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A Madroa, escuela de porteros

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Yoel, Sergio Álvarez, Rubén Blanco… El Celta lleva años sin tener que acudir al mercado nacional o internacional para cubrir su portería. A Madroa está de enhorabuena y, gracias a su escuela de porteros, son muchos los jugadores que han dado el salto al primer equipo en las últimas temporadas, pero también los guardametas, una posición mucho más específica y trascendente.

Ismael Falcón (Cádiz, 1984) es el último guardameta no canterano que ha defendido la portería del conjunto celtiña. En la temporada 2011-2012 perdió el puesto en detrimento de Yoel y primero el vigués, y después Sergio Álvarez, se han ganado la confianza del cuerpo técnico y el respeto y aplauso de una afición entregada a esta filosofía de cantera.

Yoel, actual guardameta del Valencia, hizo las cosas muy bien en el Celta. Sus inicios, como casi todos, no fueron fáciles, e incluso se tuvo que ir cedido una temporada al Lugo para adquirir minutos y experiencia. Pero la temporada pasada, la de su debut en Primera, mostró su mejor nivel y eso le valió un billete de ida a Mestalla para jugar en un grande.

En el Valencia es suplente de un fuera de serie como Diego Alves, pero a sus 26 años todavía le queda mucha carrera por delante. De momento, el acuerdo con el conjunto ché es una cesión por una temporada, aunque el Valencia podría ejercer una opción de compra que activaría un contrato hasta 2018.

Berizzo y la secretaría técnica del Celta valoraron durante el verano la incorporación de un guardameta para suplir al vigués, pero las grandes actuaciones de Sergio Álvarez, unidas a la emergente figura del internacional sub19 Rubén Blanco hicieron que el argentino volviese a apostar por A Madroa.

Sergio, que aunque pueda dar la sensación de ser más joven tiene 28 años, está protagonizando un inicio de Liga espectacular, con grandes paradas que han dado puntos al Celta. Y mientras Rubén espera su oportunidad en el primer equipo, el filial, que milita en Segunda B, no se ha resentido demasiado. El cántabro Óscar Santiago ha disipado rápido las dudas y pese a apenas tener participación la pasada campaña, está siendo una pieza fundamental para que el filial celeste esté situado en la parte alta de la tabla del grupo I.

En definitiva, el trabajo de Carlos Kisluk, preparador de porteros argentino que ha recalado en el Celta de la mano de Berizzo, y del staff técnico de A Madroa, está dando sus frutos y la cantera del Celta se ha convertido en un auténtico referente a la hora de exportar guardametas al fútbol profesional. Cabe recordar, además, que Balaídos ya ha visto jugar de celeste a porteros de la talla de Cañizares, Pinto o Dutruel.

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