Fútbol alemán

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“Aquí está Hoeness”

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“Medio mojado y medio vestido, contesto al teléfono.

  • Señor Strasser (canta una voz femenina al teléfono). Menos mal que he podido contactar con usted.
  • Potthoff, un momento por favor, ya lo cojo. Hasta más ver. 

Karin Potthoff. Su secretaria. La antesala de Uli Hoeness. Genial. ¿Qué escribí ayer para la bronca de hoy?

  • Gracias, señora Potthoff.
  • ¿Sí? Strasser.
  • Aquí está Hoeness.
  • Ah (intento hacerme el sorprendido). Buenos días.
  • Señor Strasser, le llamo para quejarme (con un tono amistoso).
  • ¿Ah sí? ¿Sobre qué? (Si supiera que estoy prácticamente desnudo…).
  • Eso que ha escrito usted no es correcto. (Tranquilo).
  • ¿A qué se refiere concretamente? (ganando tiempo, ordenando las ideas y secándome a la vez).
  • ¡Eso lo sabe usted perfectamente! ¡Eso es una mamarrachada!”

Con esta anécdota personal comienza Patrick Strasser su biografía sobre Uli Hoeness. Este periodista del diario alemán Abendzeitung experimentó estas llamadas desde que comenzara en la profesión en el año 1998. Este suceso, pese a que pueda parecerlo, no está elegido al azar, sino mas bien todo lo contrario: Define a la perfección cómo es Hoeness e, indirectamente, explica el status del que gozaba uno de los hombres más importantes de la historia del Bayern. La elección del pretérito imperfecto del verbo gozar tampoco es algo elegido sin motivo aparente. En plena gestación del ‘triplete‘, el 20 de abril de 2013, el diario Focus publica una noticia que agita los cimientos del Bayern y de la sociedad alemana: Uli Hoeness evadió impuestos. Esta vez no era una “mamarrachada”, sino más bien real. El 13 de marzo de 2014 es condenado a tres años y medio de prisión y al día siguiente renuncia a su cargo de presidente del Bayern. Aquel día perdió su status, aquel del que gozaba desde los años ochenta.

Decepción

La noticia supuso un jarro de agua fría para la sociedad del país. Hoeness, aquel hombre que se preocupaba de los problemas sociales,  promulgador de comportamiento morales y crítico en entrevistas y programas de debate con el capitalismo desenfrenado, con la bolsa y la especulación. Llegó a decir que “nunca había tenido un modelo de ahorro fiscal”, que “si tenía que ganar más, debía trabajar más”. Todos sus argumentos se volvieron en su contra.

Libertad, pero ¿ahora qué?

Durante la libertad condicional, ejerció de coordinador de la cantera del Bayern, aunque no era un trabajo de peso. Aunque parecía que podía estar, no estaba. El 29 de febrero de 2016 se acabó el calvario personal para él. Su condena era más larga, pero por buen comportamiento se redujo. Durante todo este tiempo ha sido visto por la ciudad deportiva y por el estadio, pero ni él ni nadie del club hablaron sobre el futuro. Siempre decían “ya veremos”.

Hace algo más de una semana, saltó la “esperada” noticia: Uli Hoeness se presentará en la próxima asamblea anual de socios a presidente del club. Karl Hopfner, su sucesor real y tras previo acuerdo cordial entre los dos, no se presentará a la reelección. Salvo giro de 180º, el Bayern volverá a tener de presidente al hombre que todos deseaban.

 

 

Su vuelta puede producir un debate moral. Por un lado, es lógico y normal pensar que cómo el Bayern le va a dar una oportunidad a este hombre que traicionó todos sus principios para ganar más dinero. Es un punto de vista muy lógico legitimo, más aún en un país como España, donde la evasión de impuestos está a la orden del día. Sin embargo, por el otro lado, están los aficionados del Bayern que son, al fin y al cabo, los “afectados”. Uli Hoeness puede ser un presidente de club para cualquier país extranjero, pero en el Bayern no es sólo eso. El lugar que ocupa el club bávaro en la actualidad es obra suya: Salvó al club de las deudas que le acechaban, ha extendido la marca alrededor del mundo y se decidió a construir un estadio nuevo, el Allianz Arena. Que el Bayern sea hoy uno de los clubes más laureados del mundo es, en gran parte, obra suya. La amplia mayoría cree que merece una segunda oportunidad.

“El Bayern es hoy la obra de Uli, el equipo,  quien construyó la Säbener Strasse, el Allianz Arena – y todo eso sin deudas”. Sepp Maier, ex jugador del Bayern y de la Selección Alemana.

Los periodistas y las redacciones, quien sabe si con alegría o temor, volverán a escuchar el famoso y característico “Aquí está Hoeness”.

 LEER MÁS: Uli Hoeness, el futbolista olvidado

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