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Aprender de la derrota

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A veces perder un partido puede devenir, a la larga, beneficioso. No es lo habitual, pero puede ocurrir y el Barça lo sabe bien. No en vano ganó el triplete tras el desastre de Anoeta.

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Luis Enrique tiene, sobre el papel, la plantilla más polivalente, competitiva y cualificada desde que llegó a Barcelona. No obstante, eso no garantiza el éxito y el Alavés se ocupó de demostrarlo. El ex técnico celtista introdujo una serie de rotaciones que el equipo fue incapaz de asimilar. Lo peor no fue la derrota, sino las sensaciones: mal debut de Cillessen y Alcácer; Aleix Vidal, Mathieu y Mascherano a años luz de Sergi Roberto, Piqué y Umtiti; Denis Suárez, estancado, y una delantera que sin Messi ni Suárez de titulares produjo más bien poco. El primer partido post parón de selecciones siempre es incómodo: el partido de ayer se asemejó mucho al del Hércules en septiembre de 2010. Mismas sensaciones, mismo desenlace.

Los 3 puntos de diferencia con el Real Madrid a estas alturas no son un problema. Ahora bien, sí empezará a ser algo más preocupante para los intereses blaugranas si el equipo no suma un triunfo en Leganés o en el Camp Nou contra el Atlético en las dos próximas jornadas.

Las derrotas deben servir para aprender, corregir errores y, en consecuencia, progresar. En primer lugar, hay jugadores que tras el partido contra el Alavés quedan dañados. En especial, un Aleix Vidal que, si Roberto no se lesiona, apunta a jugar muy poco. En equipos como el Barça, el Madrid o el Bayern las oportunidades se aprovechan; de lo contrario, estás vendido. En segundo lugar, está claro que rotar está bien, pero no lo está cambiar a más de medio equipo: hay que buscar el equilibrio y quizá este sea un cambio por línea. En tercer lugar, contra el Alavés quedó en evidencia que hay posiciones en las que no se puede rotar al completo: en la zaga, uno entre Piqué o Umtiti debería ser siempre titular; arriba, siempre deberían jugar dos miembros de la ‘MSN’ mínimo. Y si solo juega uno, éste debería ser Messi, el jugador más diferencial. En cuarto lugar, algo que ya se sabía: no hay rival pequeño. Yo mismo comentaba esta semana que sin Messi y en casa el Barça debería ser capaz de superar al Alavés y que, si no lo era, apaga y vámonos. Como diría aquel, he quedado retratado. Siempre hay que salir al 100% y descansar con el partido resuelto.

Los errores se pagan, pero también sirven para aprender lecciones. Por suerte para el Barça, la acumulación de partidos le puede venir bien para pasar página rápido. O no.

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