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Anecdotario de la Copa del Mundo (III): los medios

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Carlos MATEOS – Continuamos con el serial de cinco entregas que versará sobre los nombres propios que dejaron su sello en los Mundiales de Fútbol más recientes. Algunos son futbolistas muy populares para los aficionados, otros sólo son recordados de forma singular, y algunos incluso podrán resultar desconocidos. Pero todos ellos, sin excepción, encierran singularidades que merecen ser recopiladas.

Cinco episodios que abordarán las singularidades de porteros, defensas, centrocampistas, delanteros y entrenadores. Toca hablar sobre algunos medios difíciles de olvidar.
 

.: Alain Sutter: Su melena por los hombros le daba un aire rebelde sobre el césped que también reflejaba fuera de él. De hecho el suizo ejercía como un firme defensor de la naturaleza hasta el punto que en un partido de su selección mostró una pancarta contra los ensayos nucleares de Francia en Mururoa. También protestó contra la deforestación del Amazonas. Sin embargo, paradojas de la vida, la madre tierra fue la que forzó su retirada con treinta años tras meter el pie en un agujero y lesionarse de gravedad.


Iordan Letchkov en USA'94 ante Suecia | Getty Images

.: Yordan Letchkov: Un futbolista con dotes de mando en el deporte y también en la vida. En el primer campo destacó como icono de la Bulgaria del 94 y entró en la historia gracias a su gol ante Alemania. En otros menesteres, esas virtudes se convirtieron en defecto. Tras abandonar el profesionalismo; Letchkov se dedicó al negocio inmobiliario, el que fue su primer paso hacia la edificación de una carrera política. Aupado por el pueblo a la alcaldía de Sliven, su localidad natal, acabó siendo condenado a dos años de cárcel por abuso de poder y malversación.

.: Cobi Jones: Tres Mundiales disputó con Estados Unidos este centrocampista menudo que se escondía debajo de unas rastas. Los narradores argentinos, muy dados a los motes, pronto encontraron el ideal para él. Su pelo y su capacidad para barrer la medular, todo ello unido a su nombre, le sirvieron para ser bautizado como “Escobillón”.

.: Carlos Valderrama: Hay peinados que ya son marca registrada en el mundo del fútbol. Uno de ellos es el de este centrocampista colombiano, ídolo en su país y fácilmente reconocible por su melena leonina y ensortijada. El “Pibe” disputó tres Mundiales con la selección cafetera y en todos fue el hombre a seguir, el objeto de los flashes y los marcajes. Algunos fueron más férreos que otros y si no que se lo pregunten al madridista Míchel.

.: Marcelino Bernal: El mexicano fue protagonista involuntario de una de las acciones más cómicas del Mundial 94. En su intento por despejar un córner, acabó capturado por las redes de la portería. Después vino la escapada y la caída de una de las traviesas del arco en el proceso. Finalmente, tras varios minutos de incertidumbre, todo acabó solucionándose. No así el día de Bernal, que fallaría un penalti en la tanda que decidió el enfrentamiento.

.: Hamid Estili: El gol anotado por este centrocampista de contención ante Estados Unidos y su posterior celebración, icónica por la rabia que reflejaba, le permitió entrar en la historia gloriosa del fútbol iraní.  Le felicitaron sus compañeros y también el presidente del país, por entonces Mohammad Khatami. No fue su única relación con la política ya que, con el paso del tiempo, se mostró partidario de Ahmadinejad.

.: Sting Tofting: El destino a veces puede jugar una mala pasada. Este centrocampista de corte defensivo realizó grandes esfuerzos después de una lesión para llegar al Mundial de 2002. Lo consiguió, pero esa cita le acabó llevando cuatro meses a la cárcel tras propinar una paliza al dueño y a un camarero del “Café Ketchup” de Copenhague, el lugar donde la selección se reunió a celebrar su vuelta a casa tras jugar en Japón y Corea. Y es que Tofting tenía un carácter complicado y muchas cicatrices en la vida después de que su padre matara a su madre de un disparo y posteriormente se suicidara. Además perdió a un hijo por meningitis. Criado por su abuela, de joven coqueteó con una banda de moteros conocida como los “Ángeles del infierno”. De aquella época le queda un tatuaje alrededor del ombligo donde puede leerse “Sin remordimientos”.


Thomas Gravesen con Dinamarca | Getty Images

.: Thomas Gravesen: La paliza en el restaurante después de volver del Mundial no fue el único hecho virulento por el que Tofting cobró protagonismo. El centrocampista, en compañía de Gravesen, le gastó  una broma a Gronkjaer (agua y hielos por medio) que acabó en trifulca entre los tres. Algo que por otro lado no era de extrañar en el ex mediocentro madridista, al que le gustaba dar la nota. Por ahí circula, para demostrarlo, la fotografía de su miembro asomando por fuera del pantalón también en un entrenamiento de la selección nacional. El autor de la “Gravesinha” (regate patentado) acostumbraba a ser noticia como jugador y lo ha sido también tras su retirada ya que invertir bien su fortuna le ha dado pingües beneficios. Algunos de ellos se los fue a gastar a Las Vegas tal como indicaron varias informaciones.

.: Vampeta: Marcos André Battista dos Santos “Vampeta” –mote fusión de vampiro y demonio en brasileño- llegó al Mundial de 2002 tras hacer una buena temporada en su país. Por el camino, en cambio, había naufragado en varios equipos de primer nivel europeo como el PSV, el PSG o el Inter, al que llegó recomendado por Ronaldo. Siempre por debajo de las expectativas, sí que estuvo a la altura en un tema tabú. El centrocampista posó en su día para una revista homosexual dándole naturalidad a un tema que cada día la tiene más, como se ha podido ver en el reciente caso del alemán Hitzlsperger.

.: Vikash Dhorasoo: El centrocampista francés aprovechó el Mundial 2006 para dar rienda suelta a sus dos pasiones. Por un lado, jugar al fútbol junto a los mejores de su país. Por otro, el cine. Dhorasoo, que disputó dieciséis minutos en la cita, decidió grabar un documental en la concentración al que dio el nombre de su rol en el combinado nacional, “Substitute”. No tuvo muchas más oportunidades con los “Bleus” y su figura se fue apagando. Ya retirado decidió salir en busca de poder, pero fracasaron sus intentos de presidir el Le Havre y de entrar en una candidatura a la presidencia de la Federación Francesa. Sí se sentó en el palco del modesto L'Entente Sannois Saint-Gratien, actividad que compaginó entre otras cosas con su patrocinio al equipo París Foot Gay (que lucha contra la homofobia) y las partidas de póker, juego para el que tiene buena mano.

.: Nigel De Jong: Su patada voladora al pecho de Xabi Alonso quedará en el imaginario colectivo como una de las acciones más criminales que jamás se vieron en una cita mundialista. Fue la más llamativa de un currículum donde el toque siempre ha brillado por su ausencia.

.: Frankie Hejduk: Si bien este centrocampista estadounidense ganaba su jornal con el fútbol, lo cierto es que siempre tuvo querencia hacia el mar. De hecho hablaba casi con más pasión del surf, deporte en el que fue campeón escolar durante sus años mozos. De aquella época le quedó una de esas melenas propias de un anuncio de “Quicksilver” y algo del Caribe en la sangre. Amante de la música de Bob Marley, llegó a ponerle a uno de sus hijos el nombre de Nesta, ese con el que en realidad fue bautizado el icónico cantante.


Fredrik Ljungberg con Suecia | Getty Images

.: Fredrik Ljungberg: Uno de los futbolistas más comerciales de las últimas décadas, que lució tintes llamativos hasta que asumió su alopecia y se rapó entero para enseñar su entrepierna en las marquesinas de medio mundo, dio mucho de sí en los dos Mundiales que jugó con Suecia (2002 y 2006). No destacó por su juego sino por las disputas, físicas y verbales, con su compañero de selección Olof Mellberg. Todo empezó con una patada de este último durante un entrenamiento en la concentración de la cita de Corea y Japón. Tras hacer ambos la croqueta sobre el césped, se tomaron la matrícula. Así nació una relación de enemistad que tuvo varios episodios, como ese en el que se encararon en el vestuario tras el 0-0 ante Trinidad y Tobago en 2006. Después de aquello Ljungberg criticó en público la táctica de colgar demasiados balones largos desde atrás, por si quedaban dudas de a quién le echaba la culpa. Como niños.

.: Robert Prosinecki: Otra de esas historias de disputas en medio de un Mundial. En este caso la mantuvieron el centrocampista croata y su entrenador Blazevic, algo parecido a los que sucedió con los eslovenos Zahovic y Katanec. Las rencillas en el caso de Prosinecki venían de lejos, de sus primeros años como profesional, y algunos consideran que le costaron al jugador ver la semifinal ante Francia en 1998 desde el banquillo hasta el minuto 89 pese a que había jugado todos los partidos anteriores. Con los años el técnico acabaría reconociendo su error. Centrocampista genial dentro y fuera del campo, las lesiones le impidieron brillar pero acabó sacando partido a su vida disoluta con una campaña publicitaria antológica para una empresa automovilística.

.: Gennaro Gattuso: El gran mito del fútbol proletario, la demostración de que para triunfar en el fútbol no siempre es necesario tener técnica. Apodado “Ringhio” (gruñido) y portavoz del orgullo “terrone”, su ímpetu no siempre bien medido le convirtió en uno de los ídolos del pueblo. A ello le ayudó su humildad, su sinceridad y su visión de la vida; que recogió en un libro titulado “Quien nace cuadrado no puede morir redondo”.


Rusell Latapy con Trinidad y Tobago ante Bahrein (2005) | Getty Images

.: Rusell Latapy: El fútbol caótico de la selección de Trinidad y Tobago iba a juego con el estilo de vida de dos de sus grandes estrellas, este centrocampista y el delantero Dwight Yorke. Ambos se conocieron siendo jóvenes y compartieron piso junto al jugador de cricket Brian Lara. De aquella época, y de otras posteriores, se cuentan leyendas antológicas; algunas confirmadas por el propio Latapy. Mujeres que entraban y salían en grupo como si el hogar tuviera una puerta giratoria, noches sin fin en los bares de copas, excesos de todo tipo… Una demostración clara de esos futbolistas que necesitaban airearse a la luz de la luna para rendir ante su público.

.: Felipe Melo: Un claro ejemplo de que los partidos de fútbol son muy largos y lo que pinta bien puede tornar en pesadilla. Solo se habían cumplido diez minutos del duelo de cuartos de final de 2010 entre Brasil y Holanda cuando este mediocentro asistió a Robinho para que marcara el 1-0. La tarde tenía buen aspecto pero instantes después,  una falta de Sneijder la peinaba Melo al fondo de su propia portería. Era el anticipo de la oscuridad absoluta, que llegaría cuando el futbolista vio cartulina roja tras una acción con Robben. Su selección acabaría perdiendo y él convertido en el centro de todas las iras.

.: Jorge Valdivia: Apodado “El mago” por su capacidad para hacer jugadas inverosímiles, utilizó su talento para sacar de la nada una fiesta que dio la vuelta al mundo. Fue pasado ya el Mundial de Sudáfrica, en el año 2011. Horas antes de que la selección se concentrara de cara a un partido de clasificación para la próxima cita de 2014, Valdivia decidió celebrar el bautizo de sus dos hijas e invitar a algunos internacionales al evento.  Del agua bendita se pasó al agua de fuego y a varios de los allí presentes se les fue la mano. Llegaron al hotel, sí, pero una hora más tarde que los demás y bien “perfumados”. Se habla incluso de que alguno de ellos (Valdivia, Carmona, Beausejour, Jara o Vidal) echó la merienda sobre la alfombra del hotel y que el intercambio de pareceres con el resto de la expedición acabó con algo más que palabras gruesas. Los cinco fueron sancionados.

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