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Atlanta vs Boston: Otro capítulo más de una vieja rivalidad

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Estos Atlanta Hawks son un equipo muy particular. Dominaron la conferencia este en temporada regular con un equipo sin estrellas, que brilló gracias a un baloncesto colectivo y vistoso. Todo eran elogios para Mike Budenholzer (discípulo de Popovich, se hablaba de los Hawks como los Spurs del este) y los suyos, llevaron 4 jugadores al All-Star, y aunque siempre se desconfió del equipo, la posibilidad de pelear por el anillo parecía totalmente real. Pero en la final de conferencia este, se deshicieron como un azucarillo y fueron vapuleados por los Cavaliers de LeBron James, que se llevaron la serie por 4-0.

Al comenzar esta temporada, Atlanta ya no parecía el mismo equipo que había despertado la admiración de toda la NBA. Los jugadores eran casi los mismos (solo DeMarre Carroll había abandonado el barco, a cambio de un contrato millonario en Toronto) pero algo no marchaba bien en el equipo. Kyle Korver había perdido su toque de muñeca, el infalible tirador que batió el récord de partidos consecutivos anotando un triple era una sombra de sí mismo. Jeff Teague era superado muy a menudo por Dennis Schroeder, incluso se llegó a hablar de un traspaso del base a los Knicks. Tiago Splitter, quizá su mayor apuesta en el pasado mercado de agentes libres, no ha rendido al nivel que se esperaba de él, y se ha perdido muchos partidos por lesión. Kent Bazemore ocupa el hueco que dejó Carroll, y la verdad es que no ha desentonado para nada en el cinco titular, aunque el ex de los Warriors no es ninguna estrella. Sólo Millsap y Horford parecían estar manteniendo el nivel, pero los rumores de traspasos
de todo tipo para desmontar al equipo sonaban con fuerza.

Un equipo por encima de nombres, así son los Hawks | Getty Images

Un equipo por encima de nombres, así son los Hawks | Getty Images

Finalmente Atlanta decidió no moverse antes de la fecha límite de traspasos, y el equipo ha subido su nivel en la parte final de la temporada, y por momentos se han parecido a los Hawks que asombraron al mundo la temporada pasada. Siguen siendo la segunda mejor defensa de la liga con 98.8 puntos recibidos por cada 100 posesiones del rival, sólo superada por la de los Spurs. Su forma de jugar no ha cambiado, siguen practicando un baloncesto sin egoísmos, en el que cualquier jugador puede dar un paso adelante y anotar 20 puntos.

También son segundos en el ratio de asistencias, con 19.1 por cada 100 posesiones, superados en este caso por los Golden State Warriors. Lo que ha separado a este equipo con el del año pasado es el acierto en el tiro, y parece que en este final de temporada lo han mejorado bastante. En el mes de marzo, su porcentaje efectivo de tiro subió hasta el 53.2%, el mejor que han tenido en todo el curso. Los números nos dicen que este equipo puede seguir aspirando a grandes cosas. El año pasado, el equipo empezó a desinflarse cuando llegaron los playoffs, y esta temporada han ido de menos a más, asique hay que esperar cualquier cosa de ellos.

Pero en esta primera ronda no lo van a tener para nada fácil. Enfrente van a estar los Boston Celtics de Brad Stevens, que siguen con su tremenda progresión. Un equipo formado casi por accidente, consiguió clasificarse para playoffs el año pasado, y a partir de ahí han construido uno de los proyectos más ilusionantes de la liga. Liderados por Isaish Thomas, el pequeño base que ha sido AllStar por primera vez este año, los Celtics han completado una campaña tremenda, ocupando durante largas fases de la competición el número 3 del este, pese a que al final hayan acabado cayendo al quinto puesto.

Son un equipo con mayúsculas, probablemente la rotación más larga de la NBA, donde todos aportan y todos pueden jugar en los minutos decisivos. Hay que destacar el tremendo año de Jae Crowder, que ha promediado más de 14 puntos y ha demostrado estar entre los mejores defensores de la liga. Smart, Bradley y Turner complementan a Thomas en el backcourt, y la rotación interior también es más que profunda, con Sullinger, Olynyk, Amir Johnson, Zeller o Jerebko aportando cuando se les necesita. Muchos de estos jugadores pueden ocupar varias posiciones, haciendo de Boston quizá el equipo más versátil de la liga.

Ataque - defensa, defensa - ataque | Getty Images

Ataque – defensa, defensa – ataque | Getty Images

A todo el bloque que ya tienen, hay que añadir hasta 8 elecciones en el próximo draft, una de ellas probablemente top 3 (los Brooklyn Nets se la entregaron en el traspaso de Pierce y Garnett). El equipo está muy bien encarrilado para el futuro, pero ya esta temporada podrían dar algún susto. La defensa de Boston está también entre las mejores de la liga, con 100.9 puntos recibidos por cada 100 posesiones. Tanto Crowder como Bradley o Smart son grandes defensores exteriores, pero el equipo no cuenta con ningún protector del aro, ningún intimidador en la zona, lo que hace que sus números en defensa sean todavía más meritorios. En ataque, también juegan un baloncesto muy colectivo. Thomas es el líder anotador y el que marca el ritmo, que suele ser muy alto.

Atlanta y Boston son 2 franquicias históricas, que han tenido duelos en playoff memorables. Se han enfrentado hasta 12 veces en postemporada, la última en 2012 con victoria para los Celtics por 4-2. Seguramente el más recordado sea el que se produjo en la 2 ronda de 1988, cuando la serie acabó en un tremendo séptimo partido en el Boston Garden que se llevaron los Celtics por 118-116. Bird anotó 34 puntos y Dominique Wilkins se fue hasta los 47 en un duelo de leyenda.

Más recientemente, Boston y Atlanta también llevaron su enfrentamiento hasta el séptimo partido en 2008. Era el primer año del Big Three de los Celtics. Con Pierce, Garnett, Allen, Rondo y compañía, Boston había acabado con el mejor récord en temporada regular, ganando 66 partidos. Atlanta, con un equipo joven en el que ya estaba Al Horford, junto a Joe Johnson, Josh Smith y compañía llevó la serie hasta 7 partidos y a punto estuvo de dar una de las mayores sorpresas de la historia de la NBA. Los Celtics acabarían ganando el anillo esta temporada.

Pero volvamos al presente. Los dos equipos son parecidos en muchos sentidos, tanto Stevens como Budenholzer han creado escuadras con un gran nivel defensivo que no dudan en compartir el balón en ataque. Ninguno de los equipos tiene un gran pívot dominante, y se podrían decir que las 2 parejas de bases, Teague y Schroeder en Atlanta, y Thomas y Smart en Boston; son de un corte muy parecido. Esta serie será con probabilidad la más igualada de toda la primera ronda, aunque la mayor experiencia de los Hawks a estas alturas del año (llevan 9 temporadas seguidas metiéndose en playoff), y la ventaja de campo puede darles la victoria.

Pronóstico: Atlanta gana 4-3

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