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Athletic, cuando soñar está permitido

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Gorka ÁLVAREZYa desde el pasado viernes, 8 de agosto, cuando se sortearon los play-offs de la Champions League, sabíamos que este Athletic-Napoli iba a ser apasionante. Y no defraudó.

Una eliminatoria abierta que el resultado de la ida no pudo encarrilar para ninguno de los dos lados, si bien es cierto que el Athletic partía con la ventaja de jugar la vuelta en el flamante nuevo San Mamés con un resultado positivo como fue el 1-1 del San Paolo, además de las buenas sensaciones mostradas en Italia una semana antes.

Bilbao, San Mamés y alrededores se vistieron de gala para el bautismo europeo del nuevo estadio. El ambiente era increíble ya desde el mediodía y las primeras horas de la tarde. Si conocen a algún athleticzale sabrán de lo que hablo. Sobre las 20:40 comenzó a sonar el himno de la Champions 16 años después de la última vez en Bilbao, y ya no solo los aficionados del Athletic, sino cualquier aficionado al fútbol en general, no pudimos evitar que se nos pusiera la piel de gallina.

Recuerdos, nervios, partidos inolvidables, escalofríos, gestas, hazañas y sobre todo sueños y retos futuros empezaron a recorrer las mentes y los cuerpos de los más de 53.000 afortunados que pudieron asistir al campo. Y en este escenario prácticamente perfecto, daba comienzo el esperado partido.

Un partido que el Athletic dominó, prácticamente siempre superior a un Napoli que poco ha demostrado en el cómputo global de los dos partidos y que sin duda tiene todavía bastante trabajo que hacer. Sin embargo, caprichoso como solo él lo sabe ser, el Fútbol volvió a convertirse en una variable impredecible cuando Hamsik congeló San Mamés nada más comenzar el segundo tiempo haciendo el 0-1.

De un golpe así solo pueden salir los grandes equipos, y el Athletic demostró serlo, ya que a partir de ahí la reacción, tanto del público como del equipo, fue como un vendaval. Ya comentó Valverde en la víspera que el Athletic no es un equipo que sepa especular, así que para muestra un botón.

De esta forma, llegó un cuarto de hora de ensueño para los bilbaínos, de esos que se recordarán en San Mamés para siempre, el que duró entre el 60’ y el 75’ y donde el Athletic fue capaz de remontar y cerrar el partido.

Primero Aduriz igualaba el encuentro en una buena jugada de estrategia de córner (con la inestimable ayuda de una despistada zaga azzurra). 7 minutos más tarde de nuevo el ‘Zorro’, más listo que nadie aprovechando una nueva indecisión de la defensa napolitana, ponía por delante a los rojiblancos. Y casi sin haber pasado ni 5 minutos era Ibai Gómez quien cerraba prácticamente de forma definitiva el partido y la eliminatoria, mandando al Athletic con la élite del fútbol europeo de forma más que merecida.

La fiesta estallaba con el pitido final y probablemente ni los más optimistas cuando se conoció el éxito del sorteo aquel pasado 8 de agosto habrían pensado en un mejor bautismo para el nuevo San Mamés.

Esta tarde, a eso de las 18:00, el Athletic conocerá a sus nuevos rivales en la fase de grupos. El reparto de los bombos hace que los más probable sea que los rojiblancos queden encuadrados en un grupo duro, como dura ha sido esta eliminatoria para entrar en la élite europea.

Por eso, ayer, a la salida de San Mamés, había una especie runrún. Una mezcla de alegría, orgullo e ilusión. Nadie se atrevía a decirlo muy alto, pero ahí estaba: “¿Por qué no vamos a soñar?”.

Y sin duda, visto lo visto ayer, no será un servidor quien les quite esa ilusión.

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