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Anecdotario de la Copa del Mundo: (II) Los defensas

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Carlos MATEOS –  Continuamos con el serial de cinco entregas que versará sobre los nombres propios que dejaron su sello en los Mundiales de Fútbol más recientes. Algunos son futbolistas muy populares para los aficionados, otros sólo son recordados de forma singular, y algunos inclusos podrán resultar desconocidos. Pero todos ellos, sin excepción, encierran singularidades que merecen ser recopiladas.

Cinco episodios que abordarán las singularidades de porteros, defensas, centrocampistas, delanteros y entrenadores. Arrancamos aquí y ahora con los cancerberos.

.:: Alexi Lalas: El que fuera central de Estados Unidos es hoy un reputado analista futbolístico trajeado y afeitado. Sin embargo todo el mundo tiene un pasado susceptible de ser fotografiado. En el Mundial que su selección jugó en casa, el zaguero pelirrojo quiso hacerse notar. Para ello apostó por un look entre heavy y vaquero del far west que causó furor, con melena leonina y perilla con vuelo. De eso pasó al bigote. Luego solo a las patillas. Ahora es el prototipo de padre de familia que vive en una casa con jardín, conduce un monovolumen y pasea un perro labrador grande que podría protagonizar un anuncio de Whiskas.

.:: Rigobert Song: El camerunés es historia de los Mundiales. Song fue el primero en ver dos cartulinas rojas, un récord que posteriormente igualaría Zidane. Además, como ya contamos en el artículo dedicado a los porteros, es el único junto a Lee Won-Jae que disputó la cita en 1994 y 2010. En la de Estados Unidos, por cierto, estableció la mayor diferencia de edad con respecto un compañero de selección ya que Roger Milla le sacaba veinticuatro años. Si eso parece poco, llegó a jugar junto a su sobrino Álex (en África se dice que realmente es su hijo) cuando el torneo se celebró en Sudáfrica. Y encima, con sus rastas y su perilla teñidas de rubio, casi parecía más joven que él.

.:: Viktor Onopko: La metrosexualidad acabó con calvas como aquella a la que dio lustre uno de los futbolistas más importantes del fútbol ruso. Que se iba a quedar sin pelo se veía venir desde el Mundial 94, cuando apostó por una chuletilla capilar más bien rala que intentaba postergar lo inevitable. Otro en su lugar hubiera optado por el rapado total. Sin embargo él, ya fuera por amor propio o para ser diferente, se dejó una coronilla casi perfecta adornada con algo de pelo en los costados y la nuca. Fue el look con el que selló una carrera prolífica que tuvo un paso fructífero por España.

.:: Ümit Davala: Alguien debería decirles a los futbolistas que son ejemplo para niños y jóvenes. Nadie lo hizo en los casos de Ronaldo y Ümit Davala en el Mundial de 2002 y las consecuencias fueron funestas. Durante el torneo. y meses después de que finalizara, empezaron a verse por la calle “engendros” como el del brasileño y crestas de mohicano al estilo de la del turco. En el caso de este último su trayectoria fue semejante a la de Sansón. Exterminado el pelo perdió su fuerza y, pese a que dejó algún buen curso, las lesiones y las cesiones fueron diluyendo su figura.

.:: Trifon Ivanov: “El lobo búlgaro”. Así era conocido este futbolista que llegó a vestir la camiseta del Betis y sorprendió al mundo junto a su combinado nacional en 1994. Más allá de sus dotes futbolísticas, muchos le recuerdan por su aspecto físico poco privilegiado. Tal es así que llegó a entrar en una lista elaborada por “The Sun” con los diez jugadores más feos del mundo junto a nombres como Ronaldinho o Kuyt.

.:: John De Wolf: Este defensor no pasará a la historia de la naranja mecánica. Es más, solo viajó al Mundial de Estados Unidos y no jugó un solo minuto. Pese a ello merece la pena hablar de él. Bajo su aspecto de lobo solitario se refugiaba un tipo de lo más polifacético. Lo demostró cuando terminó su carrera y se dedicó a otros menesteres.  Sin dejar de lado los banquillos como entrenador, alguien detectó en él un animal televisivo. Así, empezó presentando un programa deportivo al que le siguió otro de cocina y uno más de viajes por el país. De ahí pasó al “Mira quién baila” versión tulipán e incluso participó en su equivalente trasladado a la lucha, donde le sobó el morro otro ex internacional, Tschen La Ling (Ver vídeo adjunto). Además ha compartido pantalla junto a Rebeca Loos, aquella chica cuyo supuesto affaire con Beckham dio material a la prensa rosa española durante meses.

.:: Mauro Tassotti: Otro de aquellos futbolistas a los que les gustaba el contacto físico, en este caso sobre el terreno de juego. El central italiano, de nariz aquilina y poco dado a las florituras, pasará a la historia por dejarle la cara como un cromo al pobre Luis Enrique después de soltarle un codazo sin balón en juego. La desesperación del asturiano y de España entera contrastaba con la frialdad de su agresor, para el que este tipo de lances era como fichar en la oficina.

.:: Marco Materazzi: Al igual que a su compatriota Tassotti, Marco Materazzi era amante de las emociones fuertes. Acostumbrado a pisar todos los charcos y con una fama bien ganada de barriobajero, su nombre siempre estará ligado a las finales de los Mundiales por lo que pasó en 2006. Tras empatar el gol inicial de Zidane, ambos se cruzaron en el minuto 110. De lo que pasó en ese momento poco se sabe y cambia según la versión. El caso es que el galo cabeceó al transalpino y acabó viendo el camino de las duchas.

.:: Pierre Issa: El momento que llevas esperando toda la vida ha llegado. Eres internacional con tu selección y tu país, Sudáfrica, va a debutar por primera vez en un Mundial. Encima en un escenario como el Velodrome de Marsella y ante Francia, la selección anfitriona. Es el momento perfecto para firmar el partido de tu vida. Tu primera parte es digna. De hecho al descanso solo vas perdiendo por 1-0. Las sensaciones son buenas pero de repente… tu suerte cambia. En apenas quince minutos te metes dos goles en propia puerta y el sueño se convierte en pesadilla. Hay días en los que es mejor no levantarse.

.:: Taribo West: (foto ut supra) De todos los peinados estrafalarios que se han visto en un Mundial, el del nigeriano es probablemente el ganador. Hay que ver fotos de sus dos moños minúsculos en la cabeza a los que seguían en la nuca una especie de flecos a modo de cortinilla de carnicería para entender la magnitud de tan barroca elaboración. Fue la puesta en escena de un jugador cuya vida no fue fácil. Integrado desde joven en una pandilla juvenil, la abandonó cuando presenció el asesinato de un amigo ante sus ojos. Luego llegó su viaje a Europa y su conversión en pastor religioso después de entrar en contacto con malos espíritus en su casa. Fundó una iglesia y pronto ambas vidas comenzaron a ser incompatibles. Tras varias situaciones rocambolescas y pactos que le permitían no trabajar los domingos para irse a predicar, acabó enterrando su carrera y entregándose a su vocación.

.:: Dan Eggen: Su pelo, semejante al de la gallina caponata, reflejaba una doble vida. Eggen se ganaba el jornal ejerciendo como defensa y lo hacía bien, hasta el punto que llegó a viajar a dos Mundiales. Sin embargo a la mínima se quitaba la camiseta corta y las zapatillas de tacos para vestirse de negro y calzarse las botas claveteadas. Tenía rock and roll actitud y con ella ha convivido toda su carrera. En internet está, para quien quiera verlo, su aparición estelar hipermotivado en un concierto de “Pantera”. Además, una vez abandonada la práctica deportiva se hizo manager de un grupo llamado “El Caco”.

.:: Abel Xavier: Es innegable, Abel Xavier era un tipo peculiar. Nacido en Mozambique, pese a entrar en la lista de Portugal para el Mundial del 98 su momento de mayor relevancia fue la Eurocopa del año 2000 y más concretamente las semifinales contra Francia. Un penalti suyo supuso el gol de oro para los galos. Su reacción posterior con el árbitro Gunter Benko, una sanción de nueve meses que acabaría reduciéndose a seis. Fueron los primeros de los dieciocho que acumularía a lo largo de su carrera ya que, años más tarde, le caerían otros doce al dar positivo en un control antidoping. Difícil saber qué peinado lucía por entonces ya que su cabeza era todo un reto para los peluqueros y un negocio rentable para las compañías fabricantes de tintes rubios. Después de aquella etapa “rebelde” acabó encontrando consuelo en el islam y rebautizándose como Faisal. Ahora es entrenador titulado y hasta hace no demasiado ejercía como técnico del Olhanense.

.:: Nuno Valente: Son cosas que pasan. Te lesionas y durante la recuperación descuidas un poco tu aspecto físico. Encima en uno de esos días en los que no te encuentras en tu mejor momento vienen a hacerte la foto para el álbum oficial. Que si la luz, que si el perfil malo… la cosa se va de madre y dejas una de las instantáneas más horrendas que se han visto. Lo cierto es que la complexión física de este lateral zurdo portugués no parecía la más idónea para alguien en su posición. De hecho hay datos que hablan de una estatura de 1,80 y un peso cercano a los 76 kilos, al límite para correr la banda y pisar línea de fondo sin desfallecer en el intento. Pese a todo era un futbolista importante en el esquema.

.:: Locó: Hay apodos que encajan a la perfección con el personaje. Es el caso de este defensor angoleño cuyo sobrenombre iba a juego con el corte de pelo que lucía, digno de alguien que no estaba en sus cabales. Nacido Manuel Armindo Morais Cange, nuestro amigo pensó que si Ronaldo había dado la vuelta al mundo por su “mofeta” en 2002 el no iba a ser menos en 2006. Sin embargo se vino arriba y lejos de copiar el look introdujo su toque personal convirtiendo la franja capilar en unos pequeños flecos que le caían por la frente. Atroz.

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