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Andy Murray, a la caza del número uno de Djokovic

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La lucha por el número uno del ranking ATP vuelve a cobrar vida tras casi dos años y medio de hegemonía por parte de Novak Djokovic. La aplastante superioridad del serbio mostrada en temporadas anteriores pierde fuerza frente al resurgimiento del escocés Andy Murray, quien tiene un único objetivo para final de año: alcanzar, por primera vez en su carrera, la cima del tenis profesional.

Tres ciudades –Viena, París y Londres- y 3.000 puntos en juego para lograrlo, estas son las armas con las que cuenta el escocés para poner a Djokovic contra las cuerdas. Y es que Murray no quiere perder la más mínima oportunidad de recortar puntos y lo jugará todo para dar caza al serbio, del que le separaban 915 puntos antes de comenzar a competir en Viena. Por su parte, el de los Balcanes descansará y se reservará para dar lo mejor de sí en París e impedir así que Murray le arrebate el liderato de la clasificación.

Muchas son las posibles combinaciones y escenarios en los que se puede dar el tan comentado asalto al número uno. De una manera u otra, Murray, como viene haciendo a lo largo de toda la temporada, se dejará la piel en cada partido para conseguirlo, poniendo la batalla por la cima del tenis profesional más al rojo vivo que nunca. Es más, el hambre de número uno de Murray se podría saciar mucho antes de lo esperado. El escocés podría alcanzar a Djokovic una semana antes de que dieran comienzo las Finales Barclays ATP World Tour de Londres. Concretamente, el nombre de Murray podría aparecer en lo más alto de la clasificación ATP el próximo lunes 7 de noviembre si éste hace las cosas bien en Viena y París.

¿Qué tendría que ocurrir para que esto se produjera? Por el momento, el escocés ha dado el primer (gran) paso para lograr esta consigna tras haber alcanzado la final en Viena por la retirada en semifinales de su rival, el español David Ferrer. De esta forma, en el caso de quedar finalista en Viena, el escocés tendría que ganar en París y que Djokovic cayera antes de la final de dicho torneo para verse como número uno antes del torneo de maestros. En el caso de alzarse con el título vienés, tiene dos opciones: ganar en París y que ‘Nole’ pierda antes de la final o alcanzar la final en la capital francesa y que el serbio pierda antes de semifinales.

El último gran escenario

No obstante, en el caso de que no se produjera ninguna de estas combinaciones, Murray aún tendría una última opción en el escenario más imponente e importante del año: las Finales Barclays ATP World Tour. Dado que tras el Masters 1000 de París-Bercy el ranking ATP y la ‘carrera a Londres’ se equiparan, el escocés tendría su última bala en la recámara para lograr convertirse, con 29 años, en el segundo jugador más veterano en alcanzar el número uno tras John Newcombe, que lo consiguió en junio de 1974 a los 30 años.

El hecho de que la lucha por el número mundial se decida en las Finales ATP daría un punto extra, a priori y si nos basamos en los números, al serbio Novak Djokovic. El pupilo de Boris Becker, que cosecha 121 semanas consecutivas al frente de la clasificación, parte con ventaja en este torneo dado su extenso curriculum en dicha competición. El serbio ha sido campeón en cinco de las nueve ocasiones en las que ha participado –las cuatro últimas de manera consecutiva-, mientras que el escocés nunca ha pasado de semifinales y, además, únicamente en tres de sus siete apariciones ha logrado superar la fase de grupos.

Números que contrastan con los cosechados por Murray en este último año. Una temporada de ensueño, con unos números espectaculares, a la que podría poner el broche de oro con el ansiado número uno mundial. El pupilo de Ivan Lendl ha sumado, dejándose el alma en cada partido, un balance de 65 victorias y nueve derrotas. Unos datos que demuestran la regularidad y el buen juego de Murray a lo largo de todo el año. Con seis torneos en su haber –Roma, Queen’s, Wimbledon, Pekín, Shanghái y el oro de Río de Janeiro-, el escocés iguala los números de la que fuera su mejor temporada (2009), con la diferencia, por un lado, de que aún le quedan tres torneos por jugar y, por otro, de que uno de los seis trofeos logrados en este 2016 pertenece a un Grand Slam (Wimbledon).


La clave: el trabajo mental

Asimismo, la garra y el coraje mostrados este año por el escocés y el saber callar, no descentrarse y seguir jugando que tanto le costaba en temporadas anteriores está dando sus frutos. Las mejoras en su adaptación a las diferentes superficies, el progreso en su físico y, sobre todo, el trabajo mental tan grande realizado en estos últimos tiempos con Lendl y Jamie Delgado son las claves en el estratosférico ascenso del escocés. Un trabajo que, sin desmerecer la temporada del número uno, ha hecho ciertamente sombra a Djokovic, al que este año, a pesar de sus grandes números, se le ha visto sufrir más de lo habitual.

Con dos titanes de la talla de estos grandes jugadores, sólo nos queda poner la mirada en Viena, París y Londres, sacar la calculadora y disfrutar de una de las luchas más encarnizadas y, al mismo tiempo, más bonitas de la historia del tenis.

 

 

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