos, 38.3 rebotes, 9.5 asistencias. Récord: 46-29. Final NBA frente a Boston Celtics (3-4)

Características: Bob Petit podría haber sido considerado perfectamente el mejor jugador de su época. Ala pívot con una facilidad para sumar puntos inusitada (a su retirada era el máximo anotador de la historia), muy poderoso en el rebote y nada mal pasador. La llegada de Macauley le situó como power foward, tras dos años ejerciendo de ‘5’. Lovellette fue una versión con mejor físico que el propio Macauley, más propenso a resentirse. Sus años en los Hawks rondaron siempre el 20 – 10, intimidando en defensa y siendo el complemento perfecto de la estrella. Hagan era el exterior que compensaba el poderío interior de Petit. Alero de buena mano, podía ocupar cualquiera de las 3 posiciones exteriores. Gran reboteador para su tamaño (hasta tres temporadas por encima de las diez capturas) y buen asistente.

Otros Big Threes posibles: Bob Petit – Ed Macauley – Cliff Hagan / Pete Maravich – Walt Bellamy – Lou Hudson / Dominique Wilkins – Doc Rivers – Kevin Willis / Mookie Blaylock – Steve Smith – Dikembe Mutombo / Jeff Teague – Al Horford – Paul Millsap

 

CHARLOTTE HORNETS

Los Hornets entran en la NBA el 1989. En el draft de expansión se hacen con Dell Curry y Muggsy Bogues, y firman a Kelly Tripucka, un enorme anotador venido a menos. En 1991 tienen la posibilidad de elegir al número 1 del draft y se hacen con Larry Johnson, poderoso, aunque bajo ala-pívot procedente de Nevada Las Vegas, donde se había alzado con el campeonato de la NCAA. Al año siguiente, en el pick 2, escogen a Alonzo Mourning. Con ambos jugadores forman inmediatamente uno de los mejores juegos interiores de la competición. El bloque compuesto por los dos jugadores mencionados, más Bogues, Curry, Newman y Gill (todos por encima de la decena de puntos) se hace fuerte y superan la primera ronda de playoffs en la que también sería su primera aparición. Por desgracia el cuento fue tan bonito como breve. Jamás vuelven a alcanzar tan hazaña y el núcleo se descompone apenas años después. Las discrepancias entre las dos estrellas dan con los huesos de Mourning en Miami a cambio de Glen Rice.

Con Rice como estrella indiscutible, tras la partida de Johnson a New York, Charlotte regresa a una segunda ronda en 1998. Anthony Mason, Vlade Divac, David Wesley y Bobby Phills eran los escuderos en un conjunto donde aún sobrevivía Dell Curry. Con Paul Silas en el banquillo llega la revolución Sale Rice y aterrizan Eddie Jones (traspasado un año después junto a Anthony Mason a Miami a cambio de Jamal Mashburn y P.J. Brown), Elden Campbell o Derrick Coleman. El crecimiento de Baron Davis los lleva a pelear dos años por entrar en la final de conferencia.

Las desavenencias de la ciudad con George Shinn, propietario de la franquicia, se reflejaron en una pésima asistencia de aficionados al pabellón, lo que propició que este buscase nueva ubicación para su equipo. Los Hornets harían las maletas rumbo a New Orleans, con el compromiso por parte de la NBA de volver a crear un equipo en Charlotte. En 2004, los Bobcats se presentaban en sociedad. Gerald Wallace, Jason Richardson y Emeka Okafor son lo poco salvable en los primeros pasos del equipo. Y no es hasta 2010, a las órdenes de Larry Brown, que alcanzan playoffs. Junto a Wallace, destacaba la presencia de Stephen Jackson. Una ilusión. El colectivo vuelve a caer al fondo de la liga para no regresar a post temporada hasta 2014.

Al comenzar la 2014-15 el equipo recupera el nombre de Hornets, tras el cambio de los New Orleans a Pelicans. Con Michael Jordan como presidente, y Steve Clifford en el banquillo, poco a poco se ha ido formando un equipo competitivo que en 2016 parecía en buena progresión. Hoy Kemba Walker y Nico Batum parecen pilares sólidos. Pero necesitan algo más para estar en la pomada.

BIG THREE: Larry Johnson – Alonzo Mourning – Mugsy Bogues

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1992-93): 53.1 puntos, 24.5 rebotes, 14.1 asistencias, 2.9 robos, 3.9 tapones. Récord: 44-38. Eliminados en semifinal de conferencia por New York Knicks (4-1).

Características: Larry Johnson y Alonzo Mourning formaban un frontcourt temible. Pese a sus escasos centímetros, eran dos jugadores muy fuertes, muy físicos. Johnson además, era un gran anotador al que un Mourning especialista en defensa, daba respiros al otro lado de la cancha. La imaginación corría a cargo del más pequeño. Menos de 1,60 metros medía Bogues. Gran director de juego y pasador, sufría evidentemente atrás cuando era llevado al poste. Trataba de suplir esa carencia con anticipación.

Otros Big Threes posibles: Baron Davis – Jamal Mashburn – David Wesley / Jason Richardson – Emeka Okafor – Gerard Wallace

MIAMI HEAT

También en 1989 aparecen los Heat. En su segundo año se hacen con Glen Rice en el draft, formando junto a Sherman Douglas y Rony Seikaly un trío de jugadores aceptable. En 1991 se les une Steve Smith, rookie proveniente de Michigan State. Firman entonces su primera presencia en playoffs. En la 94-95 Smith solo disputa dos partidos, y los Heat ven su progresión cortada. Es entonces cuando se encomiendan a Pat Riley.

Traspasan a Rice a cambio de Alonzo Mourning y fichan a Tim Hardaway. Efecto inmediato: post temporada. En la 1996-97 la explosión sería total. 61 partidos ganados y finales de conferencia. El quinteto era un lujo: Mourning, Hardaway, Mashburn, Brown y Lenard, y desde el banquillo partía Dan Majerle. Pero el proyecto no llegó nunca al objetivo. En la 2001-02 solo Mourning se mantenía en los Heat.

Un Mourning que se vería apartado de las canchas en el siguiente curso por sus graves problemas de riñón. Lo único bueno entonces, la llegada de Caron Butler, primero, y Dwyane Wade, después. Un Wade al que el tiempo reconocería como el jugador más importante de la historia de la franquicia. A ellos se añadiría Lamar Odom, y en el primer año de convivencia ya venderían cara su derrota en segunda ronda. Stan Van Gundy dirigía a aquel joven grupo. Pero para alcanzar cotas mayores a veces toca sacrificar parte de lo obtenido. Así, en verano de 2004, Butler y Odom eran enviados, junto a Brian Grant, a Los Angeles Lakers, a cambio de Shaquille O’Neal. En 2005 los Pistons los apartarían de las finales, pero en 2006, con Pat Riley de vuelta, se consuma el éxito. Un monstruoso Wade firmaría cuatro actuaciones de leyenda para dar la vuelta a un inicial 2-0 de Dallas Mavericks en las finales de 2006. Antoine Walker era por entonces la tercera pata de la mesa. Y veteranos como Gary Payton, Alonzo Mourning o Jason Williams (este no tanto) pudieron por fin saborear las mieles del éxito.

Por entonces ya había comenzado el declive físico de O’Neal y la caída de los Heat fue progresiva. Erik Spoelstra y Dwyane Wade bastante tenían con meter a Miami en playoffs, pero en verano de 2010 todo cambiaría. LeBron James anunciaba que South Beach sería su destino, persiguiendo el anillo que no había podido alcanzar en Ohio. Chris Bosh también huía de Canadá y se unía a la causa. Los siguientes cuatro años son el mayor periodo de esplendor de la franquicia. Cuatro finales y dos trofeos Larry O’Brien. Los mejores Spurs de siempre cerrarían un ciclo tan breve como exitoso, y James hizo el camino inverso para jugar de nuevo en casa.

Un Wade viviendo una especie de segunda juventud pudo meter a los suyos entre los ocho mejores en 2016, pero cuando terminó su contrato, hizo lo que nadie jamás hubiese imaginado: firmó por otro equipo. Se lo había ganado. Se había ganado cualquier cosa que quisiera. Ni un pero en Miami. En el primer año post Dwyane, Spoelstra a punto estuvo de meter al equipo en las eliminatorias, demostrando un carácter competitivo inigualable, con Dragic y Whiteside al frente de una pandilla de currantes. Veremos cuál es el siguiente paso…

BIG THREE: Dwyane Wade – LeBron James – Chris Bosh

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (2012-13): 64.6 puntos, 19.8 rebotes, 14.1 asistencias, 4.5 robos, 3.1 tapones. Récord: 66-16. Campeones NBA (4-3 a San Antonio Spurs)

Características: estamos ante tres futuros hall of famers. Poca broma. Dos de ellos, además, están entre los 30 o 40 mejores jugadores de todos los tiempos, y uno, al menos, entre los cinco. Con Wade nos encontramos a un escolta con una capacidad tremenda para anotar, pero también para hacer todo lo que el equipo requiera de su persona. Mucho carácter y ambición, enorme talento. Quizás su único lunar sea el tiro exterior. Su declive físico ha mostrado facetas que antes pasaban desapercibidas por su exuberancia en plenitud. De James poco podemos decir. El mejor alero de siempre. Anotador, pasador, reboteador y lo que haga falta. En Miami tardó un año en ser la opción número uno de manera indiscutible, seguramente por respeto hacia Wade. Bosh es un cuatro moderno. Capaz de jugar tanto de espaldas como de cara al aro, siendo amenaza exterior ante hombres altos más estáticos. Capaz de hacer números casi sin inmutarse, supo aceptar su rol ante dos estrellas mayores. Sus minutos como 5 daban ventaja a su equipo en el sistema small ball.

Otros Big Threes posibles: Tim Hardaway – Alonzo Mourning – Jamal Mashburn / Dwyane Wade – Shaquille O’Neal – Antoine Walker

ORLANDO MAGIC

Tercera franquicia joven que nos encontramos en este episodio. En 1990 arranca el segundo equipo de Florida, con Reggie Theus como cara más conocida. Los primeros años son desalentadores, pero en 1992 llega vía draft Shaquille O’Neal para cambiar el guión. Ya con él están a punto de disputar las eliminatorias, y la suma de Anfernee Hardaway en el 93 consuma el primer objetivo. Y en la 94-95, segundo año de la pareja, se plantan en las finales. Aquel quinteto aún se recita de memoria por esos lares: Hardaway, Anderson, Scott, Grant y O’Neal. Olajuwon se encargaría de cerrarles el paso, como lo hicieran los mejores Bulls de Jordan un año después en la final de conferencia. La marcha de Shaq dejaría huérfano a Penny, quien aún llevaría a los suyos a la post temporada antes de convertirse, con apenas 26 años en un ex jugador. Seis operaciones en su rodilla izquierda jamás devolvieron aquella versión. Su salida con el cambio de siglo cerraba un cuento sin final feliz.

La reconstrucción fue prevista para la campaña 2000-01. Se fichó a Tracy McGrady, a Grant Hill, y se hizo todo lo posible para reclutar a Tim Duncan. Este último rehusó partir del Álamo, el segundo vivió una tragedia de lesiones a la altura de las de Anfernee, y el primero se quedó solo ante el peligro. Tres años sin superar la primera ronda, una campaña desastrosa, y los conflictos con Doc Rivers provocaría un cambio de aires de la estrella. Tocaba volver a empezar. Otra vez.

Dwight Howard se presentaba en la liga directamente desde el instituto. Un pívot al que en seguida compararon con Diesel. Poco a poco se fue rearmando el equipo, y llegado 2007 volvían a disputar partidos más allá de la Regular Season. Stan Van Gundy rodeó a su estrella de complementos de calidad. Así, con Rashard Lewis, Hedo Turkoglu o Jameer Nelson, tocaban de nuevo a las puertas de la gloria. En las finales de 2009 serían arrasados por Los Angeles Lakers, a las que no llegarían un año más tarde, apartados por Boston Celtics. Intentos como los de Vince Carter o Gilbert Arenas resultaron fallidos, y no volvieron a verse tan cerca jamás.

En 2012 Howard, al que ya hemos dicho que compararon con Shaq en sus inicios, toma el mismo camino que su predecesor, y los Magic inician una travesía por el desierto en la que todavía se encuentran. Lo peor, es que no parecen avistar nada en el horizonte.

BIG THREE: Shaquille O’Neal – Anfernee Hardaway – Horace Grant

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1994-95): 63 puntos, 25.5 rebotes, 12.2 asistencias, 3.6 robos, 3.9 tapones. Récord: 57-25. Final NBA frente a Houston Rockets (0-4).

Características: A Shaquille O’Neal lo conocemos todos. De sobra. El pívot más dominador de los últimos tiempos, imparable cerca del aro. Calidad disimulada por una fuerza arrolladora. Intimidante tanto en ataque como en defensa. En sus primeros años no logró sus objetivos, pero ya se adivinaba que tarde o temprano alcanzaría el anillo. Anfernee Hardaway estaba destinado a ser el mejor jugador exterior de su era. El mejor base alto desde Magic Johnson. Michael Jordan afirmó que él era su sucesor. Horace Grant representaba el veterano que todo equipo joven desea en su roster. Poderoso bajo los aros, gran reboteador y con un enorme conocimiento del juego. Permitía a O’Neal tomarse respiros defensivos, puesto que él no iba a renunciar a hacer el trabajo sucio.

Otros Big Threes posibles: Dwight Howard – Rashard Lewis – Jameer Nelson

WASHINGTON WIZARDS

El equipo capitalino inició su andadura en Chicago, bajo el seudónimo de Packers, en 1961. En su segundo año pasaron a denominarse Zephyrs, y en el tercero Bullets, tras mudarse a Baltimore. La primera gran figura de la franquicia fue Walt Bellamy. En el último curso de este, se plantan en playoffs por primera vez. Gus Jonhson, Bailey Howell y Don Ohl formaron con Bellamy un cuarteto temible. Sin embargo, Bellamy era traspasado un año después y el proyecto se evaporó sin más.

En la temporada 1966-67 firman un año horrible, pero en verano se hacen con el rookie Earl Monroe, y doce meses más tarde, con Wes Unseld. Con ambos, y Gus Johnson (que se mantenía en Baltimore) volvieron a las eliminatorias por el título. En 1971 se plantan en la final, pero son barridos por los Bucks. Se embarcan entonces en una reconstrucción sin dejar de presentarse en playoffs. Ante las salidas de Monroe o Johnson, van llegando caras nuevas como las de Elvin Hayes o Phil Chenier. Así, en 1975, y con la franquicia ya instalada en Washington, vuelven a alcanzar las finales, donde son de nuevo barridos sin piedad, esta vez por los Warriors. Pero justo en un año en el que ya no parecen aspirantes, se les presenta una nueva oportunidad. Tras un récord bastante discreto (44-38), y a las órdenes de Dick Motta, superan a Atlanta, San Antonio, Philadelphia y Seattle para alzarse por fin con el trofeo de campeón. Bob Dandridge era el tercer elemento ahora. El hombre que completaba el poderoso frontcourt compuesto por Unseld y Hayes. Un último baile que serviría de revancha a los Sonics la temporada siguiente y el lógico fin de ciclo.

Llegados los 80 se muestran como un equipo aspirante siempre a jugar eliminatorias, pero poco más, pese a que pasan por sus filas baloncestistas del talento de Spencer Haywood, Gus Williams, Jeff Malone, Dan Rounfield o Moses Malone. Parecían malos tiempos, hasta descubrir lo que llegaría después. Entre 1988 y 2004 solo harían acto de presencia en playoffs en una ocasión: 1997, cuando el trío Chris Webber, Juwan Howard y Rod Strickland aparentaron ser algo serio. Ni Rasheed Wallace, ni Mitch Richmond, ni Richard Hamilton… Ni siquiera el mismísimo Michael Jordan, en su regreso a las canchas tras años de retiro, pudieron sacar a los ya conocidos como Wizards de la mediocridad.

Sería en 2005, liderados por Gilbert Arenas, y con Larry Hughes y Antawn Jamison de lugartenientes cuando por fin dejaron atrás la temporada regular. El invento duró cuatro años, ya con Caron Butler pero sin Hughes en la plantilla. Los Cavaliers de un jovencísimo LeBron James se convertirían en su pesadilla. El equipo volvió a sumergirse en la vulgaridad y pasarían otros seis años hasta regresar a la élite. Desde 2014 John Wall Bradley Beal son los guías de la franquicia, y los playoffs de 2017 invitan al optimismo. Sigue faltando, y parece que en el este tanto Cavs como Celtics serán superiores en los próximos cursos. Pero al menos la cara de los de la capital ya no es la de un equipo deprimido…

BIG THREE: Elvin Hayes – Wes Unseld – Bob Dandridge

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1977-78): 46.6 puntos, 31.1 rebotes, 9.7 asistencias, 3.7 robos, 3.2 tapones. Récord: 44-38. Campeones NBA (4-3 a Seattle Supersonics).

Características: Un froncourt poderosísimo. Tanto Hayes como Unseld eran auténticas bestias bajo el tablero, y Dandridge era el complemento perfecto ante tanta atención rival. Unseld era un especialista del rebote, un animal, mientras Hayes, también reconocido en esa faceta, además poseía un gran talento ofensivo que le convertían en la primera opción del equipo. Dandridge no gozaba de un lanzamiento de larga distancia, pero a cuatro o cinco metros resultaba enormemente fiable. Sus porcentajes siempre se mantuvieron cercanos al 50%, lo que para un exterior es maná.

Otros Big Threes posibles: Walt Bellamy – Gus Johnson – Bailey Howell / Earl Monroe – Wes Unseld – Gus Johnson / Gilbert Arenas – Caron Butler – Antawn Jamison

LEER MÁS: Big Three Históricos (Capítulo I), División Atlántica

LEER MÁS: Big Three históricos (Capítulo II), División Central

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