Atlético

article title

Better call Saúl

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Marco CASINOS | Los focos y el protagonismo fueron, son y serán para Walter White y Jesse Pinkman en la serie ‘Breaking Bad’. Totalmente merecido. Jesse, el yonki más famoso de la televisión, con tanta heroína en las venas que si daba dos pasos seguidos cualquier juez podría condenarlo por tráfico de drogas. Y qué decir de Walter, más conocido por Heisenberg, el famoso químico que elaboraba la meta better call saulazul que causó furor en las calles. Que bien podrían ser Godín y Koke en el Atlético de Madrid. Pero a lo largo de toda la historia aparece un personaje realmente clave. Hablamos de Saul Goodman, el abogado criminal más famoso de Albuquerque conocido en la ciudad por sus peculiares anuncios televisivos. “No conduzcas y bebas, pero si lo haces: ¡Mejor llama a Saul!” A pesar de su turbia apariencia, es muy competente a la hora de encontrar lagunas legales. Sin escrúpulos ni ética profesional, con una moral de gelatina y capaz de todo con tal de ganar dinero. “¿Amor incestuoso? ¡Yo puedo hacerlo legal!” Resolutivo aunque el panorama quedara hecho un cisco y no pareciera haber escapatoria posible. Atiende a cualquier tipo al que le sobren algunos problemas y muchos dólares. Capaz de cerrar tratos con la sonrisa, la mano siempre tendida y un barniz impermeable de buen tipo.

Simeone también cuenta con su Saúl particular, Ñiguez no Goodman. El abogado, cuanto más lejos estaba de los tribunales mejor se sentía; el jugador, al contrario, cuanto más tiempo está sobre el verde mejor. Si necesitas a un central: ¡Mejor llama a Saúl! Si quieres a un hombre de banda pero que te garantice trabajo y constantes ayudas al lateral: ¡Mejor llama a Saúl! O si lo que quieres es juntar a tres futbolistas en la sala de máquinas, ya saben: mejor llamar a Saúl. Un jugador que siempre tendría reservado un dorsal en el equipo de mis sueños. Sin miedo alguno y extremadamente relajado en los momentos de presión.

Trabajador y entregado a la causa rojiblanca, cualidades siempre valoradas por el técnico argentino. Poco ruido y muchas nueces. En la ribera del Manzanares no hay cabida para los haraganes, y Cerci es el claro paradigma de jugador que no ha logrado soportar la disciplina espartana que el Cholo impone a los hombres que están bajo su férula. El canterano sigue sumando minutos en el equipo campeón de liga y subcampeón de Europa, el italiano, cerca de hacer las maletas para poner rumbo al AC Milan, famoso en los últimos años por haberse convertido en un cementerio de elefantes. Diferencias.

Un futbolista moderno que puede jugar en casi todas las zonas del campo. El curso anterior estuvo a préstamo en el Rayo Vallecano y con Jémez, prácticamente siempre, actuó como defensa central. Con Simeone viene jugando más caído a una banda, como pudimos comprobar en la ida de la Supercopa de España. Incluso en la Sub-21 de Celades juega en una demarcación distinta, como 5. Aunque no aparece en los planes más inmediatos del Cholo calcar la propuesta de Albert.

Discreto y pulcro en su trabajo como un joyero judío. Cada batalla perdida es una vacuna que le hace más fuerte y solo mira atrás para cerciorarse de que no volverá a caer en la misma celada. Alumno aventajado de una plantilla realmente competitiva y con mucha hambre, en la que si los mocos te cuelgan más de un segundo te los roban para comérselos. Así funcionan ahora las cosas en el Calderón. Sabedor que los partidos se juegan en cada rincón del partido a partido y que los perdedores sólo resultan atractivos en las películas o en una canción. En la vida real no. Ni mucho menos es un fijo en los onces de Simeone, pero para los partidos de mayor intensidad en los que se requiere pierna dura, el Cholo siempre ha optado por él para presentar batalla. Titular en la ida de la supercopa, en el jaranero derbi contra el Real Madrid, en el partido liguero frente al Sevilla o en el del Athletic de Bilbao en el nuevo San Mamés. El hecho de estar por delante de Mario Suárez o Cerci cuando juega en la medular o caído a una banda, habla muy bien de un jugador nacido en el 94.

Entrenar en Majadahonda con los gritos del ‘Profe’ Ortega como sonido ambiente te permite aprender muchas cosas, como que perder una comida tiene la ventaja de abrir la boca para la siguiente. Saúl conoce los códigos rojiblancos. Los acepta y los cumple porque los ha mamado y digerido desde que nació. Sacrificado y cumplidor hasta el pitido final, de esa clase de personas que ante un incendio no saldrían de casa sin dejar la cama hecha. Pertenece a una estirpe en extinción, los jugadores que defienden mejor los intereses de su equipo con hechos sobre el campo que con palabras fuera de éste. Estoy seguro de que cada vez con mayor asiduidad en las perchas de los jóvenes atléticos aparecerá una camiseta con el nombre de Sául serigrafiado en la espalda. Se avecinan buenos tiempos para el canterano, en los que con cada cena se piden tres postres.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados