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Barça y FIFA, de perdidos al río

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El Barça finalmente ha optado por el camino de en medio y ha solicitado a la RFEF que inscriba a Arda Turan en Liga y Copa, sustituyendo al lesionado Rafinha. La normativa de la federación en este sentido apoya al F.C.Barcelona, ya que permite la inscripción de futbolistas fuera de la ventana de fichajes, siempre y cuando se trate de una sustitución por lesión de larga duración, como es el caso. Recordemos que el hispano brasileño pasará hoy por el quirófano, estimándose su tiempo de baja en unos 6 meses.

Paralelamente el Barça ha solicitado a la FIFA que permita a la RFEF inscribir al turco. Recordemos que la sanción interpuesta por el organismo internacional, aparte de la consiguiente multa económica, impedía al Barça inscribir a ningún futbolista durante dos mercados. El Barça en este sentido cumplió su sanción este 31 de agosto, fecha en la que se cerraba el mercado veraniego.
Es decir, el conjunto que preside Josep Maria Bartomeu se siente legitimado para solicitar el alta del futbolista en las competiciones domésticas ( la reglamentación de la Champions no contempla inscripciones por lesiones de larga duración  fuera de época de mercado a no ser que se trate del portero) y debe entender que una negativa de la FIFA supondría una contradicción a la sanción que ellos mismos han impuesto.

Probablemente la razón y la lógica asista al Barça, aunque para ser sinceros y no pecar de optimista, la sensación es que la FIFA será intransigente y obligará a esperar hasta enero para poder inscribir de nuevo futbolistas. No en vano, hace pocos días, tras la lesión del centrocampista se hizo una primera consulta al organismo, obteniendose una rotunda negativa como respuesta.

Así pues, este nuevo paso dado por el conjunto catalán (solicitar el alta aún a sabiendas que la FIFA lo denegará ipsofacto), debe entenderse como una ruptura total de las relaciones con el organismo internacional. Un “de perdidos al rio” en toda regla. La FIFA considerará este acto de rebeldía como una nueva afrenta y ello solo conducirá a un enfriamiento y distanciamiento mayor si cabe entre ambas instituciones.

 

Si quieren mi opinión, les diré que el Barça ha obrado bien. La situación deportiva obliga a dar un paso adelante. Luis Enrique necesita efectivos de nivel para poder dotar al equipo de las rotaciones que tan buen resultado nos dieron la pasada campaña y enero queda muy muy lejos. Arda es un futbolista que nos daría oxígeno, ya que puede ocupar como Rafinha ambos extremos o cualquiera de los interiores. Polivalencia. Agotar todas las opciones es un deber y viendo que las vías diplomáticas no han funcionado, no queda otra que optar por plantar cara y llevar el asunto hasta las últimas consecuencias.

Además, las relaciones con la FIFA ya están tan deterioradas que cuesta imaginar un escenario todavía peor. Su castigo, desproporcionado, perjudicial para la imagen de un modelo de club formativo ejemplar, eludiendo el espíritu de la norma en todo momento y desentendiéndose en cierta manera de los más afectados, los jugadores en formación (varios padres de esos niños a los que incluso se les ha impedido convivir en la Masia han decidido denunciar a la FIFA por atentar contra los derechos humanos), invita a posicionarse de una vez y dejarse de ambigüedades.

Por otro lado, siendo testigos el último año de todos los escándalos que sacuden al máximo organismo del fútbol internacional, su peso moral para establecer lo que se hace mal en casa ajena es más que cuestionable ¿o no?

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