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Apuntes ciclistas de la temporada del pavés

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Como cada año, la Paris-Roubaix ha puesto el punto final a la temporada del pavés. Mes y medio de clásicas, adoquines, muros, Flandes, barro, ambiente y ciclismo en su máxima esencia que endulza la primavera de cualquier buen aficionado a este deporte. Estas son las sensaciones que dejan las piedras en el año 2014.

Emoción hasta el final. Esta vez, como sí ha ocurrido en anteriores ediciones, ni Cancellara ni Boonen han activado la apisonadora que les permitía exhibirse y rodar en solitario kilómetros y kilómetros para vencer en Flandes y/o Roubaix. En De Ronde, Cancellara no tuvo fuerzas para marcharse en cabeza y tuvo que resolver, con indudable éxito, el sprint con cuatro contrincantes, dos de ellos como Van Avermaet y Vanmarcke a priori más veloces. Por su parte, en el Infierno del Norte, un grupo de once ciclistas, la gran mayoría de los grandes favoritos, se presentaban juntos en los últimos kilómetros, en una de las Roubaix más emocionantes de los últimos tiempos. Solo el ataque de Terpstra al que nadie respondió evito un sprint ‘masivo’ en el velódromo.

¿El fin de una era? Lo dicho, ni Boonen ni Cancellara dominaron como antaño. La locomotora suiza ya cuenta 33 años, seis meses más joven que el campeón belga, ambos con un palmarés a la altura de la historia: Tres De Ronde para cada uno, cuatro Roubaix para Boonen, una menos para Cancellara. Boonen, también afectado por problemas extradeportivos, no se mostró decisivo como en anteriores ocasiones, mientras Cancellara tuvo que esperar al sprint para resolver el Tour de Flandes y no apabulló como se esperaba en Roubaix. Sin embargo, calificar este año como el fin de una era, no solo es extremadamente temerario sino también injusto. Boonen pese a todo se mantuvo entre los favoritos, y aunque no se movió en De Ronde, estuvo activísimo desde lejos, integrándose en la fuga, en Roubaix. Y de Cancellara qué se puede decir: venció uno de los Monumentos y finalizo tercero en el otro, como si nada, acumulando 12 Monumentos consecutivos acabando en el podio. Todavía tienen cuerda para un tiempo.

La nueva generación. Que Tommeke y Fabian continúen al pie del canon no significa que se cierre la puerta a los ciclistas jóvenes. El podio de la Gent-Wevelgem es el mejor ejemplo, en el que el alemán John Degenkolb superó al francés Arnaud Demare y a Peter Sagan. 25, 23 y 24 años y el futuro en sus manos. Además, Degenkolb hizo segundo en Roubaix y llego con los favoritos en Flandes y Harelbeke, mientras Demare, en su debut competitivo en el pavés, dejando de lado su supuesta faceta de velocista, mostró unas maneras y valentía inmejorables. Por supuesto, mención para Vanmarcke, que todavía no ha cumplido 26 años y ha hecho Top-5 en Omloop, Kuurne, Harelbeke, Wevelgem, Flandes y Roubaix, aunque le falta ‘punch’ ganador. Y atención a otros nombres menos mediáticos como Vanbilsen, De Vreese, Van Asbroeck, Van Keirsbulck, Lampaert o Senechal. El futuro ya está aquí.

El expediente Sagan. No se puede discutir la valía del eslovaco, pero una vez más ha vuelto a decepcionar, o al menos a rendir por debajo de las –elevadas- expectativas depositadas sobre él en un Monumento. Al igual que en 2013, Sagan volvió a ganar una de las pruebas previas, esta vez Harelbeke, mostrando una inteligencia táctica descomunal, pero se desinflo en las grandes citas. Apenas compareció en Flandes, mientras en Roubaix no pudo aprovechar la ventaja que le dejaron en el tramo final de carrera y fue atrapado en el último tramo adoquinado importante, el Carrefour de l’Arbre. Sin embargo, si se echa la vista atrás, en la temporada en la cumplían 24 años –como Sagan ahora-, Boonen había ganado Harelbeke y Wevelgem –lo mismo que el eslovaco-, y Cancellara un par de prólogos. Por supuesto, nada cercano a podios en Monumentos, como Sagan. Hay tiempo.

Los bloques. Omega Pharma Quick Step era con diferencia el equipo más fuerte sobre el pavés y así lo demostró sobre el papel, consiguiendo habituales superioridades numéricas pero sin aprovecharlas hasta Roubaix. Flandes fue el peor ejemplo, donde, pese a contar con Boonen, Stybar y Terpstra, ninguno se movió en el ataque decisivo de Cancellara y Vanmarcke, dejando al pobre Vandenbergh y sus dos metros de altura, que andaban por delante, la papeleta de jugárselo con los más feos. Sí manejaron sus opciones en Roubaix, culminando con el triunfo de un segundo espada como Terpstra. Por su parte, Belkin, con Vanmarcke como líder claro pero Boom, Wynants, Van Emdem o Tankink a sus espaldas dio una sensación de desorganización constante, mientras el Team Sky, tras el esperanzador inicio de Stannard y Boasson Hagen en Omloop, se diluyó hasta dejar a Geraint Thomas fajándose en solitario –bueno, y con el resucitado Wiggins en Roubaix- en los adoquines. En solitario también se la tuvieron que jugar siempre Sagan, directamente sin compañeros, y Cancellara, con un buen Trek en el que las buenas intenciones de un renacido Devolder, Roulston o Rast se fueron literalmente al suelo.

Y Niki Terpstra. El neerlandés es el gran triunfador de los adoquines en la primavera del norte. A punto de cumplir la treintena, el fiel escudero de Tom Boonen ha encontrado el culmen de su carrera en este 2014. Magnifico y potente rodador sobre pavés y sobre asfalto, ya venció en Dwars Door Vlaanderen, repitiendo su victoria de 2012, con un gran ataque en el Paterberg. Y lo redondeó en la Paris-Roubaix, con esa inteligente aceleración en los últimos kilómetros a la que nadie quiso dar respuesta, para permitirle alzar los brazos en el velódromo. Justo triunfo para uno de los mejores especialistas del pavés de los últimos años, si bien con un escaso palmares pero un gran trabajo de gregario a sus espaldas.

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