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Argumentos para la hegemonía del Bayern

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Esteban Gómez – La hegemonía no es fruto de la casualidad, del azar, ni siquiera de la suerte. El poderío absoluto, en todos sus ámbitos, requiere de factores básicos tales como tiempo, trabajo o esfuerzo. Una hegemonía se instaura, con una base sólida, inmune, rígida, convirtiendo a sus protagonistas en héroes, seres sobrenaturales.

El Bayern de Múnich es, sin lugar a dudas, una de las potencias absolutas del fútbol europeo y mundial en la actualidad. Un equipo temido, absolutamente poderoso, respetado allá donde va, y que está viviendo la época más dorada de la última década. Resultados positivos, insultantemente efectivos, con una plantilla digna de elogio absoluto. Datos que, evidentemente, le convierten en el máximo candidato a todo torneo que dispute, le convierten en la gran bestia a cazar, en el gran rival a batir por el resto. Pero, ¿qué factores le convierten en el equipo más poderoso del momento?

-Plantilla competitiva, completa. El potencial del conjunto bávaro es descomunal. Un grupo de jugadores que ofrece un nivel competitivo, sea quien sea, y así, es frecuente ver cómo en una sustitución el jugador que salta al terreno de juego ofrece un nivel similar al que se retira. Eso es una garantía de fondo de armario interesantísima, y que evidentemente permite saber que, en caso de un partido complicado, se echa mano del banquillo y el jugador elegido ofrecerá un nivel similar, o al menos asegura resultados óptimos.

-Calidad prematura. El Bayern de Múnich es un equipo completísimo, aspecto casi evidente de forma insultante. Sin embargo, existe un punto a su favor. La juventud de ciertos jugadores, tales como Javi Martínez, Thiago Alcántara, Mario Götze, Alaba, Shaquiri, Kroos o Müller (quienes no superan en ninguno de los casos los 25 años) presentan un combinado muy joven, no falto de experiencia pese a su edad y con una calidad innata que, evidentemente, en el momento de sus respectivos fichajes, no pasó desapercibido en el Allianz Arena. Calidad y juventud a partes iguales. Un equipo ganador que, además, cuenta con un futuro de lo más interesante y esperanzador.

-Pep Guardiola. Sin duda alguna, una de las noticias más mediáticas del año. Tras dejar escrita la página más dorada de la historia del Barcelona estuvo alejado de los focos durante cerca de un año en Nueva York. Allí preparó su vuelta, y lo va a hacer a lo grande. Guardiola será el entrenador del Bayern de Munich, quizás una de las potencias más mediáticas del momento, dado sus resultados la pasada temporada. El reto de ver al equipo más en forma del momento con un técnico que ha demostrado sobradamente sus dotes desde la banda es, al menos, interesante para todo aficionado al fútbol, ya sea propio seguidor del club bávaro como del fútbol en toda su extensión. A priori, la polvareda ha sido inmensa.

-Son los actuales Campeones del Triplete. Si hay algún equipo que no debe demostrar sus facultades, su calidad, es el Bayern de Múnich. La temporada 2012/13 se tradujo en un extraordinario Triplete de títulos, que evidentemente deja muy claro cuál es el potencial de esta plantilla, de la que muchos aseguran que va a instaurar una auténtica hegemonía en el fútbol alemán y europeo. Evidentemente, esto, en segundo plano, asigna una presión al equipo, puesto que, tras una temporada tan exitosa, los resultados deben, al menos, igualarse, o acercarse, ya que todo resultado que no se traduzca en títulos supondrá la asignación popular del fracaso. Esta plantilla ha demostrado ser competitiva, y nadie debe dudar de ellos.

-Contragolpes demoledores. Guardiola llegará con la misión de implantar su estilo de posesión, su estilo de toque, pero el Bayern de Múnich ha dejado claro que cuenta con uno de los contragolpes más poderosos del fútbol mundial. La velocidad de la mano de jugadores como Ribery, Robben, Shaquiri y Cía convierten cada saque de esquina en contra del conjunto bávaro en una opción de peligro a su favor. Sí, a su favor. La misión de despejar el peligro hace que suenen cornetas de ataque, y aseguran ocasiones de peligro.

-Entradas por banda de Robben y Ribery. Peligro constante, alerta contínua para las defensas rivales. Dos jugadores determinantes, desequilibrantes, eléctricos. Ambos zurdos, intercambiando posiciones, intercambianado bandas, pero manteniendo la ruptura necesaria para marcar la diferencia temporada tras temporada. Sin duda alguna, un factor favorable al Bayern de Múnich, que cuenta con unas de las bandas más potentes del planeta fútbol.

-Peligro con un segundo palo determinante. El peligro, como se ha comentado en puntos anteriores, llega por los contragolpes veloces y por unas bandas totalmente decisivas, pero es ahí donde llega otro punto clave. El poderío físico del delantero que juegue hace que, casi de forma automática, arrastre rivales en la marca, y siempre aparece alguien en el segundo palo. Una jugada que, meditada o improvisada, siempre hace que jugadores como Müller, Robben o Ribery aparezcan en segunda jugada, otorgando en el segundo palo una pieza básica del sistema bávaro.

-Ambiente del Allianz Arena. No es novedad, pero sigue sorprendiendo. Desde el Mundial de Alemania 2006 el fútbol germano ha sufrido una metamorfosis más que positiva en todos sus ámbitos. Una serie de medidas que presentan a día de hoy un campeonato saneado, con clubes cuyas arcas relucen, que pueden permitirse incorporaciones interesantes y que estimulan a los aficionados a acudir a los estadios. En consecuencia, mejores partidos, mejores ambientes y una envidia sana que desde países como España se ve con recelo. El Allianz Arena, antes incluso de que comience la temporada, asegura ya el lleno en gran parte de los partidos locales del Bayern de Múnich. Así se ha asegurado desde Alemania, y evidentemente esto supondrá que uno de los mejores clubes del momento cuente con su caldera particular semana tras semana como local.

El Bayern de Múnich no es una moda. El conjunto dirigido por Pep Guardiola ha demostrado que, tras una temporada gloriosa, las sensaciones deportivas son similares. El potencial bávaro sigue su curso, y las nuevas caras no hacen rebajar la ilusión de una afición que tiene muchas ilusiones puestas en una temporada que se presenta plagada de retos.

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