Ciclismo

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Ataques con diferencias mínimas en La Camperona

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Primera de las tres etapas consecutivas de montaña previstas en la Cordillera Cantábrica, y de nuevo diferencias mínimas entre los favoritos. Entre Cantabria y León día de estrenos, con el ascenso a San Glorio, puerto de paso digno del Tour por longitud y paisaje, y a La Camperona, menos de tres kilómetros con rampas brutales dignos de los últimos años de la Vuelta a España.

El guion de inicio, el esperado. Una fuga muy numerosa, de hasta 23 ciclistas, de los que se cayeron diez tras San Glorio: quedaron Ryder Hesjedal, David Arroyo, Luis León Sánchez -que consiguió el maillot de la montaña-, De Clercq, Hansen, Erviti, Kolobnev, Verona, Zaugg, Frohlinger, Sicard, Meintjes y Levarlet. Una vez coronado el puerto -inaceptable que sea solo la primera vez que se supera en la Vuelta- descenso corto e interminable llano de unos 50 kilómetros entre los impactantes paisajes del lado leonés de la cordillera, atravesando la zona del pantano de Riaño.

Así hasta el repecho inhumano final, que pese a estar señalado como ‘inicio de puerto’ bastante antes, no comenzaba como tal hasta ya superada la pancarta de tres kilómetros a meta. El brillante sudafricano Louis Meintjes, subcampeón del mundo U23 en Florencia, fue el primero en probarlo con valentía, para dejar paso a un tímido Sicard -se le ve mejor que en los tiempos de Euskaltel- y a los ataques definitivos: primero Hesjedal y luego Zaugg.

El suizo de Tinkoff, vencedor en 2011 del Giro di Lombardia, anduvo en cabeza durante la mayor parte del ascenso, haciendo avanzar con grandes dificultades la bicicleta. A unos metros, entre el pasillo humano, Ryder Hesjedal. El canadiense perdió sus opciones en la general en los abanicos camino de Ronda, y el triunfo de etapa en Alcaudete por una caída.

En esta última, tras un extraño movimiento rotatorio de la bicicleta en el suelo, se lanzó la sospecha de que llevaba un motor en el cuadro. Pero más allá de temas dignos de la Nave del Misterio, Hesjedal recortó distancia en los últimos metros, superó a Zaugg y se hizo con la victoria de etapa en La Camperona, redimiéndose así de estos recientes sucesos. Por detrás de ambos llegaron un combativo Erviti, Kolobnev y Meintjes.

En el pelotón, Sky condujo de manera endiablada la entrada al repecho. Sin embargo, nada más empezar las rampas más duras, fue Alejandro Valverde quien atacó con coraje, llevándose con sí al líder Contador, Joaquím Rodríguez con su compañero Giampaolo Caruso -que está realizando una meritoria carrera como gregario- y posteriormente el sardo Fabio Aru, con Froome distanciado. Posteriormente, sería Valverde quien perdería comba y Froome quien se recuperaría, a su ritmo y sin quitarle el ojo al potenciómetro.

Es más, Froome alcanzó a los favoritos, ya sin Valverde, y enseguida lanzó un ataque que Contador y Joaquím solo pudieron seguir a distancia. El inglés llegó primero, con Joaquím pegado a él, Contador a unos siete segundos, Aru a nueve y Valverde a 29. Pese a los ataques y las rampas, las diferencias siguen siendo mínimas y la general, apretada y emocionante.

Froome mejora sensaciones y a Valverde parece que le pueden pasar factura los esfuerzos del Tour. De este modo, los dos próximos días serán clave, empezando por un clásico: el ascenso a los Lagos de Covadonga de mañana, una llegada habitual y un puerto más al uso, lógicamente, que el repecho en La Camperona.

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