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Béla Guttmann, el hombre detrás de la maldición

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De origen húngaro, Béla Guttmann jugó al fútbol en el medio campo, posición que le permitía ver el juego de un modo íntegro y le ayudaría a desarrollar su 4-2-4 (dos hombres en la contención, donde él jugaba), esquema táctico que unos años después le daría la fama como DT.

El jugador 

Brilló en el MTK Hungária FC de su Hungría natal, debutando en 1919, pero la corriente antisemita (él era judío) en la zona lo obligó a emigrar a pesar de haber ganado dos ligas consecutivas. Austria fue la primera parada, lugar donde desarrolló su fútbol al servicio del Hakoah Vienna, ganando el campeonato local en la temporada 1924-1925. Siendo ya una estrella del fútbol europeo, decide cambiar de aires una vez más.

Estados Unidos de América sería su nuevo destino (para la época, la mayoría de los clubes pertenecían a judíos). La ’ Eastern Soccer League’ disfrutó del juego de Guttmann, ayudando al New York Hakoah a ganar la U.S. Open Cup en 1929. Jugaría en un total de 5 clubes norteamericanos, y se retiraría como jugador en 1932 con el Hakoah All-Stars del mencionado país.

El técnico

En 1933 debutaba como técnico de su querido Hakoah Vienna, sería DT de los austriacos por par de años, no conseguiría mayores triunfos, pero demostraría ser un trabajador nato, cualidad que le permitiría regresar al club dos años después (desde 1935 hasta 1937 fue DT del Sportclub Enschede en Holanda). A partir de ahí su carrera como técnico fue la de todo un trotamundos; trabajó con equipos de Hungría, Italia, Chipre, Rumanía, Brasil y Argentina. En 1958 llega a Portugal para entrenar al Porto, sólo duró un año en el puesto (aunque ganó la liga lusa); lo llamaban de Lisboa, una ciudad que jamás olvidaría su nombre.

Gloria y maldición

Béla arriba a Benfica en 1959, esa misma temporada (1959/1960) gana la liga con una base de jugadores muy buena; los Coluna, José Torres y José Augusto ya eran parte de la escuadra. La primera Copa de Europa llegaría para la temporada 1960/1961, curiosamente el Benfica enfrentaría a clubes de las tierras de Guttmann en su camino a la final; el Újpest de Hungría en octavos de final y el Rapid Viena de Austria en semifinales. El 31 de mayo de 1961 se jugaba en Suiza el esperado partido final, el rival sería el FC Barcelona, y el Benfica se coronaría campeón en un partido donde el Barça le dio a los palos ‘cuadrados’ una y otra vez. 3-2 el resultado final favorable a las ‘águilas encarnadas’.

La temporada siguiente el Benfica ficharía a Eusébio (por unos 350.000 escudos), que destacaba en el Sporting Clube de Lourenço Marques de Mozambique. ‘La Pantera’, como era apodado, le daría el salto de calidad que el equipo necesitaba para vencer a los más grandes de Europa otra vez.

Destrozaron tanto a Austria Viena en octavos (6-2 en el global) como Nürnberg en cuartos (7-3 en el global); en semifinales tuvieron una eliminatoria complicada ante el Tottenham Hotspur, el club judío por excelencia de Londres, fue 4-3 en el global para los benfiquistas. La final, ante el Real Madrid de las 5 copas, se jugó en el Estadio Olímpico de Ámsterdam el 2 de mayo de 1962. Sería una final durísima que Eusébio da Silva resolvería en la prorroga con dos goles; 5-3 marcador final, y era todo fiesta en Lisboa.

Luego de dos Copas de Europa ganadas Béla Guttmann decide pedir un aumento en su salario, petición que es rechazada por los directivos del Benfica; por ese motivo Guttmann dictamina que lo mejor es marcharse, no sin antes dejar una frase que marcaría la historia del club lisboeta: “El Benfica sin mí nunca ganará una copa europea”. Ha pasado medio siglo y el Benfica no ha podido levantar otro trofeo continental; finales perdidas ante el Milán, Inter, Manchester, Anderlecht, PSV y más recientemente ante Chelsea y Sevilla por la Europa League demuestran que la maldición sigue viva.

Siempre trabajando

Béla Guttmann fue un trotamundos hasta el final de sus días, después de su época gloriosa en Benfica pasó a dirigir clubes de Uruguay, Suiza, Grecia y hasta tuvo una segunda etapa con Porto y Benfica. Además tuvo la oportunidad de dirigir a la selección de Austria (su país adoptivo) en 1964. Falleció en Viena, en el año de 1981 a los 82 años de edad, muchos de los cuales los dedicó a trabajar para el fútbol.

-En 2014 el Sport Lisboa é Benfica devela una estatua en el estadio Da Luz en honor a Béla Guttmann, se lo ve sonriente con sus dos Copas de Europa, las únicas que tiene el club hasta el momento, bien sea por una maldición o por esas cosas que tiene el deporte-

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