Se habla de:

Fútbol alemán

article title

Berti Vogts y la Eurocopa del Gol de Oro

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

La década de los 70 fue para el fútbol alemán, la mejor de su historia. A nivel individual, Beckenbauer, Rummenigge, Gerd Müller, Schuster y Netzer aparecían entre los más votados del Balón de Oro. En lo que a clubes se refiere, el Bayern Múnich y el Borussia Mönchengladbach participaban en unas cuantas finales europeas, ganando varios títulos de Copa de Europa y Copa de la UEFA. Uno que formó parte de parte de esos éxitos en dicha década fue Berti Vogts. El actual asistente de Klinsmann en la selección de Estados Unidos fue de los Potros desde mitad de los 60 hasta finales de los años 70. El Gladbach fue su único club.

Los éxitos de Vogt como futbolista no fueron iguales a los conseguidos desde el banquillo. Y eso que su primer “gran cargo” en el banquillo fue el de seleccionador nacional. Tras conquistar el Mundial de Italia 90 como 2º de abordo de Franz Beckenbauer, el de Büttgen se hizo cargo del equipo, llevándolo al subcampeonato en Suecia 1992, a cuartos de final en el Mundial de 1994 y a ganar la Eurocopa de Inglaterra en 1996. De menos a más. Puede que no sea la mejor Mannschaft de la historia en la que a juego se refiere, pero ahí estaba, entre los mejores. La victoria en 1996 llegó gracias al conocido como “Gol de Oro”. En aquel torneo, a las órdenes de Vogts había jugadores como Klinsmann (capitán), Matthias Sammer (que acabaría llevándose el Balón de Oro ese año), Kohler, Scholl, Möller o, incluso, un novato llamado Oliver Kahn, que no había disputado ni cinco partidos como internacional antes de dicho torneo.

 

 

Kahn dejó la selección diez años después de aquel torneo, tras estar en el banquillo durante el Mundial que se disputó en tierras germanas, que contaba con Jürgen Klinsmann como seleccionador, el jugador que allá por 1996 era capitán del combinado en el que el guardameta recién aterrizaba. Casualmente, Vogts es uno de los asistentes de Klinsmann en la selección de Estados Unidos. Pasado y presente conectados.

Pero volvamos veinte años atrás. Durante la fase de clasificación de la Eurocopa 1996, el combinado alemán solamente cedió 4 puntos de los 30 a disputar. Empató en casa frente a Gales (1-1) y cayó en Sofía frente a la Bulgaria de Stoichkov (3-2). Alemanes y búlgaros disputaron la que, hasta ese momento, era la Eurocopa con más clubes, ya que pasó de tener ocho a 16 selecciones participantes. La de este año ha superado eso, ya que hay unos 24 países. Old Trafford fue el estadio que albergó los partidos de Alemania en la fase de grupos. Dos victorias y un empate sin goles fue el balance germano en dicha fase. Se estrenaron con la República Checa, la gran revelación de aquel torneo y, con el empate de la última jornada dejaron a Italia fuera de la siguiente ronda. En Cuartos de Final el rival fue la Croacia de Davor Suker, que dos años después acabaría entre los mejores del Mundial. Para Semifinales, la anfitriona, Inglaterra. Los dos finalistas de 1996 llegaron a la final tras disputar una tanda de penaltis.

Y llegó la final. La revelación del torneo contra la todopoderosa Alemania. Muchos futbolistas checos jugaban en Bundesliga aquel año. Patrick Berger, que aquella temporada había jugado en las filas del Borussia Dortmund, anotó el primer gol a la hora de partido, desde el punto de penalti. Entró Oliver Bierhoff minutos después y fue el delantero el que revolucionó el encuentro, marcando el empate y el gol en la prórroga. Mereció ganar la República Checa, pero Vogts y los suyos se llevaron el torneo por la idea del “quien marque, gana”. No era exactamente así, pero el famoso Gol de Oro es esa teoría, llevada al nivel del fútbol  profesional. ¿Quién no jugó nunca en el colegio, la plaza o la calle con ese argumento? Cuando estábamos cerca de irnos, por no dejar un partido a medias, alguien decía esa frase y los jugadores nos concentrábamos para dar los últimos toques e intentar ganar el partido.

 

 

Pues eso es el “Gol de Oro”. Los organismos internacionales del fútbol decidieron que, en los grandes torneos, en caso de prórroga, un gol daba automáticamente el pase a la siguiente ronda al club que lo marcara, o el campeonato en caso de que fuera la final, sin que se disputara un solo minuto más del partido. Tiempo después, ante la poca aceptación de dicha medida, se pasó del Gol de Oro al de Plata, que significaba lo mismo que el anterior, pero si el gol se conseguía en la primera mitad del tiempo extra, el partido acabaría al descanso (si no había un gol del contrario). Con el tiempo, dichas medidas fueron desapareciendo, pero el torneo de 1996 será recordado por el Gol de Oro de Oliver Bierhoff en Wembley durante décadas.

Dos décadas después de conquistar la 3ª Eurocopa para su país, Klinsmann y Vogts jugarán la Copa América Centenario en tierras estadounidenses con la selección norteamericana, a la vez que la Mannschaft luchará por su 4º título continental. ¿Quién triunfará?

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados