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Álvaro García, ‘El Expreso de Carranza’

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El pasado miércoles arrancaron los playoff de ascenso a Primera División con las primeras eliminatorias que enfrentan a Huesca contra Getafe y a dos históricos del fútbol español con dos de las mejores aficiones de nuestro pais: Cádiz y Tenerife.

La instauración de estas eliminatorias de ascenso es una de las iniciativas de mayor valor acometidas por la LFP desde que Javier Tebas es su máximo dirigente. Durante la temporada regular, la emoción y competitivad se eleva a la máxima potencia gracias a la amplitud de plazas que ofrecen el derecho a soñar con algo grande a la práctica totalidad de clubes y aficiones que componen la categoría de plata del fútbol español. Como colofón y fin de fiesta a una temporada cargada de igualdad en una de las competiciones más apasionantes del fútbol europeo, se celebran unas eliminatorias que impregnan al aficionado del más puro aroma futbolístico. La ilusión de los humildes, la obligación de los históricos.

Cuatro equipos, diferentes estilos, distinto patrón, un mismo objetivo: el sueño de Primera. La primera semifinal enfrenta a Huesca y Getafe. Anquela contra Bordalás. Dos de los entrenadores de mayor tradición y recorrido en la categoría, dos de los técnicos que mayor riqueza táctica impregnan a sus equipos. Ambos con un 4-2-3-1 como sistema y con la fortaleza defensiva como patrón. El partido de ida, que Jorge Molina desniveló con un doblete, apoyado en una solvente actuación de Portillo, terminó con una heróica remontada de una S.D. Huesca en la que Samu Sáiz y Gonzalo Melero sostuvieron a su equipo y el capitán Juanjo Camacho se encargó de establecer un empate a 2 goles que deja todo abierto para la vuelta.

La segunda semifinal se presentaba como la más atractiva, por la historia de los clubes que la protagonizan. Cádiz, con una afición con identidad propia capaz de inundar de fervor la llegada de su equipo a Carranza y contagiar de entusiasmo a su equipo durante los 90 minutos, animando sin agotamiento. Tenerife, un histórico cuyos seguidores empujan con el alma hacia un ascenso que les devuelva la gloria derramada en el pasado. Dos equipos de autor: Cervera y Martí, dos técnicos que han sabido pulir un bloque con identidad propia, fiables defensivamente y con jugadores exquisitos en la segunda línea capaces de dañar las defensas rivales. Ager Aketxe, jugador diferencial en la mediapunta cadista, zurda de oro, calidad extrema y un guante en su bota que marca diferencias a balón parado y con su golpeo de media distancia, contrarrestado en el cuadro de Martí por Gaku Shibasaki, con una exquisita calidad técnica, control, regate, conducción y visión de juego al alcance de pocos jugadores en la categoría. El primer asalto de la eliminatoria se decantó a favor del Cádiz, con una afición que demostró ser patrimonio del fútbol español, que llevó en volandas a su equipo hacia una victoria por la mínima que deja abierta la eliminatoria de cara a la vuelta con un gol de Ager Aketxe en un golpeo de larga distancia en el que Dani Hernández, guardameta del Tenerife, pudo hacer más.

De los encuentros que alzaron el telón de esta fiesta del fútbol llamada playoff, si hubiera que elegir un MVP no sería Ager Aketxe, pese a su gol decisivo. Tampoco lo sería Camacho, autor del gol del empate en El Alcoraz, ni Samu Sáiz, el mago del conjunto oscense que ha destacado probablemente como mejor jugador de la temporada. Ni siquiera Jorge Molina, autor de un doblete que parecía encarrilar la eliminatoria para el conjunto azulón.

Álvaro García es, sin duda, el jugador  más destacado del Cádiz C.F. en el global de la temporada, pese a los goles de Ortuño o la irrupción de Aketxe tras el mercado invernal, y también lo es en los partidos decisivos como los que ahora llegan. Álvaro es un jugador diferente, el prototipo de extremo puro que paulatinamente ha ido desapareciendo en el fútbol. La figura del desborde y regate que tanto deleitó a los aficionados en las décadas de los 80 y 90, que fijado a la línea de cal amenaza a las defensas rivales con unas cualidades técnicas innatas difíciles de controlar. Álvaro tiró del Cádiz, se echó a su equipo a la espalda y fue una constante amenaza para el Tenerife. Un sinfín de detalles técnicos, desborde continuo y continuado, regate milimétrico, explosividad y un catálogo de recursos para eliminar al rival en el uno contra uno que parecían en el olvido. Jugador inteligente, capaz de encontrar siempre la mejor opción en situaciones que precisan eficacia y eficiencia en el pensamiento y la toma de decisiones en décimas de segundo, además de contar con extrema calidad para ejecutar dichas decisiones con la precisión indispensable para terminar generando peligro. Álvaro García, ‘El Expreso de Carranza’, pura dinamita en el extremo izquierdo cadista.

Foto cabecera: La Voz de Cádiz

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