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Argentina se aferra a su “rosario” para volver a semifinales

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Joel SIERRA – 'Ladran, luego cabalgamos'. Un argumento tentador pero impreciso. Aunque la albiceleste esbozó en la segunda mitad contra Suiza el mejor tramo de fútbol desde que comenzó el Mundial, caer ahora en delirios quijotescos solo puede jugar en contra de sus propios intereses. Las dudas son latentes y la incertidumbre en torno a la figura de Sabella continúa siendo papable. Aunque la niebla haya ido disipándose, la brillantez todavía se antoja lejana y solo el milagro final en forma de balón al palo con intervención divina mediante, evitó un desenlace indudablemente más agónico y quién sabe si catastrófico.

Argentina no cabalga -al menos no todavía- pero ha empezado a trotar a rebufo de un torbellino vertiginoso e hiperactivo que recibe, descarga, dispara y corre. Regatea, centra, apoya y corre. Asiste, encara, marca y corre. Y devasta. Infatigable y titánico. Alguien debería avisarle porque es posible que ese torbellino llamado Ángel Di María siga corriendo sobre el césped del Arena Corinthians o que haya decidido hacer a pie los mil kilómetros que separan São Paulo de Brasilia sin dejar de detenerse.

Di María afirmó tras el sufrimiento místico de los octavos que habían dado “la vida en cada pelota”. Es demasiado humilde. Lo justo sería decir que fue él quien dio la vida en cada balón y el resto se puso detrás, a la cola de su estela. La única campeona del mundo por su lado del cuadro se sube a lomos del rosarino del Real Madrid y, al mismo tiempo, apuesta todo a los destellos individuales e inigualables del rosarino del Barcelona para confirmar su candidatura en Brasilia ante una ola de más de 60.000 argentinos con una gigantesca garganta común y un sueño a flor de piel.

Todos los ojos del planeta fútbol apuntarán a un hombre. No solo los de iris albiceleste. Messi es el punto de apoyo en el que la selección sudamericana concentra la fuerza de sus aspiraciones. A un solo gol de igualar a Kempes como cuarto anotador histórico de Argentina en los Mundiales, el astro culé tiene ante sí el reto de batir a Courtois después de no haberlo logrado en ninguno de los seis partidos que ha disputado contra él en la temporada recién concluida.

Pese a ello, los ‘Diables Rouges’ son un rival que invita a un optimismo romántico y que exacerba la comparación entre Lionel y Maradona. Con un Diego imparable en la cima de su genialidad, Argentina se coló en la final de la Copa del Mundo de 1986 tras batir a Bélgica para conquistar su segundo y último cetro. Un recuerdo imborrable y, hasta hoy, presente, indeleble y constantemente evocado. El heredero, el nuevo diez, el chico de Rosario es el encargado de portar ahora la bandera, el estandarte. Con una sutil diferencia. En el otro brazo lleva el ariete para derribar esa puerta del pasado, para equiparase a la deidad por antonomasia, para convertirse en mito.

Bélgica confirmará las esperanzas o derribará los anhelos. Los de Wilmots pueden ser un oponente mortal al contraataque si Argentina adelanta sus líneas como lo hizo contra los helvéticos. El trabajo de los interiores, así como las coberturas y la anticipación incasable de Mascherano serán vitales para contener las fulgurantes transiciones belgas. El equipo del ‘Pachorra’ necesitará de su mejor equilibrio y de un alto ritmo en la circulación para asumir ante Mertens o Hazard, los mismos riesgos que ante Xhaka o Shaqiri. La consistencia ha aparecido, falta que la profundidad y la creatividad emerjan por fin.

La baja por sanción de Marcos Rojo es un contratiempo importante a tenor del gran campeonato que venía firmando el futbolista del Sporting de Portugal. Basanta, con mucho menos recorrido, ocupará su lugar en el lateral izquierdo y es la única variación confirmada por el técnico respecto a los octavos de final, si bien se ha especulado mucho sobre la posible titularidad de Biglia en detrimento de un Gago tardo, romo y gris.

Por otro lado, Sabella no quiere correr riesgos con Agüero. El delantero del City comenzará el encuentro desde el banquillo y solo saltará al campo en caso de perentoria necesidad pese a que ya ha trabajado con balón al mismo ritmo que sus compañeros. Garay y Di María, por su parte, deberán extremar el cuidado ya que una tarjeta amarilla les privaría de disputar una futurible semifinal.

24 años y cinco Copas del Mundo es, precisamente, el tiempo que lleva Argentina sin pisar unas semifinales mundialistas. Un intervalo demasiado prolongado transcurre desde aquel Mundial de Italia en 1990. Tanto que sobrepasa los límites meramente deportivos para convertirse casi un asunto de estado y de identidad nacional. Ha llegado el momento de detener el fatídico reloj. La fe mueve montañas, la mística parece acompañar en esta ocasión pero es el fútbol y solo el fútbol el que debe prevalecer. Y el que prevalecerá. Para bien o para mal. Para gloria o desdicha.

ALINEACIÓN PROBABLE

Romero; Zabaleta, Demichelis (o Fede), Garay, Basanta; Mascherano, Biglia; Lavezzi, Messi, Di María; Higuaín.

ESTADIO: Nacional Mané Garrincha, Brasilia
HORA: 18:00 CET  (Gol T)
ÁRBITRO: Nicola RIZZOLI [ITA]

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