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Verde esperanza

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¿Sabéis qué es lo último que se pierde? La esperanza. ¿Sabéis cuál es el color favorito de un bético? El verde. Parece que están destinados a ello, ¿verdad? A vivir en una larga esperanza. Las temporadas pasan, los entrenadores vienen y van y con ellos decenas de jugadores brindando de ilusión a la afición del Betis, pero es sólo eso, ilusión. Y parece que ha llegado hasta un punto donde la afición verdiblanca ha dicho basta.

Es difícil que el proyecto de un equipo salga exitoso sino tiene solidez ni se adapta bien a las condiciones de su plantilla y entrenador. Es complicado ver resultados si cada media temporada se cambia de entrenador y a finales de la misma el baile de jugadores supera la decena. No hay una continuidad en el proyecto. Estamos hablando de que la esperanza a principios de temporada existe, y que debido al enorme amor hacia el club, la ilusión es muy grande, pero los resultados dejan mucho que desear. Y a todo ello hay que sumarle que el máximo rival no suma temporadas, sino títulos, y la envidia, sea de la mala o de la buena, hacen que la paciencia sea cada vez menor.

“Esperan que ese verde esperanza se transforme de una vez por todas en verde grandeza”

Y el principal problema, desde mi punto de vista, reside en la ambición por parte de directiva, entrenadores y jugadores, que se conforman con demasiado poco, tienen una ambición de corta distancia, prefiriendo un presente vulgar y no apostar por un futuro brillante. Y perdonen que lo diga, pero no es lógico. No es lógico que una semana se gane al Athletic, jugando de una forma muy notable, y que a la siguiente semana se pierda en Vitoria de una forma bastante reprochable.

El Benito Villamarín es un estadio que impresiona, que cuando tienes la suerte de entrar lo que hueles no es esperanza ni tan siquiera ilusión. El aroma que desprende ese estadio es de grandeza y ambición por resultados dignos de su institución, pero que no se los están proporcionando quienes deberían. La afición seguirá al pie del cañón, deseando que de una vez por todas ese verde esperanza se transforme en verde grandeza.

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