Baloncesto

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A la atención de Kyle Kuric

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Hay veces que uno pierde la esperanza. No en algo en concreto, sino en general. El día se te pone cuesta arriba y no sabes cómo salir de una mala situación. Es curioso, porque normalmente se trata de tesituras que, pese a que pueden preocuparte en cierta medida, no son trascendentales. Me explico. Solemos sentirnos mal cuando en un trabajo no estamos cómodos, si la chica que te gusta no tiene ojos para ti, o si se te avería el coche. De todo hacemos un mundo: nuestro equipo pierde, hoy está lloviendo, no nos cogen el teléfono en el restaurante donde queríamos reservar… Nos ponemos del mal humor. Y pensamos que no nos sale nada. El universo es más que esas circunstancias que no son definitivas. No sé, existe remedio: intenta cambiar de trabajo, conoce a otras chicas, vende ese coche… En la vida hay cosas mucho más importantes, mucho más graves. Empresas que sí son, de verdad, duras. Y hay personas capaces de afrontarlas mejor de lo que nosotros hacemos frente a las nuestras, tan leves. Gente que sí pasa por auténticos desafíos. Y los superan. Hay tipos como Kyle Kuric.

Estimado Kyle.

Hace tiempo que quería dirigirme a ti, pero no sé muy bien por qué no lo había hecho. Sin embargo, se ha quedado una noche preciosa para, por fin, escribirte unas líneas. Resulta que en la tarde del 24 de septiembre de 2016, el Herbalife Gran Canaria ha conquistado su primer título. Y es, en gran parte, por tu aportación. Has firmado un torneo fantástico y la imagen que guardaré en mi retina para siempre del mismo será la de tus compañeros manteándote. Tu entusiasmo en el cielo del Fernando Buesa Arena y los ojos niños del resto del equipo. Se les ve en las caras que te adoran. Estoy seguro de que tratan como un tipo especial. Y a pesar de que todo esto es motivo para una misiva, no era el objeto de esta. Se trata más bien de agradecerte tu determinación.

A todo esto he arrancado sin ni siquiera presentarme. Perdona, no nos conocemos. Bueno, yo a ti un poco sí. Te he visto jugar muchas veces. Casi siempre por televisión y alguna vez en directo. Digo alguna vez porque no soy grancanario, ni resido ahí. Yo nací y vivo en Tenerife, la isla de enfrente. Poco más que contar que interese, lo que cuenta hoy simplemente es que soy alguien que ama el baloncesto. Es por ese motivo que trato de ver todos los partidos que puedo. No me pierdo ninguno en el Santiago Martín, donde juega el C.B. Canarias (tengo la fortuna de comentar esos encuentros en radio), pero cuando puedo me doy un salto por ahí y aprovecho para, además, verles a ustedes. No sé si sabes (apostaría a que sí) que entre islas esto del baloncesto lo llevamos diferente al fútbol. Somos aficiones hermanas. Sí, existe rivalidad, pero el buen rollo entre nosotros es la nota predominante. Creo que cuando no nos enfrentamos y hay partidos, toda esa isla va con los nuestros, del mismo modo que todos nosotros, aquí, vamos con el Granca. Estoy convencidísimo de que durante la disputa de la Supercopa, todo el archipiélago se veía representado por esa escuadra de la que formas parte.

Kyle Kuric en su etapa universitaria en Louisville | Getty

Kyle Kuric en su etapa universitaria en Louisville | Getty

¿Sabes? Siempre me ha encantado tu juego. Esa facilidad para armar el tiro, la rapidez de manos, tus movimientos sin balón… Eres inteligente; y yo siempre he admirado a los jugadores listos. De modo que cuando el Gran Canaria te trajo procedente del Estudiantes supe que se llevaban a un gran baloncestista. Además, te habrás dado cuenta, en esa isla se ficha muy bien. Cada año salen piezas que parecen insustituibles, pero, no sé cómo, se las apañan siempre para traer un sustituto que iguale o mejore el nivel. Imagino que en algún momento tendrán que buscar recambio para ti, porque posiblemente clubes con más peso histórico ya te tengan en su radar. Llegado ese día todos entenderán que es el momento de partir. Esa hinchada sabe de baloncesto, y sabe de personas. A quien se quiere, se le desea lo mejor. Y a ti te desearán lo mejor. Porque te quieren. Creo que como todos los aficionados a este deporte.

Kyle, eres un héroe. Quise hacértelo saber cuando regresaste a Canarias tras aquella operación, pero entendí que estarías fatigado y lo dejé estar. Recuerdo que atendiste una tonelada de tweets, y bastante tendrías con eso. Supuse que te agotaría. Por una parte debiste sentirte abrumado para bien, al saber de primera mano que toda esa gente estaba pendiente de tu evolución. Aunque por otra, tanto agobio puede resultar agotador. Yo estuve siguiendo cada noticia tuya que salía; el primer comunicado según saliste del quirófano, los que vinieron los días posteriores, al recibir el alta… Y luego, mención aparte, están los vídeos que iba publicando el Granca. Puede que esto te haga reír, pero se me escapó alguna lágrima con el que el club tituló “La segunda vida de Kyle”… Bueno, te he mentido. No fue solo alguna, no pasa nada por decirlo. Lo cierto es que me hizo llorar. Aunque fuese de alegría.

Solo tú sabes el camino que has recorrido. Únicamente tú conoces las sensaciones previas en esa sala de operaciones, antes de la anestesia. Debió ser duro. ¿Sabes? Hace poco más de un año a mí me tuvieron que intervenir por un basocelular (un lunar de esos que más vale que te quites a tiempo) y estaba acongojado. ¡Fíjate! El que te digan que deben extraerte algo del interior de tu cerebro que no debe estar ahí ha de ser muy fuerte. Me sentí tan pequeño a tu lado… Lo sorprendente es que tenías una fe enorme en que todo iría bien. Me parecía asombroso. Un hombre enfrentándose a la muerte, sin miedo aparente. Saber que vas a cerrar los ojos, pero sin garantías de que volverás a abrirlos. Chico, debes estar hecho de otra pasta.

Lo que más admiración me produjo fue, sin duda, que esa risa que nunca se te borra se mantuviese presente cuando sucedió todo. Fuiste, y eres, un ejemplo de actitud. Y la actitud, si no lo es todo, sí que marca una diferencia, distingue muy profundamente al individuo, y condiciona de forma notable su destino. Eres un espejo en el que mirarse, de verdad. Nosotros y nuestra costumbre de pensar que las cosas nos van mal. Me río mucho de eso. No tenemos ni idea. Trivialidades al por mayor. Poder ver cada día a los tuyos; eso sí es importante. Historias como la que has pasado son tortazos de realidad ante los absurdos de nuestro mundo cotidiano.

Dos intervenciones y una larga recuperación. Ya no se trataba solo de baloncesto. No es como cuando te rompes un hueso o se daña un ligamento. Y ahí estás, tan alegre como siempre. Algunos hablan de milagro. Yo prefiero llamarlo ejemplo.

Bueno, no voy a extenderme más. A pesar de que quisiera hablar contigo de tantísimas cosas, será mejor en otro momento. Hoy solo pretendía escribirte unas líneas. Las justas para hacerte saber que he sido feliz al verte con el premio al mejor jugador del fin de semana. Como lo fui el día que te ovacionaron en tu regreso al Gran Canaria Arena. O como lo fui en el partido ante el Valencia, cuando volviste a pisar el parquet. Y como lo fui cuando anunciaron tu renovación este verano.

Nada más, Kyle. Que gracias, y un abrazo. Sigue sonriendo. Nosotros disfrutaremos de tu juego.

PD: vaya gesto con Jesús. Otra muestra más de la clase de persona que eres.

Imagen principal: @GranCanariaCB

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