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Big Three Históricos – Capítulo I, División Atlántica

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Asociamos irremediablemente el término ‘Big Three’ a la NBA. Sobre todo, tras ponerse de moda en los últimos años. Quizás, por aquello de la actualidad, recordemos menos tríos de talento en el pasado. Pero una cosa es el recuerdo, y otra la realidad. En mayor o menor medida, todos las franquicias han tenido un terceto de jugadores capaces de marcar la diferencia jugando juntos. Evidentemente, las cantidades varían dependiendo de los equipos, pero aunque el tuyo jamás haya logrado el anillo, sí que te dio motivos para ser en algún momento optimista, basándote en su capacidad. En este serial, vamos a repasar los mejores tres jugadores que alguna vez hayan unido sus fuerzas bajo una misma escuadra.

BOSTON CELTICS

Hablar de los Celtics es hacerlo sobre el equipo de baloncesto más grande de siempre. La gloria normalizada, una década de tiranía, y el resto siempre en la pelea. Llevan en la competición desde que esta arrancara, siendo entonces la BAA. La primera gran estrella del equipo del trébol curiosamente no ganó nada allí, pero fue clave en los once primeros títulos. En la temporada 1950-51, a la par que Red Auerbach y Bob Cousy, Ed Macauley se puso al servicio de los arrogantes verdes. Impacto inmediato y playoffs. Bill Sharman y Jim Loscotuff serían las siguientes adquisiciones. Pero el momento clave nos lleva al verano de 1956. Auerbach quería a toda costa contar con Bill Russell, un pívot con unas cualidades defensivas jamás vistas, y sacrificó a Macauley, enviándolo al entonces gran rival (St. Louis Hawks) para hacerse con sus derechos. Salió bien: en 1957 llegaba el primer anillo a Massachusetts. Tom Heinsohn se uniría al grupo, y pese a ceder precisamente ante los Hawks de Macauley y el enorme jugador que era Bob Petit, se alzarían con el campeonato en otras diez ocasiones en los siguientes once años. Una barbaridad. Jugadores como Sam Jones, Frank Ramsey o K.C. Jones formaban una estructura prácticamente invencible. Incluso la retirada de Bob Cousy, en 1963, varió poco el panorama, pues fue cubierta con un jugador superlativo, John Havlicek.

En 1969 acabaría la tiranía céltica. Russell y Jones decían adiós y Boston se ausentaría de las eliminatorias los dos cursos posteriores. Pero mientras, la maquinaria se iba rearmando. Tener a Auerbach ejerciendo en los despachos era jugar siempre con ventaja. Jo Jo White y Dave Cowens llegaron con el nuevo decenio. Con ellos, y un Havlicek que por entonces era una de las mayores superestrellas del firmamento, se coronaron campeones nuevamente en 1974 y 1976. Con Havlicek colgando las zapatillas poco después, se adivinaban grises en el horizonte.

Pero nuevamente Auerbach sacaría de la chistera lo necesario para reconstruir en apenas un suspiro. Larry Bird sería la pieza maestra, elegido en el draft un año antes de que diera el salto al profesionalismo, en 1979. Y en 1980, los complementos: Kevin McHale, seleccionado tras las dificultades que entrañaban adquirir a Ralph Sampson, y Robert Parish, que llevaba poco tiempo en la NBA, llegado desde California. La fórmula dio sus frutos de manera inminente. En 1981 un nuevo banderín se elevaba en el Garden. No sería el único en los 80. También en 1984 y 1986 los Celtics fueron superiores al resto. Cedric Maxwell, Tiny Archibald o Dennis Johnson fueron algunos baloncestistas legendarios que se enfundaron el uniforme de la franquicia más laureada de siempre.

La espalda de Bird acortó su carrera, y a McHale su cuerpo también le pidió parar. Parish se iría ya con 40 años a Chicago. La enésima resurrección pasaba por Len Bias y Reggie Lewis. Pero ambos, aleros de mucha clase, fallecieron por complicaciones parecidas en circunstancias para nada similares. En cualquier caso, tanto a uno como a otro, el corazón les dijo basta. Así que en los 90 Boston vio a su equipo en lo más profundo del pozo. Sin hacer mucho ruido, en 1998 se presentaba un tal Paul Pierce, clave en la reconquista del anillo años después.

El siglo arrancó cuesta arriba, pero de la mano de Jim O’Brien volvieron los playoffs. Por entonces, Pierce se ayudaba de Antoine Walker, un alero atípico con gusto por el lanzamiento exterior y el juego anárquico, y Kenny Anderson, un base del que siempre se esperó un poco más. La alegría duró poco. Otro trienio en el abismo antes de que Danny Ainge, pieza importante de aquel grupo de los 80, reedificara una torre que se había caído a pedazos. Con Ray Allen y Kevin Garnett, pescados en 2007, los Celtics volvían a ocupar la pole position de la liga. El movimiento se tradujo en anillo instantáneo y pelea entre los grandes durante el lustro posterior. Con tipos como Rajon Rondo (que sumado a los otros tres formaba casi un Big Four), o Tony Allen, la solidez de los Celtics fue una constante.

El núcleo duro se disolvería en 2012, con la salida de Allen rumbo a South Beach. Garnett y Pierce serían traspasados posteriormente a Brooklyn y, a partir de ese momento, Ainge ha ido dando pasos para volver a hacer de los Celtics un aspirante. Hoy, con Brad Stevens al mando, y hombres como Isaiah Thomas, Al Horford, Avery Bradley o Marcus Smart, vuelven a ser competitivos. Tal vez el verano de 2017 les entregue ese fragmento del puzle que, a mi juicio, aún les falta.

BIG THREE: Larry Bird – Kevin McHale – Robert Parish

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1985-86): 63.2 puntos, 27.4 rebotes, 11.3 asistencias, 3.2 robos, 4 tapones. Récord: 67-15. Campeones NBA (4-2 a Houston Rockets).

Características: ¿En serio es necesario presentar a Larry Bird? De primeras no se me ocurre competidor igual. Trabajo y talento. Capaz de dominar un partido con su clase y destrozar mentalmente al rival. Pasador como pocos, se retiró promediando diez capturas por partido, lo cual nos habla de su capacidad bajo los tableros. Clutch player y jugador total. De las mentes más privilegiadas de todos los tiempos. El mejor alero de siempre hasta la llegada de LeBron James. Kevin McHale impartía clases al poste bajo en cada encuentro. Olajuwon y él bien podrían haber montado una academia de baile y se habrían ganado la vida de igual forma. Duro, competidor y muy listo. Parish era músculo y oficio. Facilidad para anotar y servicio para el equipo. Se fajaba con cualquier pívot y pocas veces salía perdiendo. Juntos formaron el frontcourt más potente que yo haya visto nunca.

Otros Big Threes posibles: Bob Cousy – Tom Heinsohn – Bill Russell / Sam Jones – Bill Russell – John Havlicek / Dave Cowens – Jo Jo White – John Havlicek / Paul Pierce – Kevin Garnett – Ray Allen

McHale, Parish y Bird | Getty

BROOKLYN NETS

Los buenos momentos de los Nets en la NBA son escasos. Apenas fogonazos que alcanzaron su cénit a principios de siglo, cuando pisaron en dos ocasiones las finales de la NBA. Anteriormente, en la ABA, sí que habían campeonado. Su primer gran trío lo formaron Rick Barry, John Roche y Billy Paultz, quienes llevaron a la franquicia a la final en 1972. Caerían ante los Pacers. Dos años después, Julius Erving los llevaría a la gloria, con la inestimable ayuda del propio Paultz y Larry Kenon, algo que repetiría sin ellos en 1976.

En la temporada 1976-77 la escuadra, por entonces aún en New York, se une a la NBA. Travesía por el desierto salpicada con alguna presencia en postemporada. Alcanzados los 90 se juntan en New Jersey (residencia desde su segunda temporada en la mejor competición de baloncesto mundial) Derrick Coleman, y Drazen Petrovic. La tercera pata sería Chris Morris, puesto que Mookie Blaylock salió pronto y Kenny Anderson apenas disputaría 22 encuentros en su segundo año. La trágica pérdida de Petro impediría una explosión definitiva de aquel talentoso grupo.

Y de nuevo, la nada. Hasta que por fin, en 2002, Jason Kidd coincide con Kenyon Martin y Keith Van Horn, y de la mano de Byron Scott lleva a un grupo considerado menor a su primera final NBA. Los Lakers no tendrían piedad y los barrerían. En 2003 el hombre es Richard Jefferson. La salida de Van Horn propicia su crecimiento. Nuevamente la final es el tope. En los siguientes cursos, Vince Carter reemplazaría a Martin, elevando el talento del tridente, pero sin rememorar éxitos de antaño.

BIG THREE: Jason Kidd – Richard Jefferson – Vince Carter.

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (2005-06): 57 puntos, 19.9 rebotes, 16.5 asistencias, 3.9 robos, 1.3 tapones. Récord: 49-33. Eliminados en semifinales de conferencia este (4-1 por Miami Heat).

Características: Jason Kidd era el líder. Dirigía, hacía jugar al resto. Uno de los grandes bases de todos los tiempos, excelso pasador y siempre amenazando con el triple doble. La capacidad atlética de Carter y Jefferson (antes también Martin) le venía como anillo al dedo. A correr siempre que se podía y numerosas canastas hacia abajo de los encargados de anotar. De estos dos, Vince era el que más clase tenía: prototipo de jugador franquicia. Los Nets con ellos fueron uquipo al que ver jugar era un placer, pero que nunca pudo competir con las enormes potencias del oeste, y posteriormente con los Pistons o los Heat en su lado del mapa.

Otros Big Threes posibles: Derrick Coleman – Drazen Petrovic – Kenny Anderson / Jason Kidd – Richard Jefferson – Kenyon Martin *

*Excluidos los Big Threes de la era ABA.

Richard Jefferson, Vince Carter y Jason Kidd | Getty

NEW YORK KNICKS

Los Knicks son una de las franquicias históricas por excelencia de la NBA. Histórica no quiere decir ganadora. Solo dos anillos para un conjunto que lleva desde que arrancó la competición, allá por 1946 bajo las siglas de BAA. Max Zaslofsky, quien llegó desde Chicago Stags, fue su primera gran figura. Tres finales consecutivas a principios de los 50 sería el tope de ese grupo, en el que participaron baloncestistas como Harry Gallatin, Vince Boryla o Connie Simmons. A finales de década, Richie Guerin comenzaría su andadura en la capital del mundo, y, a su lado, Kenny Sears no desentonaba. Poca chica en cualquier caso. Los primeros 60 fueron una era dura.

Pero algo comenzaría a cambiar de mitad en adelante. Willis Reed aterrizaba en 1964, Walt Bellamy (y Dick Barnett) en 1965, y así los Knicks volvían a disputar playoffs en 1967 por primera vez en casi una década. Walt Frazier se sumaría en la temporada posterior, y Dave DeBusschere en la siguiente. En 1970 por fin tocaban techo. Pero, pese a ser campeones, faltaba la guinda. En el curso 1971-72 añadían a Earl Monroe, con quien volverían a ganar el anillo en 1973. El declive de Reed, castigado en lo físico, era inminente, y en poco tiempo New York volvió a ser un equipo del montón.

A pesar de hacer coincidir en su plantilla en 1976 a Frazier, Monroe y Spencer Haywood (trío que sumaría unos números individuales monstruosos, pero que nos les servirían si quiera para alcanzar la post temporada), y añadir a Bob McAdoo, la depresión era palpable. Ni Bill Cartwright, ni Michael Ray Richardson, ni incluso el gran Bernard King lograrían invertir la dinámica. Solo la llegada de un pívot jamaicano, Patrick Ewing, despertaría de nuevo el orgullo neoyorkino. Con él siempre jugarían playoffs (desde 1988 hasta 2001).

Las picas serían las finales, logradas en 1994, donde el gigante de Georgetown se apoyaba en John Starks y Charles Oakley, y 1999, que sería el momento de ceder el testigo como líder del grupo a los pujantes Latrell Sprewell y Allan Houston. La lesión de Ewing y la explosión de Marcus Camby en aquella final aceleró el proceso. Sin embargo, aquel buen momento acabaría comenzando el siglo, volviendo a sumergir a los Knicks en una profunda crisis que se alargaría dos lustros.

En 2010 arribaba desde Phoenix Amar’e Stoudemire, a quien se uniría Carmelo Anthony a mitad de campaña. Tratando de rodearlos de mimbres de garantías, pasarían por allí hombres como Chauncey Billups, Baron Davis, Mike Bibby o Tyson Chandler. Los primeros, venidos a menos. El último, jamás rindió en el Garden. Lo más fiable, J.R. Smith. El equipo, un caos que jamás se encontraría. Con Amar’e fuera, la esperanza llegó casi sin querer. Kristaps Porzingis se erigiría en esperanza la 2015-16. Y en un esfuerzo que acabó siendo un fiasco, Phil Jackson ficharía en verano de 2016 a Derrick Rose y Joakim Noah, persiguiendo un Big Three que jamás existió.

BIG THREE: Walt Frazier – Earl Monroe – Willis Reed

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1972-73): 47.6 puntos, 19.2 rebotes, 11.5 asistencias. Récord: 57-25. Campeones NBA (4-1 a L.A. Lakers). *

Características: Walt Frazier era un base alto para la época. Veía aro con facilidad y solía aprovechar su ventaja física ante points guards más pequeños. Además, era un excelso defensor. La llegada de Earl Monroe despertó dudas con respecto a su coexistencia, debido a que ‘The Pearl’, poseedor de un atractivo estilo, era un anotador compulsivo, maestro del contraataque. Por su parte, Willis Reed era un center dominante tanto en ataque como en defensa. Precisamente su juego, donde la fuerza era parte básica, condicionaría su carrera, pues con apenas 31 años su cuerpo le dijo basta.

Otros Big Threes posibles: Dave DeBusschere – Walt Frazier – Willis Reed / Patrick Ewing – John Starks – Charles Oakley / Latrell Sprewell – Allan Houston – Larry Johnson

*No son las mejores medias como colectivo ni individualmente, pero el hecho de ganar una final tan icónica y lo legendaria de sus carreras, nos obliga a elegir la temporada 72-73.

Jerry Lucas, Walt Frazier, Willis Reed, Phil Jackson, y Bill Bradley | Getty

PHILADELPHIA 76ERS

Los Sixers no siempre han sido los Sixers. Ni han jugado toda la vida en Philadelphia. Como franquicia, Syracuse contempló el nacimiento de la misma bajo el nombre de Nationals. Fundados en 1939 y llegados a la NBA cuando la NBL se fusiona con la BAA, ya en su primera temporada alcanzan las finales de la mano de Dolph Schayes. Su presencia en playoffs sería una constante, y repiten final en 1954. En ambas ocasiones caen ante Lakers. Se desquitan en 1955, tocando por primera vez las puertas del cielo.

Alcanzados los 60, la decadencia de Schayes dio paso a Hal Greer, y ya en 1963 se instalan en Philadelphia, tras dejar la urbe los Warriors, y bajo el nombre de 76ers. El regreso de Wilt Chamberlain a la ciudad (había sido jugador de Warriors en sus primeros cursos) une al primer Big Three: Goliat, el propio Greer y Chet Walker. En la post temporada de 1967, superando cada uno los 21 puntos de promedio en las eliminatorias, se alzan con el campeonato ante los ex de Chamberlain, antes de que los Celtics volviesen a tiranizar el torneo unos años más de los que ya arrastraban. Sin Walker ni Chamberlain, asomarían Billy Cunningham y Archie Clarck para hacer compañía a Greer. No funcionaría igual.

Los 70 traerían una reconstrucción que vivió su punto álgido en 1977, cuando le disputaron el cetro a los Trail Blazers. Julius Erving, Doug Collins y George McGinnis como piezas clave. El equipo se iría reforzando, y pese a perder a Collins, tipos como Darryl Dawkins, Maurice Cheeks o Bobby Jones acompañaban al Dr. J en su cruzada. Nueva final sin éxito en 1980. Andrew Toney se sumaba al proyecto para tropezar de nuevo en el mismo escalón, en 1982. Faltaba una pieza, y esa no fue otra que Moses Malone. En 1983 arrasarían con todo, y el estado de Pensilvania volvía a saborear las mieles del éxito. En 1984, un rookie llamado Charles Barkley añadiría otro montón de talento al grupo. Claro que Erving ya estaba entrado en años y la salida de Malone los dejaría huérfanos en 1986. Barkley se quedaría como la referencia única en la ciudad del amor fraternal. Su marcha posterior dejó un vacío del que Philly no se recuperó hasta finales de siglo.

Un chaval irreverente devolvería a la franquicia a las eliminatorias. E incluso al último peldaño. Pero no había mucho más. Todos trabajaban para Allen Iverson. Ese era el plan del coach Brown. Lo más parecido a un Big Three sería ese breve período en el que se juntaron en el parquet AI, Chris Webber y un joven Andre Iguodala. Pero, ¿quién sabe? Puede que pronto veamos un terceto al mando de Philly. Simmons aguarda, Embiid y Saric ya se han presentado. Y lo que puede venir en verano…

BIG THREE: Julius Erving – Moses Malone – Andrew Toney

Estadísticas conjuntas en su mejor temporada unidos (1982-83): 65.6 puntos, 24.9 rebotes, 9.5 asistencias, 3.7 robos, 4 tapones. Récord: 65-17. Campeones NBA (4-0 a L.A. Lakers).

Características: Julius Erving es sin duda uno de los mejores aleros de todos los tiempos. Referente en la ABA, hubo un tiempo en el que era considerado el jugador número 1 del mundo. Moses Malone, 3 veces MVP de la competición, era un pívot que lo condicionaba todo. Brutal reboteador, se imponía en la zona a base de potencia y agilidad; a principios de los 80 se trataba del interior más dominante del momento. Andrew Toney fue apodado el ‘estrangulador de Boston’, no es mala presentación. Las lesiones marcarían su carrera, privándole de ser uno de los mejores baloncestistas de su tiempo.

Otros Big Threes posibles: Wilt Chamberlain – Chet Walker – Hal Greer / Julius Erving – Darryl Dawkins – Bobby Jones

Julius Erving y Moses Malone con el campeonato de 1983

TORONTO RAPTORS

Los Raptos son un equipo relativamente joven en la liga. Llegaron en 1995 y tardaron un lustro en jugar playoffs. Fue en la 1999-00, con Vince Carter, Tracy McGrady y Antonio Davis al mando. Antes habían pasado hombres como Damon Stoudamire, Marcus Camby, Walt Williams o Doug Christie, aunque nunca sin hacer nada destacable en lo colectivo. McGrady decidió, en verano de 2000, partir hacia Florida, y Alvin Williams ocupó su lugar. La ya famosa semifinal de conferencia ante Philadelphia fue el principio del fin de aquel grupo.

De la mano de Chris Bosh, y con T.J. Ford, Anthony Parker o José Calderón como lugartenientes volvieron a las eliminatorias. Un espejismo. El regreso a la oscuridad propiciaría que Bosh huyese del frío. Los tiempos de bonanza en Canadá se viven ahora, desde que unieron sus fuerzas en el norte DeMar DeRozan y Kyle Lowry. La final de conferencia de 2016 es el mayor logro de la franquicia. El objetivo, crecer otro poco. Para ello, en febrero traspasaron a su mejor hombre de banquillo, Terrence Ross, a cambio de Serge Ibaka.

BIG THREE: DeMar DeRozan – Kyle Lowry – Serge Ibaka

Estadísticas conjuntas (provisionales) en su mejor temporada unidos (2016-17): 64.9 puntos, 16.9 rebotes, 11.6 asistencias, 2.8 robos, 1.9 tapones. *

Características: DeRozan es el jefe del equipo. El escolta ha crecido hasta convertirse en uno de los mejores en su puesto, y una estrella de la liga por méritos propios. Números que no se veían desde Carter y la confianza de quien sabe que sigue mejorando. Lowry es un base que ve aro con facilidad y que se ha asentado en la competición. Junto a DeRozan, forma uno de los mejores backcourts de los últimos tiempos. Aunque por contra, existe cierta dependencia de lo que hagan ambos en pista. Serge Ibaka llega para aportar presencia en la zona, sobre todo en defensa, y puntos como 4 abierto. La lesión de Lowry nos ha impedido saber cómo van a complementarse.

Otros Big Threes posibles: Vince Carter – Tracy McGrady – Antonio Davis / Chris Bosh – Anthony Parker – T.J. Ford.

*Los números de Serge Ibaka corresponden únicamente a su estancia en Toronto.

Kyle Lowry y DeMar DeRozan | Getty

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