Fútbol alemán

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Bayern, un camaleón constante

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¿Qué es mejor? ¿Hacer siempre las cosas de la misma forma o adaptarte a las distintas situaciones buscando una solución diferente para cada una de ellas? Puede parecer una pregunta simple, de fácil respuesta, pero, en realidad, es una cuestión que, en referencia al ámbito futbolístico, condiciona la contratación de entrenadores y jugadores, entrenamientos y las planificaciones deportivas. No es un detalle sin más. El cómo jugar es una de las premisas básicas de cualquier entrenador. El Bayern de Heynckes, además de por sus logros en el año 2013, se caracterizó por ser un equipo que jugó igual todos los partidos. Siempre se asentó en el 4-2-3-1. Rara vez utilizó a dos puntas y, por supuesto, el doppelsechs (doble seis) fue inamovible. Tan rígida fue la idea que Heynckes no variaba el sistema ni cuando el equipo tenía que hacer frente a un marcador adverso: cambios de hombre por hombre siempre (el mejor ejemplo es el Bayern 3 – Fortuna Düsseldorf 2 de aquella temporada) . El equipo encontró equilibrio en el 4-2-3-1 y completó un año para el recuerdo.

La llegada de Pep Guardiola significó todo lo contrario. El entrenador catalán ya ha jugado en Múnich con dos, tres y cuatro defensas. Podríamos apurar hasta a cinco si tenemos en cuenta el repliegue defensivo que hace el Bayern en ciertas ocasiones de sus partidos. Tanto cambio de sistema solo puede ser posible si existen jugadores con capacidad para ocupar varios roles. Casi todos los jugadores pueden desempeñarse, como mínimo, en dos puestos. Veamos varios ejemplos: Lahm, siempre lateral, se estableció como un buen mediocentro e interior. Müller, impredecible como pocos, es delantero y extremo en un mismo partido. Götze alterna las posiciones de interior, falso nueve y extremo. Rafinha, toda su vida lateral, juega de central muchos partidos. Sin embargo, la versatilidad personalizada es Alaba: central, lateral, mediocentro en un mismo partido atestiguan esta cualidad tan preciada. Es totalmente indispensable.

 

 

Las variaciones de sistema se han ido incrementando a medida que han pasado los años. En el primero, el equipo jugó prácticamente todo el año con 4 defensas, tres centrocampistas y tres delanteros. En pretemporada utilizó la defensa de 3 en alguna ocasión, pero no  la volvió a utilizar hasta la final de la DFB Pokal ante el Borussia Dortmund, que ganó por dos goles a cero en la prórroga. También cabe recordar que en la eliminatoria de Champions ante el Manchester United probó, sin éxito la defensa de dos. El aspecto táctico más importante fue el de los laterales interiores: Alaba y Lahm se incorporaban desde el lateral a la zona de interiores para ayudar a la salida de balón. El segundo año se pudo ver a un equipo que ya tenía los conceptos adquiridos y que incluso era capaz de ordenarse a sí mismo si la situación lo requería: Pese a la derrota en Barcelona, el equipo demostró inteligencia táctica a la hora de cambiar de sistema de tres defensores a uno de cuatro. Además, se pudo ver a Robbery en posiciones interiores en lugar de en los extremos, Lewandowski en banda y a un Alaba omnipresente en el lateral y el mediocentro. Ya en este tercero, lo camaleónico de este Bayern ha alcanzado su cuota más alta. El Bayern ya ha jugado en 4-4-2, 4-2-3-1, 4-3-3, 3-4-2 y el innovador 2-3-5. Pep Guardiola ha recuperado la formación de pirámide, un detalle en el que incidió Martí Perarnau en un muy recomendable artículo. Llegó a utilizarlos en momentos puntuales años anteriores, aunque es ahora cuando el equipo lo está utilizando con mucha más frecuencia.

piramide Bayern

Esta es la alineación del Bayern – Köln. Guardiola solo alinea a un central puro, a un solo centrocampista, tres laterales y a cinco atacantes. Arriesgado, pero tremendamente eficaz. No fue una situación puntual: Se pasaron el partido al completo jugando así e intercambiando posiciones. El resultado final fue de cuatro a cero. El Köln empezó y terminó el partido con 9 hombres con la expresa idea de defender.

La imprevisibilidad es una de las armas preferidas de Guardiola. Siempre ha deseado que sus equipos tengan esa característica y el Bayern no está siendo menos. El próximo día jugará con una pirámide, pero es posible que dentro de un mes vuelva a jugar de forma distinta. El Bayern es eso, un camaleón constante.

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