Fútbol alemán

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Bayern München: La vida sigue

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Llegó el día que muchos no querían y otros tantos deseaban desde hacía años. Pep Guardiola no renovará su contrato con el Bayern München y se marchará en verano a un destino aún desconocido. Carlo Ancelotti será su sucesor y el encargado de comandar la nave bávara para los próximos tres años. Tal y como ocurrió hace, aproximadamente, tres años, la plantilla afrontará los próximos seis meses de competición con la certeza absoluta de que, hagan lo que hagan, su entrenador se marchará y llegará uno nuevo. La cúpula directiva, con Rummenigge a la cabeza, expresó durante todos estos años su deseo de seguir trabajando con él, incluso de por vida, aunque, finalmente, Guardiola no permanecerá y buscará seguir su carrera en otro sitio. ¿Cuáles son los motivos para tomar esa decisión? ¿Cómo queda el Bayern? ¿Y Rummenigge? ¿Qué le espera al Bayern con Carlo Ancelotti?

Ciclo terminado para Guardiola

El entrenador catalán siempre expresó que en su etapa en Barcelona quizás le sobró ese último cuarto año. Probablemente, este mismo pensamiento le rondó por la mente por el mes de septiembre, cuando ya Rummenigge percibió los posibles deseos del de Santpedor. Tampoco hay que olvidar el hecho de que los jugadores del Bayern han estado inmersos en un proceso de aprendizaje del lenguaje de Pep, de cómo jugar y entender su filosofía de juego. Esta temporada, la tercera, la plantilla parece haber alcanzado su zenit en este aspecto. Ya han aprendido todos los conceptos, saben jugar con defensa de tres, de cuatro y hasta de cinco, con o sin nueve, con dos centrocampistas o con cinco. Ya lo han aprendido todo y no puede enseñarles nada nuevo. Otro detalle que cabe destacar es que Guardiola, al contrario de lo que pueda parecer y que Martí Perarnau refleja en ‘Herr Pep’, es una persona muy emocional. Se deja llevar por sus emociones. Si el mismo cree que su tiempo ya acabó, se marchará, aunque la decisión pueda parecer irracional. Por último y no menos importante, hay que comprender que es un entrenador muy jóven (44 años) y que el Bayern, apenas ha sido su segunda estación en su currículo en los banquillos.

Lo que probablemente no sea un motivo para su marcha, pero que muchos medios apuntan como decisivos, fue el famoso problema con el ex médico del club, Müller Wohlfart. Es casi rídiculo pensar en que los dos no podían ni verse cuando fueron vistos en verano conversando en Múnich. Tampoco parecen ciertos los rumores de Kicker, que decían que Guardiola volvió a discutir con el actual médico, el Dr. Braun y que el mismo negó en rueda de prensa.

Rummenigge no lo consiguió

“Fue un día a finales de septiembre cuando noté que Pep Guardiola podría abandonar el Bayern. Hubo detalles que había que interpretar. Sin embargo no nos dejamos influir y quisimos darle tiempo para que se decidiera con calma”, contó el directivo a Bild. Rummenigge, probablemente, esperó hasta noviembre, fecha en la que se celebra la asamblea anual y que siempre se utiliza para lanzar alguna información positiva e importante para el club. Guardiola decidió aplazar más aún la fecha de su decisión: no sería hasta el parón invernal cuando ambas partes se reunieran. Sorpresivamente, el entrenador le reveló al alemán que no renovaría su contrato en la cena de navidad

“El me dijo que buscaba un nuevo reto y casi se disculpó por ello. Seguramente le fue difícil. Pude observar que el Bayern y los aficionados le llegaron verdaderamente al corazón”. Rummenigge en Bild.

No fueron pocas las veces que Rummenigge expresó su deseo de que permaneciera en el club y es por ello de que la decisión de no renovar se ve como una derrota para un hombre que suele ser bastante orgulloso de sus triunfos. “Le cumplió todos los deseos y ahora se va” pensarán muchos. El único deseo que el club le concedió fue el fichaje de Thiago. Los demás españoles no llegaron por petición expresa de él, sino por el scouting de Michael Reschke, director deportivo. Rummenigge perdió la batalla por Pep, pero, a sabiendas de que la negativa estaba en el aire, actuó en consecuencia y muestra imagen de seriedad y de perfecta planificación: el mismo día que anuncia la marcha de Guardiola, confirma la llegada de Ancelotti. El italiano ya lleva dos semanas aprendiendo alemán, según periodistas de Sky Italia.

“Ancelotti siempre fue nuestro candidato deseado. Ningún otro jugó un rol en ello”. Matthias Sammer en Sky

Dejar al Bayern como lo heredó

Dejarlo todo como estaba será el principal tarea de Guardiola y los jugadores en estos próximos seis meses. Heynckes dejó un legado imborrable, que a la vez ha sido una losa continua para el entrenador catalán. Tener que lograr un triplete o la Champions era el principal objetivo cada temporada. No lo cumplió aún, pero esta temporada podría lograrlo. Jupp logró los tres títulos en una situación casi idéntica en 2013.

La que si queda de cierta manera tocada es la plantilla. Lahm, ejerciendo de portavoz, le llegó a transmitir a Guardiola en privado el deseo de la plantilla de que continuara. Todos creían en él y fue algo que siempre expresaron, incluidos los pesos pesados del vestuario. Válgame la redundancia, situación idéntica que con Heynckes.

 

 

Ancelotti, favorito en las quinielas

Los aficionados del Bayern, casi por unanimidad, veían a Carlo Ancelotti como el entrenador ideal para el Bayern para la era post-Pep. Su gran capacidad táctica y ganadora lo convirtieron en el favorito en las quinielas y para los principales directivos. Quedan las icógnitas de cómo se manejará con la plantilla en un nuevo país y si mejorará su rendimiento en la liga doméstica, donde precisamente el Bayern es muy superior al resto. Es un entrenador muy distinto a Guardiola: menos emocional que Pep, pero que siempre ha dejado buenos recuerdos en sus clubes y jugadores. No es esperable que cambie de once cada jornada como Guardiola, pero a cambio mantendrá un once o planteamiento fijo.

La plantilla no está construida para jugar solo de una forma. La enorme variedad de jugadores de la que dispondrá el técnico italiano vaticinan que podrá practicar el fútbol que desee sin problemas.

La vida seguirá en Baviera. El mundo no se acabó cuando Beckenbauer se fue a Estados Unidos, ni cuando se perdió la Champions en Barcelona y en Múnich y tampoco cuando Schweinsteiger abandonó Múnich este verano. Los aficionados ya miran al futuro con optimismo.

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