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¡Bienvenido de vuelta, Profe!

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Fue una teleserie y en esta columna la seguimos por capítulos. Desde la caída de Sergio Jadue hasta la salida dramática y escandalosa de Jorge Sampaoli, todo se sentía como hundimiento y autodestrucción. Con Bielsa y Berizzo descartados, en la última entrega me presenté a favor de ser cautelosos y nombrar a un interino, a la espera de firmar a un técnico que realmente nos diera tranquilidad en su forma de trabajo, resultados previos y en su perfil público, más que nada pensando en alguien que pudiera quizás desocuparse en Europa a mitad de año.

El panorama en realidad se veía desolador. La dirigencia advirtió que no había caja para traer a alguien equivalente a Sampaoli y empezaban a dar vuelta nombres francamente aterradores como opciones reales. Pero de pronto, apareció alguien que nadie había nombrado en semanas y en sólo un par de días tomo fuerza y ganó adeptos: Juan Antonio Pizzi. Se nos había olvidado Pizzi! Medio perdido para nosotros en la Liga Mexicana donde no podemos verlo seguido como si estuviera en Europa y simplemente habíamos pasado por alto su propia historia en Chile, y lo que hizo luego en Argentina y España.

Voy a partir diciendo que esta columnista se declara total e incondicionalmente “pizzista”. En Chile, país de educación futbolística pequeña y memoria selectiva según el equipo por el que se hinche, muchos comenzaron a criticar la llegada de Pizzi recordando solamente sus objetivos no cumplidos. Especialmente uno extremadamente doloroso: La final de 2011 perdida al mando de Universidad Católica contra la la “U” de Sampaoli, en el partido de vuelta 1-4, luego de haber ganado la ida con un cómodo 2-0. Peor aún, para ese partido de vuelta, el preparador físico tuvo la idea de comprar accesorios de fiesta para llegar al estadio ya celebrando por adelantado en el bus, lo que es y será por siempre recordado como “la final del cotillón”. Eso lo marcó y después de esa final, le vendieron a casi todo el equipo, lo llamaron de Rosario Central y decidió que, quebrado anímicamente y ya sin sus mejores jugadores, era mejor irse.

 

Pero aquí daré una lista de logros y virtudes que los irracionales e/o ignorantes olvidan a conveniencia y que fundamentan por qué Juan Antonio Pizzi es un excelente director técnico para Chile:

  • La final antes mencionada era la defensa del título que había logrado con la UC el año anterior, en el campeonato largo de 2010, remontándole 7 puntos de diferencia al líder Colo Colo, faltando apenas 5 fechas para el final del torneo. Con un aditivo más: Pizzi había llegado a mitad de campeonato, reemplazando al despedido Marco Antonio Figueroa.
  • Antes de trabajar en la UC, Pizzi había llegado a Chile como DT de Santiago Morning, un club con historia, pero pequeño y de magra billetera al que llevó a la semifinal del torneo de Clausura de 2009. Algo inédito para el cuadro microbusero.
  • Luego de salir campeón en 2010, Pizzi logró la mejor campaña de Universidad Católica por Copa Libertadores en ¡14 años! Llegó a cuartos de final en una definición electrizante frente a Peñarol de Uruguay, precedido de partidos históricos con victorias a domicilio frente a Vélez Sarsfield en Argentina y Gremio en Brasil. Muchos pensamos que podría perfectamente haber llegado a semis o a la final, pero en el partido de ida en Montevideo, el peor enemigo estuvo en su propio arco: El portero Paulo Garcés soltó inexplicablemente dos balones que ya había tomado en sus manos y Olivera lo aprovechó las dos veces. Ridículo imperdonable, indigno de un profesional, que boicoteó todo lo bueno que el equipo había estado haciendo hasta ese momento. Aún así, en la vuelta, la UC iba ganando 2-0, pero el descuento de Estoyanoff, a falta de cinco minutos para el final, sentenció la eliminación.
  • Durante 2010 y 2011, Juan Antonio Pizzi tomó del plantel a un delantero joven, alto, desgarbado, más bien torpe en movimientos, que se veía lento y pasado de peso, y lo convirtió en un atacante con capacidad única para abrir defensas, meterse en el área y aguantar la pelota, lleno de explosión y un pique rapidísimo que terminó siendo el goleador del equipo y luego figura internacional. ¿Su nombre? Lucas Pratto.
  • Una vez en Rosario Central, luego de una extenuante temporada de año completo, estuvo a punto de lograr el ascenso directo y después no pudo ganar la liguilla de promoción. El desgaste emocional de semejante lucha lo hizo dejar Rosario Central para luego tomar un San Lorenzo que estaba en crisis futbolística, económica e institucional, justo en el momento en el que habían asumido Matías Lammens y Marcelo Tinelli para salvar al club. Todo lo que había sufrido en Rosario Central, tendría su recompensa con los Cuervos: Pizzi sacó campeón a San Lorenzo luego de seis años, obteniendo el título del Torneo Inicial 2013.
  • A fines de ese año y recién campeón con San Lorenzo, Pizzi recibió el llamado de Valencia y se fue a España a dirigir su primer club europeo, que también atravesaba por problemas institucionales. Aún así, en los meses que logró estar en la banca obtuvo casi recién llegado una victoria épica frente al Barcelona líder de liga, y alcanzó la semifinal de Europa League que perdió frente a Sevilla. Pizzi fue despedido de Valencia luego de siete meses solamente porque Peter Lim, el nuevo y excéntrico dueño del club, llegó a darlo vuelta todo y no le gustaba el argentino.
  • Luego de varios meses sin entrenar -tiempo que aprovechó por ejemplo para ir a estudiar inglés a Inglaterra- terminó aceptando la oferta de León de México, equipo con el que al principio no tuvo resultados, pero al que ahora deja, al menos al cierre de esta columna, como líder del Clausura mexicano con campaña perfecta.


Juan Antonio Pizzi ha probado de sobra ser un DT que saca rendimiento a los equipos y jugadores a los que entrena, que trabaja seriamente, que es capaz de dar grandes luchas y obtener buenos resultados, aprovechando oportunidades. Pero también, por cada objetivo no logrado y caída dolorosa, es capaz luego de recuperarse y obtener un nuevo resultado positivo, compitiendo por títulos o ganándolos. 

Pizzi es un técnico que imprime intensidad a sus equipos, que ha manifestado públicamente que si “nos hacen 4, nosotros haremos 5”, pero que sí puede ser práctico a la hora de cuidar un resultado en un partido que esté cerrado. Llamarlo “ratón” o mezquino por eso, como muchos han osado en Chile ahora, es no tener idea de nada. Por último, si hay que criticar, al menos esperemos a ver qué hace, qué logra o qué no.

Y no se olviden que debuta con ¡Argentina! en Santiago, con cuatro titulares menos porque Vidal, Valdivia y Vargas están suspendidos y Aránguiz lesionado, además de Marcelo Díaz que no sabremos cómo llegará a esa fecha, recién recuperado y apenas integrándose al Celta. Incluso con Sampaoli todavía en la banca, ese partido sería muy difícil. Entonces, sean racionales, vean el mapa completo y simplemente apoyen a Pizzi, porque apoyarlo a él es apoyar a nuestra Selección.

Bienvenido de regreso, Profesor Pizzi! Ud. lo dijo una vez y yo no me olvido: “Vamos tomando vitaminas y poniendo el corazón”.

 

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