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Unas críticas desmedidas

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El Athletic está mal. Eso es evidente. El equipo no carbura, vive de la épica de San Mamés en casa (y en partidos como el del Celta, de los milagros) y de la oportuna genialidad de alguno de sus grandes futbolistas a domicilio. Hay jugadores capitales lejos de su mejor nivel, y los encargados de sustituirles no están siendo capaces de hacerlo con garantías. Hay cosas que mejorar, el equipo puede dar más de sí y por tanto hay que analizar lo que se cree que se hace mal. Pero considero desmedidas las críticas de un buen puñado de aficionados rojiblancos, cuyo foco apunta cada vez más a un hombre: Ernesto Valverde.

Creo que el entrenador tiene parte de culpa de las malas sensaciones que deja el Athletic, que funciona por oleadas en San Mamés y que a menudo no se sabe a que juega fuera de casa, pero también creo que es desmedido pedir su cabeza.

Números

El Athletic está ahora mismo (jornada 16) 7º, fuera de unos puestos Europeos que se creen exigibles. Pero los puestos Champions (plaza que muchos de los aficionados creen que debe ser el objetivo) están a solamente 3 puntos. El equipo tiene 26 puntos, más que en las dos temporadas anteriores a estas alturas:

2016-17 (J16): 26 pts

2015-16 (J16): 24 pts

2014-15 (J16): 18 pts

Además, está clasificado para dieciseisavos de final de la Europa League por tercer año consecutivo, en donde se enfrentará al APOEL chipriota buscando seguir avanzando rondas. El equipo terminó segundo en un grupo en el que sus rivales eran, en principio, inferiores, pero en el que obtuvo la clasificación con una jornada de antelación. Era el favorito sí, pero también lo eran el Villarreal, el Olympiacos (sufrieron mucho para superar la fase de grupos) el Inter o el Southampton (ambos eliminados).

Antecedentes

Hace dos temporadas, tras clasificar al equipo de forma brillante para la Champions League (convirtiendo la a priori traumática etapa post Bielsa en una dulce transición), el equipo realizó una primera vuelta pírrica, en la que acumuló sólo 19pts y quedando además fuera de la tan esperada Liga de Campeones. Muchos pidieron su cabeza, pero Ernesto supo darle la vuelta a la situación. Una gran segunda vuelta (incluyendo cinco victorias consecutivas) para finalizar séptimo, lo que dio acceso a Europa; una final de Copa, en la que se volvió a caer, esta vez compitiendo mejor, ante el ogro blaugrana; y el primer título del club en 31 años. La paciencia tuvo sus frutos.

Hace más de una década Valverde dejó el club de su corazón por primera vez, al no sentirse suficientemente valorado por una directiva que creía que el equipo podía aspirar a más. Había llevado al Athletic de vuelta a Europa, estuvo cerca de clasificarlo para la final de Copa (cayó en semifinales en los penaltis ante un Betis que se proclamaría campeón) y obtuvo triunfos inolvidables como el legendario 1-7 en Lieja. Pero el equipo podía dar más de sí. Había que ser ambiciosos. El resultado fueron los dos peores años de la historia del club, conocidos como el bienio negro, en los que estuvo más cerca que nunca de bajar a segunda división por primera vez en su historia.

Exigencia y perspectiva

Desde la llegada de Bielsa la exigencia sobre el equipo ha aumentado. Marcelo nos hizo ver que podíamos aspirar a más que a meros figurantes admirados por su filosofía. Nos hizo ver que, pese a ser diferentes, también podíamos ganar. Esta exigencia es buena, trajo consigo una mayor ambición y un ciclo exitoso al que sólo le falta la obtención de un gran título; pese a ello, hay que mantener los pies en el suelo.

El Athletic está limitado, a pesar de tener un presupuesto considerable tiene un mercado reducido que le impide fichar jugadores de relumbrón o grandes promesas por todo el globo. Algo que rivales directos como Sevilla y Villarreal, por ejemplo, hacen de maravilla. Los precios son los que son (40M por Oyarzabal etc.), la plantilla es la que es y viene de donde viene (Lezama). El Athletic aceptó esta autolimitación, que es la que les hace ser diferentes y sentirse orgullosos, pero la afición no debe perder la perspectiva. Si piezas capitales como Laporte o San José están muy desacertadas, o jugadores como Beñat o De Marcos están lesionados, sus sustitutos serán jóvenes que vienen desde abajo, con margen de mejora y que darán lo mejor de sí, pero que en ocasiones no conseguirán suplir a sus compañeros con garantías. Es una realidad, la plantilla del Athletic es corta.

Crédito ganado a pulso

En opinión de quien escribe, el Athletic es afortunado de contar con un entrenador como Valverde, ejemplar tanto dentro como fuera del campo. Hay cosas que mejorar, pero él es el hombre indicado para hacerlo. Su etapa en Bilbao terminará tarde o temprano, pero en la situación actual no parece de recibo exigir su despido.

Por todo lo hecho en sus años aquí, por los antecedentes de experiencias pasadas, Ernesto Valverde se ha ganado el crédito a pulso.

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