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“A perro flaco, todo son pulgas” en Old Trafford

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Esteban GÓMEZ – Ir descalzo sobre un camino de piedras. Encontrarte ante el gran diluvio universal y el paragüas esperando en casa, caliente. Estar en pleno examen y que se agote la tinta de ese bolígrafo Bic al que tanto aprecio tienes. Quedarte sin agua caliente en mitad de una ducha. Todo. Todo le ocurre al Manchester United esta temporada.

Tras una época extensa, larga, al igual que gloriosa, para el conjunto de Old Trafford de la mano de Sir Alex Ferguson, toda mirada hacia atrás tenderá a ser dolorosa. La añoranza se instala cuando épocas pasadas mejores parecen inalcanzables.

La Ciencia todavía no ha sido capaz de conseguir el ansiado sueño de los viajes en el tiempo, por lo que ante situaciones adversas lo único recomendable es mirar hacia adelante, buscando conseguir el camino embarrado se convierta nuevamente en la autopista de 5 carriles que un día predominaba. Así, en Old Trafford deben saber reaccionar de la mejor de las maneras ante una temporada que en materia deportiva está traduciéndose en un fracaso rotundo.

Sin opciones prácticamente en Premier League (sextos con 45 puntos, a 15 del líder Chelsea) y eliminados de las dos competiciones coperas, como son Capital One y FA Cup, hacer un buen papel en Liga de Campeones se convertía en una misión complicada pero que, con buenas actuaciones, podría maquillar una temporada muy negativa. Pero no. Este Manchester United tiene problemas serios, y los malos resultados siguen llegando, siguen hundiendo una dinámica que ofrece pocas soluciones.

El partido en el Georgios Karaiskakis se presentaba como una prueba de fuego real, del que quema. Caer en Octavos de Final ante Olympiakos podría sentenciar una temporada ya de por sí negativa, preocupante, a falta de meses para el final. Por Historia, los Red Devils eran superiores, pero viendo y analizando dinámicas de resultados, el conjunto griego entrenado por Míchel podría poner en serios problemas a los ingleses.

El triunfo contundente por 2-0 de Olympiakos deja entrever que no hay solución para los de Manchester, que las soluciones que se han ido tomando no suponen remedio ni cura a una herida que sigue sangrando y nadie sabe donde está el botiquín.

El legado de Ferguson era imponente, y sí, el técnico escocés también tuvo un comienzo complicado con el club, pero la actual plantilla del United (prácticamente la misma que barrió en la tabla clasificatoria de la pasada Premier League) está mostrando una decadencia preocupante, que queda totalmente reflejada sobre el césped.

Sin Juan Mata (por haber disputado Liga de Campeones con el Chelsea esta temporada) todo apuntaba a que el joven Januzaj sería de la partida en Atenas. Pero no, no fue titular, e incluso se quedó fuera de la convocatoria siendo uno de los descartes. Decisión sorprendente, inesperada, del técnico David Moyes, por lo que muchos siguen esperando explicaciones lógicas.

Ante la falta de un creador y organizador (esa vacante desde verano que ni Fellaini ni Mata solventan) Moyes dejaba fuera a una solución que podía ser válida para los metros finales. Ante esta situación, la versión actualizada de un Wayne Rooney que hace mucho dejó de ser un delantero centro, bajando a recibir, retrasando su posición, e incluso haciendo alguna que otra falta en campo propio ante la ausencia de "voluntarios". Si a uno de tus atacantes principales le asignas tareas que no son suyas le pierdes en ataque y muy seguramente rinda por debajo de ese puesto, de forma lógica.

Jugadores como Ferdinand, Vidic o Evra dejarán el club muy seguramente el próximo verano y, pese a su media de edad en defensa de 33 años, fueron titulares, dejando claros espacios al rival, llegando tarde a las marcas, y en resumen dejando claro que el estado general de la plantilla se ve acentuado en el análisis individuales de jugadores que hace años no viven su mejor estado de forma.

Si un equipo que cuenta con van Persie en ataque, entre otros, realiza el primer disparo entre los tres palos en los últimos 10 minutos de encuentro puede presentar dos opciones: el rival tuvo un partido meritorio en defensa (que lo tuvo) o tu plantilla no tiene nada claras las ideas como para generar ocasiones de gol en una gran cita.

Un proyecto que se enfrentaba el pasado verano a un gran reto. Dejar atrás la etapa más gloriosa del club, con técnico nuevo, con nuevas formas, metodologías, no iba a ser sencillo, pero pese a ello se crearon unas ilusiones y expectativas (venían de ganar Premier League) que no se están cumpliendo. El resultado, un fracaso, una decepción absoluta, que se acentúa todavía más si cabe tras la derrota en Grecia frente a Olympiakos.

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