Real Madrid

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Bale y la tercera vía

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Hay dos Madrid como había dos Españas. Conviven en la grada y en Twitter. Una es catastrofista, partidaria de derribar la casa y reconstruirla en cuanto aparece la primera grieta en el techo. La otra es defensora de lo nuestro hasta límites que van más allá de la razón, da igual que se esté hundiendo el Titanic, ellos siguen tocando. El último ejemplo de esa polarización se ha demostrado con la nueva lesión de Bale.

Por un lado encontramos a los que le llaman “cojo” e “inútil”. Me gustaría saber qué ha logrado esa gente en su vida. En el otro extremo están los que se sienten en la obligación de defender a todo el que lleve la camiseta blanca y brindan apoyo psicológico al galés, “bastante mal lo estará pasando”. Nunca entenderé eso de que te dé lástima un millonario que se pierde unos partidos por lesión (aunque sea el 53% de los partidos, como es el caso que nos ocupa) y sigue jugando al golf.

Los que ya tienen sentenciado a Bale porque piensan que no vale para el Madrid es probable que le adoren si algún día vuelve a meter goles, momento que aprovechará la otra facción para decir que nunca dejaron de creer en él. Hay ventajistas que aparecen uno de cada diez partidos, como algunos jugadores.

Yo soy partidario de una tercera vía: reconozco que Bale ha dado mucho al Madrid, pero poco más puede aportar ya. Agradecimiento y adiós. Una despedida que debió producirse el verano pasado para recibir a Mbappé. En el 2003, el Madrid fichó a Beckham y dejó escapar a Ronaldinho. En 2017, se quedó con Bale y no fichó a Mbappé.

Bale ha ganado tres Champions en el Madrid, marcó el primer gol de la prórroga en Lisboa, el que dio el pase a la final de Milán, dejó en evidencia a Bartra en una imagen para la historia… Pero no es un jugador que pueda ser máxima referencia del Real Madrid. Ahí viene el problema, nos lo vendieron como aspirante al Balón de Oro. Se puede decir que Bale es un gran jugador y que no puede ser el líder blanco en la misma frase. Es la tercera vía que defiendo. Quizás seamos la mayoría silenciosa.

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