Atlético

article title

Atlético-Real Madrid, el último derbi del Calderón

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

La noche, fría y oscura, dará un giro este fin de semana. Para cobijarse en el calor de la adrenalina y mostrarse ante la luz que ilumina a más de 54.000 butacas, y al intenso verde donde las emociones transcurren.
Un encuentro, etiquetado de especial. Ansiados 90 minutos, en los que los 15 de descanso se hacen eternos cuando el minuto del marcador rompe inoportunamente esa trayectoria de un partido al límite, donde las ganas y la lucha destacan notablemente.

Es el derbi madrileño por excelencia. No quisiera restar importancia a clubes a los que admiro con el mismo o más encandilamiento. Pero todos sabemos el peso que cobra el nombre y la historia, que Real Madrid y Atlético de Madrid son los hermanos mayores de la ciudad. Los rivales eternos que festejan ante dioses separados por 500 metros. Sobre caballos o leones, mismo patrón de divinidades.

El de este sábado, entre todo su sentir particular, tiene esa emoción única de vivir el último derbi liguero en el estadio Vicente Calderón.

Justo este pasado mes se cumplían los 50 años de un estadio que ha reunido en él momentos de la vida de miles de personas.
Los progresos asociados al modelo de negocio del Atleti son claros e incuestionables y, en esa evolución, llega el momento de dar un paso hacia adelante. El nuevo estadio es el sinónimo de unas mejoras para afición y club. Y sobretodo, un avance con la obvia finalidad de acrecentar el prestigio de su imagen.

Saul Ñiguez celebra un gol al Real Madrid en el Calderón en 2015 | Getty Images

Saul Ñiguez celebra un gol al Real Madrid en el Calderón en 2015

Los cambios nunca son del todo cómodos, aunque se tenga conocimiento de que se trata de un acto para prosperar. Nuestra sociedad, acomodada en una rutina, siente aquella incertidumbre ante las variaciones. Y aferrados a las costumbres, generalmente siempre sentimos esa irrebatible nostalgia cuando cerramos una puerta antes de abrir otra.
Cuando termine la temporada, alguien firmará un cierre a una etapa que engloba cinco décadas de pasión colchonera. Y trasladará las mañanas, tardes y noches de cánticos a un escenario que ya no vestirá con el paisaje del Manzanares.
A muchos, aunque les expliquen esa mejoría de zonas de aparcamientos, de oferta comercial y de una óptima visión de los encuentros, seguirán sintiendo que les arrebatan un trozo de aquel espacio que les pertenece y aglutina tantos recuerdos.

En el Vicente Calderón, ese estadio que retiene en su memoria a figuras tan relevantes como Luis Aragonés. El hombre leyenda de la historia rojiblanca y del fútbol español, que sigue siendo inspiración del vestuario con sus inolvidables mensajes. “Ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y eso es el fútbol, señores”. Al Cholo Simeone, quien ha recogido ese legado de pasión desmesurada en el banquillo. Aquél que fue un jugador de temperamento que, partido a partido, ha llevado al Atlético a una gloria que, tras los 18 años desde la última conquista, parecía inalcanzable. El que ganó el doblete con la elástica rojiblanca antes de pisar la zona técnica, junto a Pantic, Kiko y Caminero. Piezas sustanciales como Gárate, Futre o Adelardo. Las maravillas de un joven Fernando Torres, aclamado como entonces en su regreso. Los ofensivos Agüero, Forlán, Falcao y Costa, símiles depredadores de la portería. Y héroes de la reciente historia, entre muchos otros.

El lugar donde despiertan los sentidos. El recinto que dio asiento a seres que ya descansan en paz, aquellos antepasados que nos inculcaron el fútbol como forma de vida. A vecinos que se desplazaban desde distintos barrios, a parejas con camisetas opuestas que sellan la paz con sus besos, mientras son captados por las cámaras sin previo aviso. A niños de toda la comunidad que preguntaban en sus coches, “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”.

Sergio Ramos anota en la final de Champions League de mayo de 2016 | Getty Images

Sergio Ramos anota en la final de Champions League de mayo de 2016 | Getty Images

Las estadísticas de los 185 partidos disputados entre ambos clubes en liga, colocan al Real Madrid con una dilatada ventaja que le otorga más del doble de victorias que su rival. Todos recordamos esa famosa pancarta de la afición madridista que demandaba un digno rival para derbi. Algo que en los últimos tiempos se volvió en su contra, cuando parecía que el Atlético le tenía tomada la medida. Ese Atleti, brillante con su esquema defensivo, capaz de desesperar al rival para que se salga del partido desconcentrado y perdido.

Este sábado las alineaciones se verán afectadas por la enfermería. Aún existen dudas sobre los jugadores que pueden llegar a tiempo. Es un pulso, donde Simeone y Zidane tirarán de la táctica y estrategia de pizarra, de la propia psicología que les define, de las virtudes de sus astros y de las enmiendas que deban tomar protagonismo para cambiar el destino del minuto 90 más añadido.

El Atlético, previo al parón, ha estado ofreciendo una versión de juego más ofensiva, sumando más posesión y toque. Y por contra, denotando más fragilidad defensiva. Un juego que ha parecido gustar más, pero que no ha sido efectivo en los puntos. El Real Madrid parece seguir buscando una identidad en el terreno de juego. No convence, Cristiano todavía no está en su punto álgido, y los llamados revulsivos son los jugadores que están ofreciendo las mejores soluciones. Sin embargo, se encuentra liderando la tabla de clasificación.

Tras los partidos de selecciones vuelve La Liga. A las 20:45h de este próximo sábado, la cita de un nuevo derbi en el que jugarse, sin ser a cara o cruz, ese clásico mandato de la capital. Todo sucederá antes de que Fernández Borbalán ejecute el triple sonido del silbato, con sus brazos señalando el vestuario. Hacia ese túnel, donde se distorsionará hasta perderse, la imagen de unos jugadores que habrán competido el último derbi liguero en el proscenio de la casa colchonera. Donde se pondrá un punto final, para que sea en otro lugar, donde se siga escribiendo esta historia.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados