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“Atentado a la dignidad”: texto dirigido a Diego Haro y a la CONMEBOL

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”Vamos a luchar hasta el último punto, pero dentro de la cancha. Lo que hoy ha pasado ante Venezuela es indignante”. Así declaraba Rafael Dudamel, DT de la selección venezolana, posterior a la derrota de la vinotinto ante Brasil en el Sudamericano Sub 20. Una caída condimentada hasta el exceso por el árbitro Diego Haro, quien quiso (y logró) ser protagonista del partido con decisiones claramente en favor de los que vestían la verdeamarela. Pero antes de rememorar las acciones del peruano Haro, queremos saber, señores de la CONMEBOL, ¿Hasta cuando?

 

 

Indignante no es que Venezuela pierda ante Brasil, pero otra cosa es perder contra el árbitro, el sujeto encargado de impartir justicia. Este 5 de febrero pudimos observar que, a veces, unos equipos tienen más justicia que otros. Y nos preguntamos hasta cuando seremos víctimas de nosotros mismos, que utópico resulta ver en sudamérica una actuación arbitral sin polémicas. ¿O es premeditado?, ¿Haro solamente cumplía órdenes de superiores? No queremos pensar en planes conspirativos, menos aún en una categoría formativa, pero que difícil resulta, señores de la CONMEBOL.

 

Para quienes no saben qué sucedió, los que no han visto las salvajes y contradictorias acciones del juez de 34 años, les invitamos a sólo buscar, y ver… La controversia inició con una polémica tarjeta amarilla para Yangel Herrera, capitán vinotinto, quien ya estaba apercibido y no podrá disputar el vital compromiso ante Uruguay. En la jugada, el agredido fue el propio venezolano, lo que Rafael Dudamel interpretó como mala intención por parte del juez.

 

La calentura aumentó luego del gol de la canarinha. Los jugadores brasileños invadieron el área del contrario para celebrar, cosa que molestó al entrenador nacional.

 

Lo primero que dicen los cuatro árbitros cuando van al chequeo con el delegado de campo es que por favor no invadan el otro sector en las celebraciones, hoy toda Brasil fue al otro lado de la cancha y ni una tarjeta amarilla. ¿Entonces cómo nos ganamos el respeto? Si no es con fútbol, como lo han hecho estos muchachos ¿cómo se gana el respeto?”, expresó el entrenador venezolano.

 

Pero aún no ocurría el detonante: Corría el minuto 90 + 3’ y el venezolano Josua Mejías recibió un manotazo que le rompió la nariz en una jugada detenida, lejos del balón. Dudamel, indignado porque ninguno de los cuatro árbitros vio la infracción del brasileño David Neres, agarró a su muchacho y le enseñó a todos la nariz ensangrentada del juvenil. ¿Cómo  lo resolvió Haro? Hizo caso omiso y continuó el partido como si nada hubiese pasado. “En su cara le rompen la nariz a Josua Mejía; y claro, él al brasileño no lo podía expulsar, declaró el estratega.

 

Luego del revuelo, y cuando ya se disponían a cobrar el tiro libre, y con un brasileño en el suelo, el juez fue directo a mostrarle la cartulina roja al venezolano García. Traten ustedes de explicar el porqué de estas decisiones, nosotros nunca lo entendimos.

 

 

En situaciones como estas toman gran fuerza las palabras del siempre recordado Eduardo Galeano:

 

“El árbitro es arbitrario por definición. Éste es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera… Los jueces de línea, que ayudan pero no mandan, miran de afuera.

Su trabajo consiste en hacerse odiar. Única unanimidad del fútbol: todos lo odian. Lo silban siempre, jamás lo aplauden… Los derrotados pierden por él y los victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias.

Durante más de un siglo, el árbitro vistió de luto. ¿Por quién? Por él. Ahora disimula con colores.”

 

Señor Haro, su deber fue impedir agresiones, no generarlas… Su obligación consistía en permitir un juego limpio, no ensuciarlo. El fútbol le dará revancha y una nueva oportunidad a Venezuela; sin embargo, la CONMEBOL no debería permitir que vuelva a usar su silbato por un largo tiempo, señor Haro.

 

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