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Barça, cuando cada euro cuenta

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La renovación del equipo y el triplete han provocado un aumento considerable de la masa salarial y un desvío presupuestario imprevisto. Así lo explicó el periodista catalán Albert Llimós en un excelente análisis en el Diari Ara y así queremos sintetizárselo en este artículo.

La semana trágica de 2014, que supuso la eliminación en la Liga de Campeones contra el Atlético, perder media Liga en Granada tras caer derrotado 1-0 y perder la final de la Copa del Rey contra el Real Madrid, obligaba a la actual directiva a tomar decisiones. El equipo iba a la deriva y necesitaba renovarse; por ello, llegó Luis Enrique y hubo una profunda remodelación de la plantilla ejecutada por el entonces director deportivo Andoni Zubizarreta. Esto obligó a Bartomeu a realizar una inversión superior a la esperada: futbolísticamente, el resultado habla por sí solo; económicamente, la situación fue diferente: pese a acabar el pasado curso con beneficios, hubo un desequilibrio presupuestario que la actual directiva deberá enderezar: se esperaba que la deuda neta rondase los 200 millones, pero, al contrario de lo esperado, creció de 287 a 328 millones. De hecho, de no lograr reconducir la situación en dos años, Bartomeu y su junta deberán dimitir ya que así lo establecen los estatutos del club.

Para ello, y sin Xavier Faus, el hombre que llevó las finanzas del club desde 2010 hasta las pasadas elecciones, Bartomeu y su cúpula buscarán solucionar el problema basándose en 4 aspectos: en primer lugar, tal y como he comentado, la actual directiva tiene dos años para reconducir la situación o deberá dimitir. En segundo lugar, la masa salarial. En el ejercicio pasado, el Barça gastó 420 millones en salarios para la primera plantilla (muchos de ellos, es justo remarcar, variables debido al triplete), lo que supone un 66% de los ingresos (si a esto le sumamos las secciones, la cifra alcanza el 73%). Para la UEFA, a raíz del fair play financiero, el máximo que se puede gastar un club en salarios en relación a los ingresos es del 70%. Si a esto le añadimos que el Barça está obligado a renovar a Rafinha y pretende hacer lo mismo con Neymar (cuyo  aumento de ficha no afectará las cuentas del club hasta el ejercicio 2016-17, ya que se aplazará lo máximo posible) y Messi (que duplicará su sueldo fijo), además de que podrían llegar refuerzos tanto en enero como en verano, la solución está clara: el Barça deberá deshacerse de determinados jugadores, ya sea porque no aportan o porque tienen un salario demasiado alto. Por si esto fuera poco, a partir de 2016 se inicia la construcción del Espai Barça, que supondrá una inversión de 600 millones de euros. Para afrontar todo ello, el club tratará de incrementar los ingresos, con la idea de alcanzar los 1.000 millones en 2021. Sin ir más lejos, Qatar Airways renovará su patrocinio con el club blaugrana y pagará el doble (unos 65-70 millones) de lo que paga actualmente, sin contar la camiseta de entrenamientos (que aportará otros 7-10); además, también se pretende que Nike aporte 100 millones, en vez de los 60 actuales.

Ante esta situación, el club observa con lupa todos los movimientos que se realizan en los distintos departamentos: se espera rebajar la deuda neta hasta los 280 millones en este próximo ejercicio. Como consecuencia, si, por ejemplo, Luis Enrique quiere fichar en enero quizá el club venderá a cambio algún jugador para equilibrar las cuentas: Douglas o alguno de los delanteros suplentes podrían ser los sacrificados. Eso, o que lleguen nuevos patrocinadores, claro. Sin lugar a dudas, cada euro cuenta.

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