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Amarillo y negro: la cara y la cruz del BVB

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Lenda KOSOWSKI Esa recurrida frase usada en una relación que dice así: "Cariño, ya no eres el de antes"; y que continua con el toque de gracia: "has cambiado". Esa misma frase es la que se atasca en las gargantas de algunos aficionados del Borussia Dortmund. El equipo que enamoró en Champions League el año pasado, ese que en tres toques tenía su tridente de oro frente a portería, con contras terroríficas, el BVB que pese a su grupo de la muerte del año pasado se clasificó primero por delante de Real Madrid, Manchester City y Ajax. Ese equipo que proclamaba ser la alternativa al gran gigante bávaro… Ese concretamente, está escondido. Escondido tras una montaña rusa de ritmos.

En la temporada 2012/13 el equipo aurinegro fue de menos a más en la Bundesliga, con la esperanza de asegurar la segunda plaza mientras el Bayern en primera posición iba a lo suyo. Los borussers iban paso a paso, afianzando su segunda plaza, empezando a acumular poco a poco más victorias que derrotas. A estas alturas de campeonato sumaban 42 puntos y en Champions League, Klopp mantenía a los suyos despiertos invictos en fase de grupos y eliminando a Shakhtar en octavos de final. A estas alturas, el año pasado, el Borussia Dortmund empezaba a estar de moda.

Este año, con los mismos puntos en Bundesliga, y habiendo sentenciado la eliminatoria de Champions, este equipo no tiene las de enamorar como hizo la temporada pasada. En su segundo año consecutivo como parte del grupo de la muerte, sudó y quedó a expensas de resultados ajenos para clasificarse como primeros, con un triple empate a puntos saldado por la diferencia de goles. Y en la competición alemana los de Jürgen empezaron muy fuertes, quizás incluso demasiado, y se han ido deshinchando poco a poco, y es que como en las carreras de larga distancia es preferible ir paso a paso, sin sobreexplotarse, para reservarse algo de energía para el sprint final.


Marco Reus en San Petesburgo contra el Zenit | Getty Images

En esta temporada el conjunto borusser ha recorrido unos 119,71 km de media en cada partido, y el desgaste de los jugadores no acaba ahí, tienen una media de sprints por partido de 234. No es de extrañar que a ese ritmo pasaran de tener su mejor comienzo liguero de la historia con 19 puntos en los siete primeros partidos, a acabar con dos derrotas y dos empates en las últimas cuatro jornadas del año. Con este ritmo y exigencia en lo que llevamos de competición larga es la lista de lesiones que han plagado a los aurinegros: Piszczek, Subotic, Hummels, Schmelzer, Mkhitaryan, Gündogan, Sahin, Bender, Kehl, Blaszczykowski, Reus… La lista es larga y variada y ha mantenido a Jürgen contra las cuerdas, tratando de no perder a nadie más y obtener resultados.

Ahora bien, con todo y eso, el Borussia Dortmund sigue vivo en Liga, Copa y Champions, llevan los mismos pou tos que el año pasado y se encuentran en los puestos altos de la tabla. El equipo que enamoró a Europa el año pasado sigue ahí, dormitando. A la espera de que se curen las heridas que le dan el lado negro de la moneda aurinegra.

[Sigue toda la actualidad del Borussia Dortmund en @BVBSphera]

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