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Alain Valnegri: “No existen las ligas aburridas”

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Mirando a los ojos de Alain Valnegri, periodista de beIN Sports, notas el desgaste que se sufre haciendo periodismo. Laborioso como pocos, es capaz de verse todos los partidos de la Ligue 1 para poder saber de lo que debe hablar o ser contable cuando no hay trabajo. Pero detrás de ese hombre con traje, capaz de sentarse en un club de expertos, hay rasgos de valentía. Esa valentía que te hace realizar un humilde programa de radio buscando, como debe ser, calidad en vez de cantidad. Sus vivencias, resumidas aquí.

 

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Pregunta: ¿Dónde nace su pasión por el fútbol?

Respuesta: Desde niño. Mi padre me llevaba a todos los campos. Yo soy italo-franco-suizo, pero me críe en la suiza-francesa. Mi padre había jugado mucho a fútbol y en suiza jugaba en un equipo de inmigrantes italianos, y me llevaba siempre con él. Quizá veía siete partidos de fútbol regional, amateur. Vivía siempre con un balón.

Paralelo a esto, yo empecé a leer muy joven. Mi madre era muy estricta con la lectura. Yo leía La Gazzetta dello Sport y mi padre, cuando me castigaba, no me la compraba. Eso me mataba. Antes no había internet y, por tanto, la información estaba en los periódicos. Además, los titulares siempre impactan a los más pequeños.

P: ¿Cómo empezó en el periodismo?

R: Empecé muy tarde, empecé a estudiar a los 28 años. Yo antes era contable, pero me aburría. El fútbol siempre lo seguí y con la llegada de los satélites se podía ver muchísimo más. A los 28 años, quise dar un cambio en mi vida y vivir de mi pasión.

P: ¿Cuántos partidos ve actualmente por semana?

R: Me miro fijo los 10 partidos de Ligue 1, veo 2-3 de Bélgica y la liga italiana la llevo en la sangre. Los partidos en directo que más veo son los de la Serie A. En total, veo entre 25-30 por semana. A veces también voy a ver partidos de Segunda B.

P: ¿Cómo ve el periodismo actualmente?

R: Muy rápido. Una persona se puede considerar periodista creando un blog en diez minutos. Luego hay que evaluar la calidad de los contenidos, cuánto se trabaja, qué se cuenta, etc.

Todos conocemos la filosofía del periodismo, el discurso de siempre. Esta filosofía es la de la BBC, donde el periodismo tenía una vocación de informar a la gente y de educar. Luego hay la filosofía comercial que llega de América, que trabaja solo con las cosas que te van a impactar. Estamos entre estas dos vías.

El periodismo es duro. Es una profesión que has de sentir dentro, que implica muchos sacrificios, autoformarte constantemente, moverte mucho, ser curioso, etc. Pero también es fascinante.

P: ¿Qué cree que le sobra al periodismo?

R: Le sobra información. Hay demasiada. Con la llegada de internet, al periódico ya no le esperamos como antes. El apasionado de cualquier tema antes esperaba el periódico, ahora lo tienes todo ya en internet. La información al día siguiente ya está consumida. ¿Qué nos queda? Los editoriales y las entrevistas. Estamos cayendo en la sobreinformación. Todo va muy rápido.

P: ¿Cómo ve Twitter?

R: Estoy adicto. Para leer sobre todo. No participo mucho. Es información al momento. Si lo sabes usar es muy útil. También contribuye a las relaciones club-periodistas y club-aficionados, aunque se podría usar aún mejor.

P: ¿Alguna vez algún jefe le ha dicho que dé una información falsa?

R: No y no lo haría. No vivo de especulaciones, vivo de mi opinión. No acepto presiones de superiores.

P: ¿Cuál es su mejor y peor anécdota en el periodismo?

R: Las dos están conectadas con Batistuta. La primera fue en 1999 y la Fiorentina jugaba en Zúrich. Yo, en esa época, vivía en Ginebra y trabajaba como contable, así que pedí días de vacaciones y me fui a Zúrich. Yo quería encontrar a los jugadores. Cuando fui a comprar la entrada, me encontré un delegado de la Fiorentina y me dijo dónde estaba el hotel. Fui y había un guardia que me preguntó que quién era, a lo que me inventé que era estudiante en periodismo en la universidad de Ginebra y que quería hacer dos preguntas a Trapattoni. Me dejaron pasar y me encontré con todos los periodistas que se creyeron que era estudiante de verdad, así que pude sacarme fotos con los jugadores.

Y la peor fue hace dos años. Le dieron un premio en Florencia, entraba en el Hall of Fame de la Fiorentina, y yo desde la radio pedí acreditaciones. Me las dieron, fui y quería entrevistarle. En la ceremonia fue imposible acercarme, porque había mucha gente rodeándole, pero sí pude hablar con su hijo. Él me dijo donde estaba. Me quedaban tres días en Florencia y yo quería esta entrevista, quería que en mi programa de radio se le escuchara. Esperé los tres días delante del hotel y el día que me iba apareció: fui hacia él y me dijo que iba al mercado y volvía. Al volver, le expliqué quién era y me dijo que los periodistas le cansaban. No accedió y me quedé sin entrevista.

P: ¿Cuál es su referente periodístico?

R: Indro Montanelli y Gianni Brera. Son los periodistas que en un sentido me criaron. No los conocía personalmente, pero les leía, les escuchaba en la radio y les veía en televisión.

Luego, yo empecé a estudiar periodismo porque mi sueño era comentar los partidos en un programa que se llama ‘Calcio minuto per minuto’. Es un carrusel de campo en campo.

P: ¿Cómo ve actualmente el futbol europeo?

R: Dominante en un sentido, sobre todo, económico. Luego, dentro de Europa hay 3-4 países que mandan institucionalmente. El formato de Champions de Platini, a pesar de ser muy poco estilo Platini, me gustaba porque daba opciones a clubes menos conocidos de entrar en Champions, pero me preocupa el hecho que quieran hacer la superliga europea. No me gusta, me gustan las ligas nacionales.

P: ¿Terminaría esto con los equipos pequeños?

R: No, esto nunca. El fútbol siempre vivirá. A ver cómo se reciclan, eso sí. Pero las ligas nacionales las llevamos dentro y será muy complicado quitarlas.

P: ¿Le gustaría trabajar con algún club?

R: Me gustaría ser scout. Veo mucho fútbol. Hacer análisis y todo lo relacionado sería fantástico. Para ello, pero, primero tendría que formarme.

P: ¿De qué equipo es?

R: De la Fiorentina de niño. Yo de niño soñaba con Giancarlo Antognoni por su lealtad, su elegancia, con su 10 a la espalda. Luego llegaron Baggio y otros. La fe no se cambia. De otras cosas sí, pero la fe nunca.

P: Sigue mucho el fútbol italiano, ¿cómo ve la llegada de Ventura a la selección?

R: Es una gran pregunta. Ventura en Italia es considerado un profesor de fútbol, pero ha entrenado  a niveles alejados del máximo nivel. Recuerdo una frase de Lippi que decía que para entrenar o jugar al máximo nivel de exigencia tienes que tener el traje, tener una experiencia, saber llevarlo. En cuanto a la gestión del vestuario, es un entrenador muy positivo. No ha revolucionado todo, sino que ha seguido el modelo de Conte: se ve un equipo súper extra motivado. Luego habrá que ver si cuenta con el nivel suficiente para meter a Italia dónde debe estar. La ventaja es que habiendo entrenado mucho a equipos de Serie B conoce a la base.

De momento, no me ha convencido en sus dos primeros partidos. Habrá que ver si desde atrás le dejan trabajar. El rol de la federación será muy importante.

P: ¿Ve algún equipo capacitado para desbancar la Juventus?

R: Depende. Ahora han llegado los chinos a Milán, así que dinero hay, pero habrá que ver si son capaces de crear un proyecto deportivo interesante y volver a ser un equipo ganador. La Roma también tiene dinero. El Napolés, que es el gran rival, está trabajando bien. Pero a nivel de programación, la Juventus es el equipo que trabaja mejor. Solo hay que mirar los fichajes que hacen y como pescan en Serie B, porque saben que los jugadores se van a identificar con la camiseta.

P: Como amante del fútbol italiano y francés, ¿qué piensa de aquella gente que cataloga ambas ligas como ‘aburridas’?

R: Soy un enfermo del fútbol, así que para mí no hay ligas aburridas. Hasta un partido de cuarta catalana puede ser apasionante. En Francia, lo que pasa, si tú miras la historia, es que es cíclico: hay siempre un equipo que domina durante algunos años. Es cierto, al final el interés es ver quién entra en Champions y quién no desciende.  En Italia, falta que los dos de Milán vuelvan, que la Roma dé el paso y que el Nápoles pueda aprovechar alguna oportunidad.

P: Yéndonos al fútbol inglés, ¿qué le pareció la hazaña del Leicester?

R: De película. Ni ellos se podían creer lo que estaban haciendo. Cada semana se pensaba que a la siguiente iban a caer y no lo hacían. Eso es la confianza. Por otro lado, no tuvo lesiones, lo cual influyó bastante. Y además jugaba un partido por semana. Este año, va a ser un poco diferente.

Me alegro también por Ranieri, porque siempre ha sido considerado un eterno segundón. Al final, con una plantilla que tenía que luchar para no bajar, le sacó el máximo provecho y ganó.

P: Ha dicho que sigue el fútbol suizo, ¿cómo lo ve?

R: Se ha trabajado muy bien la base. Por eso ha habido recientemente una generación de oro. Cuando era niño Suiza no existía en el panorama internacional. Estuvo casi 30 años sin participar en competiciones de selecciones. Han hecho un sistema a nivel formativo que ya a partir de los 14 años están con sus selecciones regionales. Eligen los mejores talentos y estos van una vez por semana a entrenar, por ejemplo, con los 50 talentos con mayor proyección que hay en Suiza. La Ley Bosman también lo ha facilitado todo mucho: los jugadores suizos han podido salir, aprender, crecer, etc. El nivel de exigencia, sacrificio o esfuerzo fuera es mayor que en Suiza.

La pasión y hambre de los hijos de inmigrantes, por otro lado, también ha sido clave. Para ellos el fútbol es una pasión, mientras que una familia Suiza lo ve como un hobbie. Han traído una mentalidad nueva.

P: ¿Y el belga?

R: Ellos, a diferencia de Suiza, han trabajado bien la base desde después de la Eurocopa 2000. En aquella Eurocopa Bélgica hizo el ridículo en casa, lo que provoco que los máximos dirigentes del fútbol belga se sentaran y acordaran la necesidad de crear un modelo de formación. Este fue el Plan Sablon, que, al igual que el modelo suizo, sirvió para trabajar la base. A diferencia de Suiza, no obstante, ellos trabajan siempre con el mismo sistema, lo que generó bastante discusión en Bélgica. Se quería imponer a los clubes jugar con 4-3-3, con un medio centro defensivo, dos interiores, dos extremos habilidosos y un delantero fuerte.

El trabajo ha sido bueno y la prueba es que la mayoría juegan en las Ligas más fuertes. Lo difícil ahora será dar el salto. Su juego es muy estereotipado. Cuando jugaba contra equipos con 3 centrales, como Italia o Gales, le iba fatal, porque no sabían variar su juego.

P: ¿Cree que los problemas son subsanables y que Bélgica puede ganar algo en un futuro?

R: Más que ganar un título, competir mejor. Le ha faltado carácter y esto no es algo que se trabaje. Esto es fuego dentro. En el Mundial contra Argentina en cuartos le ha faltado sangre. En la Eurocopa contra Italia o Gales también le ha faltado actitud. Por otro lado, otro problema es que en su sistema están saliendo pocos defensas.

P: ¿Gusta la elección de Roberto?

R: Fue sorprendente. En Bélgica la apuesta generalizada era Michel Preud’homme, hombre que el vestuario conoce, pero este no quería dedicarse solo a la selección pues le había dado su palabra al Brujas. Quizá Johan Walem, entrenador de la sub 21, hubiera sido una decisión más lógica.

En todo caso, Martínez conoce muy bien la Premier y la mayoría de los belgas juegan ahí. A mí me gusta muchísimo por su idea de fútbol, pero entrenar a una selección o a un club es muy diferente. A ver si se puede adaptar y sacar resultados.

P: ¿Fracasó Wilmots?

R: Para empezar, las expectativas eran demasiado altas. A partir de 2014, eso sí, se había acabado su ciclo, porque le faltaba transmitir ese espíritu que el equipo necesitaba en los momentos importantes. A mí nunca me ha convencido del todo, porque él sigue demasiado su 4-3-3.

P: Fue corresponsal en la Eurocopa 2012, ¿qué es lo que más le sorprendió?

R: Fue muy divertido. Era para una radio local de Barcelona y no tenía acreditación, así que me tenía que buscar la vida. Eso es el periodismo. Lo que más me sorprendió fue la cantidad de irlandeses que había y uno siempre estaba cantando. A cualquier hora.

Otra cosa que vi viendo los partidos fue que había una americanización del fútbol europeo de forma preocupante. La pantalla te decía lo que tenías que hacer, como cuando aplaudir.

P: ¿Cómo ve Sphera Sports?

R: Sphera está muy bien. Aporta una cantidad de información impresionante, una información diversificada y profunda. Me gusta mucho cómo se tratan los temas.

 

Entrevista realizada por Dani Fernández y Edu Rodríguez. Gracias Alain por tu paciencia y tu clase magistral tanto en fútbol europeo como en periodismo. Gente ilusionada como tú es lo que necesita esta profesión.

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