Fútbol francés

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Bernardo Silva, el bailarín del Principado

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Corren tiempos felices en Mónaco. Los chicos entrenados por Leonardo Jardim son líderes, cuentan con la delantera más goleadora de toda la Ligue 1 (70 goles en 24 jornadas), están clasificados para los octavos de final de la UEFA Champions League (se enfrentarán al City de Guardiola), y disputarán la final de la Copa de la Liga ante el PSG el próximo 1 de abril. Menudo temporadón se están pegando los monegascos y qué poco renombre se les está otorgando.

Resulta curioso que sea el propio conjunto francés el protagonista de todo esto. Es interesante cómo una plantilla llamada a dominar Europa hace unos años con los fichajes estratosféricos de James, Falcao, Kondogbia, Moutinho, etcétera, se haya alzado en el país galo y a los ojos del viejo continente con los Germain, Fabinho, Lemar y, sí, otra vez el delantero colombiano. De un proyecto a otro sin dejar el éxito. De vivir del capital, a comenzar a producir e invertir en jóvenes talentos. Quizá sea esa la clave del equipo del Principado. La confianza en lo que está haciendo. Confianza en su política de fichajes y en su entrenador. Confianza en volver a levantar la cabeza y llegar a una final europea tal y como hizo en 2004.

Para reafirmar esta tesitura, dos ejemplos claros: Ferreira Carrasco y Anthony Martial. El extremo belga llegaría a la escuadra francesa en 2010, siendo todavía juvenil. 5 años más tarde, sería vendido por 20 millones al Atlético de Madrid. Casi nada. Pero es que lo del actual delantero del Manchester United es incluso más sorprendente. El Lyon lo dejó salir dirección Mónaco por 5 millones de euros. Después de dos temporadas, 80 millones (50 fijos más 30 en variables), lo convertirían en el fichaje más caro de un jugador sub-20 de la historia debido a su billete de ida a Old Trafford. Vaya gestión y vaya forma de rentabilizar el dinero.

Bernardo Silva durante un partido de Champions League | Michael Steele/Getty Images

Eso sí, y aquí es donde quería llegar, un nuevo futbolista del Mónaco tiene toda la pinta de salir en verano y reventar la banca. ¿Su nombre? Bernardo Silva. El encargado de poner la música y todo lo que esté relacionado con la magia en un campo de fútbol. Zurdo, bajito, con la agilidad que denota su edad (tiene 22 años), y con un atrevimiento y una capacidad de desbordar al alcance de pocos. Ocho goles y cinco asistencias en lo que va temporada le avalan, pero es mucho más que sus números.

Algunos dicen que tiene el regate de Di María, la visión de Ozil, y el guante de James. Todo ello combinado con sus conducciones por dentro a ritmo de “Rock and Roll”, y la dificultad que resulta robarle una pelota (tan solo pierde dos balones por partido). Ya se ha doctorado en varios estadios de gala mundial, como en el Parque de los Príncipes y Wembley, anotando un gol en cada uno de ellos. Un genio en toda regla.

Manchester United, Real Madrid y Barcelona (curiosamente, los tres equipos con mayor presupuesto de toda Europa) ya han preguntado por su situación, en lo que parece el preludio de una intensa batalla para lograr sus servicios en verano. 15 millones fue lo que se gastó el Mónaco en su fichaje allá por el 2015, proveniente del Benfica. Está por ver por cuánto saldrá, pero que triplicará, como mínimo, su precio, está más que claro. El talento se paga, y Bernardo Silva va sobrado.

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