Atletismo

article title

Así funcionaba el dopaje sistemático en Rusia

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Un informe que golpea de nuevo el mundo del deporte. Se trata de una investigación conducida por una comisión independiente para la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), liderada por el expresidente de la agencia Dick Pound. En ella se confirma cómo funcionaba el entramado de dopaje sistemático en Rusia, especialmente en el atletismo pero también en otros deportes.

Investigaciones periodísticas

Un detallado documental de la televisión pública alemana ARD, Top Secret Doping, realizado por el periodista de investigación Hajo Seppelt y publicado en diciembre de 2014, mediatizó el problema y fue el germen de la investigación de la AMA que ahora sale a la luz. En este documental destacaban los testimonios de Vitaly Stepanov, un antiguo trabajador de la Agencia Rusa Antidopaje (RUSADA) y su mujer Yuliya Stepanova, atleta de 800 metros sancionada por dopaje en el año 2013.

Un año antes, en julio de 2013, el Daily Mail ya había publicado un reportaje en el que el entrenador Oleg Popov denunciaba la corrupción existente en el laboratorio antidopaje, en el sistema de preparación de atletas olímpicos y la existencia de sobornos.

Cómo funcionaba

“El 99% del equipo olímpico ruso se dopa”, declaraba en el documental de ARD Evgenia Pecherina, lanzadora de disco sancionada en 2011. Era el sistema habitual en Rusia: quien no se sometía a prácticas de dopaje y pagaba por ellas, quedaba fuera. Según la investigación, eran los entrenadores quienes, instados a su vez por los cargos mayores de la Federación Rusa de Atletismo (ARAF), proveían a sus atletas de productos dopantes. Una parte de las ganancias del atleta se destinaban a pagar al entrenador y a los representantes de la ARAF por su “protección” en el caso de que el dopaje saliera a la luz.

“Este es nuestro sistema y en Rusia solo funciona con la farmacia. Mi entrenador trabaja con Melnikov [otro entrenador] y le ayuda a encubrir los controles. Le permiten cambiar los datos de los tests”. Así hablaba del ‘sistema’ Mariya Savinova, oro olímpico en Londres, en una conversación telefónica grabada en secreto por Yuliya Stepanova en noviembre de 2014.

 

Entrenadores, miembros de seguridad y otras personas del entorno de los deportistas trataban habitualmente de impedir el trabajo del personal de control del dopaje que acudían a recoger muestras a los atletas. Algunos métodos para entorpecer el proceso habitual eran dar números de teléfono falsos para el contacto, provocar retrasos deliberados y dificultar los trámites de documentación a la hora de realizar los controles, viajar con identidades falsas e incluso amenazar a los propios trabajadores.

En este entramado era clave el papel del Laboratorio Antidopaje de Moscú, con su director Grigory Rodchenkov a la cabeza. Allí, según el informe, se encubrían casos de dopaje, muchas veces previo pago de un soborno, y se destruían muestras. De hecho, bajo la orden de Rodchenkov se destruyeron 1.417 muestras sospechosas tras la notificación de la AMA de la investigación que se iba a realizar en el laboratorio.

La investigación también señala la existencia de un segundo laboratorio en Moscú, no acreditado oficialmente, denominado “Laboratorio del Comité de Deportes de Moscú para la Identificación de Sustancias Prohibidas en Muestras de Atletas”. Se concluye, a través de la información testigos confidenciales, que este laboratorio contribuía al encubrimiento de casos de dopaje analizando previamente las muestras y destruyéndolas en caso de positivo. Una actividad que, según el informe, no podían ser desconocida para la ARAF y la RUSADA.

 

La dimensión estatal del dopaje sistemático en Rusia llegaba hasta tal punto que, según denuncian en el informe trabajadores del laboratorio, la presencia de la policía secreta rusa (FSB, heredera de facto del KGB) era habitual. También se resalta la presencia de agentes de FSB en Sochi, durante los Juegos Olímpicos de Invierno, haciéndose pasar por ingenieros en el laboratorio.

“Es inconcebible que el ministro ruso de deportes, Vitaly Mutko, no fuera consciente de este problema. Era imposible no saberlo. Y si lo sabía, es un cómplice”, explica Dick Pound. Vitaly Mutko es también la cabeza visible del comité organizador del Mundial de Fútbol de 2018: Rusia fue designada como sede en medio de las evidencias de corrupción en la FIFA.

La implicación de la IAAF

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) no se queda al margen de este tema. Lamine Diack, presidente de la IAAF hasta hace unos meses, fue arrestado Francia, junto a otras personas de su entorno, incluido su hijo. Se le acusa directamente de cobrar 1 millón de euros en sobornos desde Rusia para encubrir casos de dopaje y de formar un sistema de corrupción que trataba de chantajear a los atletas que habían dado positivo. Además, The Guardian publicó en diciembre de 2014 que el hijo de Diack había solicitado un pago de 5 millones de dólares para que Doha albergara el Mundial de Atletismo en 2017, que se celebrará finalmente en Londres -en Doha serán en 2019-.

De hecho, la atleta Lilia Shobukhova, doble ganadora de las maratones de Londres y Chicago, ya había reconocido en el documental de la ARD que había pagado un soborno de 600.000 dólares para evitar ser sancionada. Además, otras investigaciones en los últimos meses han revelado que existe la posibilidad de que la IAAF haya pasado por alto deliberadamente más de 100 casos de atletas con valores sospechosos.

 

Este laissez-faire corrupto de la IAAF, según Dick Pound, supuso de hecho un “sabotaje” de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ante la inacción frente a los casos de dopaje de atletas rusos que pudieron competir allí pese a las evidencias de dopaje. Dos de ellas, Mariya Savinova y Ekaterina Poistogoba, fueron oro y bronce en la prueba de 800 metros de Londres 2012.

Bajo recomendación del informe de la AMA, el actual presidente de la IAAF, Sebastian Coe, ya ha convocado una reunión para suspender a la ARAF de todas las competiciones hasta que se logre una “total cumplimiento del Código Antidopaje”. Con esta sanción, los atletas rusos no podrían competir en las próximas competiciones atléticas en 2016: el Mundial en pista cubierta de marzo, el Europeo al aire libre de julio y, sobre todo, los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro.

De todos modos, el dopaje no es un problema aislado con esta investigación: “No hay razón para creer que el atletismo es el único deporte y Rusia el único país en el que hay un sistema de dopaje organizado”.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados